El 76% de la población brasileña respaldaría un posible 'impeachment' o destitución del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, si incumple una orden judicial.

El propio Bolsonaro afirmó el pasado 7 de septiembre que no cumpliría ninguna orden judicial del juez del Tribunal Supremo Federal, Alexandre de Moraes, que investiga al mandatario brasileño. Si finalmente la incumple, supondría un delito de responsabilidad y abriría la posibilidad de un 'impeachment'.

Según el estudio de Datafolha, el 21% considera que no debería recibir castigo alguno si incumple un mandato judicial y el 3% no quiso opinar. El estudio se realizó a partir de 3.667 entrevistas en 190 ciudades brasileñas entre el 13 y el 15 de septiembre.

Por edades, los jóvenes –16-24 años– son los que más defienden el 'impeachment' con un 86% y también tiene especial apoyo entre el tramo más pobre (82%). Asimismo es más popular entre quienes optan por suspender a Bolsonaro (94 por ciento).

Posible golpe

En contrapartida, los más tolerantes al incumplimiento de dictámenes judiciales son los más ricos (32%), los empresarios (39%) y quienes aprueban el desempeño de Bolsonaro (59 por ciento).

En tanto que un 50% de los ciudadanos en Brasil cree que existe la posibilidad de que Bolsonaro intente dar un golpe de Estado, según otro sondeo de Datafolha después de semanas de tensión institucional entre el mandatario y los poderes Legislativo y Judicial.

De acuerdo con la encuesta, un 30% de los brasileños cree que hay "muchas posibilidades" de que el jefe de Estado quebrante el actual régimen democrático, mientras que un 20% estima que es posible ese escenario, pero "poco" probable.

Por el contrario, un 45% de los encuestados considera que "no hay ninguna posibilidad" de que se produzca un golpe encabezado por el capitán retirado del Ejército.

Asimismo, un 51% teme el regreso de la dictadura a Brasil, como ya ocurrió con los militares entre 1964 y 1985. Ese porcentaje es el más alto desde que el Instituto Datafolha empezó a preguntar por esa cuestión, en febrero de 2014.

Si bien, un 70% defiende que la democracia es el mejor sistema para el país, la segunda marca más alta desde el inicio de la serie histórica, en 1989; mientras que el apoyo a un régimen dictatorial cayó a su nivel más bajo, apenas un 9 por ciento.

Ofensiva y repliegue

El mandatario encabezó el pasado 7 de septiembre, Día de la Independencia de Brasil, una jornada nacional de protestas tildadas de antidemocráticas, en las que amenazó con "poner firme" a la Corte Suprema y no cumplir sus sentencias.

La pulseada entre Bolsonaro y el Supremo viene de largo y empezó a agravarse a partir del año pasado. El gobernante es investigado en el alto tribunal en el marco de un proceso que ya ha llevado a la cárcel a numerosos activistas de ultraderecha por la difusión de noticias falsas y ataques a las instituciones del país.

Esa retórica antidemocrática de Bolsonaro generó una ola de críticas de jueces, parlamentarios y hasta de partidos políticos de su propia base, ante lo cual casi que pidió disculpas en una llamada "Carta a la Nación".