Cambio de fase en la campaña aérea: EEUU lanza B-1B, bombardero visible al radar
EEUU utilizó bombarderos B-1B Lancer contra instalaciones estratégicas iraníes. Su irrupción tras los ataques furtivos iniciales expone un cambio de fase en la campaña aérea.
La Operación Furia Épica entró en una nueva etapa con la aparición de los bombarderos estratégicos B-1B Lancer sobre objetivos iraníes. La Fuerza Aérea de EEUU los empleó en ataques de largo alcance contra sitios vinculados al programa balístico y a la estructura de comando militar de Teherán. Un funcionario estadounidense confirmó que los blancos alcanzados incluyeron "sitios de misiles balísticos y centros de comando y control en superficie dentro de Irán".
El dato no resulta menor. El B-1B no es un avión furtivo. Su participación, apenas un día después de la ofensiva inicial ejecutada por los B-2 Spirit, marca que la operación dejó atrás la fase de penetración sigilosa destinada a abrir corredores y desarticular defensas aéreas.
El cambio de fase en la ofensiva
Los tres B-1B despegaron desde la base de Ellsworth, en Dakota del Sur, y volaron de manera directa hacia la zona de operaciones con reabastecimiento en vuelo. Identificados con los indicativos BONE 01, 02 y 03, cruzaron el Atlántico, atacaron y regresaron por la misma ruta, en una misión de ida y vuelta similar a la realizada antes por los B-2.
El empleo de un bombardero visible al radar sobre territorio hostil se interpreta como una señal operativa: los sistemas iraníes de defensa aérea ya no representan el mismo nivel de amenaza que al inicio de la campaña. Durante los primeros ataques, Estados Unidos e Israel combinaron bombardeos con acciones electrónicas, cibernéticas y espaciales destinadas a degradar la capacidad de detección y respuesta.
El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, describió ese arranque como una acción coordinada a gran escala. "Más de 100 aeronaves lanzaron una ola sincronizada", afirmó al detallar que los primeros movimientos incluyeron operaciones no cinéticas para "interrumpir, degradar y cegar" los sistemas iraníes antes del ataque principal.
Ataques a infraestructura militar y centros de poder
Las ofensivas alcanzaron instalaciones militares, depósitos y estructuras gubernamentales. Entre las víctimas de un encuentro de altos funcionarios iraníes se encuentran el líder supremo Ali Khamenei, el secretario del Consejo de Defensa Ali Shamkhani, el ministro de Defensa Aziz Nasirzadeh y el comandante de la Guardia Revolucionaria Mohammad Pakpour.
Autoridades israelíes informaron que en ese golpe murieron 40 figuras relevantes del aparato estatal. En paralelo, el Comando Central de EEUU (CENTCOM) comunicó la muerte de un cuarto militar estadounidense que había resultado herido en los ataques iniciales de Irán.
El "BONE", un veterano adaptado a otra guerra
El B-1 nació en la Guerra Fría como un bombardero nuclear supersónico pensado para penetrar el espacio aéreo soviético a baja altura y alta velocidad. El programa se canceló en 1977 por su costo, pero Ronald Reagan lo reactivó en 1981 con modificaciones que privilegiaron la carga útil y la precisión antes que la velocidad extrema.
Con el fin de la confrontación nuclear directa y los acuerdos de reducción armamentística, el avión perdió su función atómica en 1994. Desde entonces se transformó en una plataforma convencional de gran capacidad, utilizada en Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia y Siria. En Afganistán llegó a lanzar cerca del 40% de la munición aérea en la fase inicial de la operación.
Su rasgo distintivo es la carga. Puede transportar unas 70.000 libras de armamento interno, la mayor de cualquier aeronave estadounidense, y operar como lanzador de municiones guiadas, misiles de largo alcance y armas antibuque. Esa capacidad lo convirtió en lo que la propia Fuerza Aérea describe como un "bomb truck", un avión diseñado para sostener volumen de fuego en escenarios donde la superioridad aérea ya quedó asegurada.
Para extender su vida útil, el Pentágono impulsa modificaciones que reinstalan puntos de anclaje externos y permiten sumar más misiles de ataque a distancia, con el objetivo de cubrir el período de transición hacia su reemplazo.
Ese reemplazo será el B-21 Raider, actualmente en producción inicial y concebido como un bombardero furtivo de nueva generación con capacidad nuclear y convencional. Hasta su entrada plena en servicio, la flota estadounidense mantendrá en operación la combinación de B-52, B-1B y B-2.
En ese esquema, la presencia del B-1B en la Operación Furia Épica no responde a una innovación tecnológica sino a una lógica distinta: cuando los aviones invisibles terminan de abrir la puerta, el Lancer entra para sostener el peso del ataque.

