Escalada militar

Trump afirmó que Irán ocultaba un programa nuclear y justificó la ofensiva

El presidente de EEUU sostuvo que la operación se decidió tras detectar una instalación secreta de enriquecimiento de uranio. Dijo que la campaña podría extenderse semanas y no descartó enviar tropas.

El presidente de EEUU, Donald Trump, afirmó que la ofensiva militar contra Irán se lanzó tras informes de inteligencia que detectaron un programa secreto de enriquecimiento de uranio en un sitio no identificado hasta ahora. Según explicó, ese hallazgo precipitó el inicio de la operación Furia Épica.

El argumento nuclear de la Casa Blanca

En una entrevista con el New York Post, Trump sostuvo que Teherán avanzaba hacia la fabricación de un arma atómica fuera de las instalaciones ya vigiladas por la comunidad internacional.

"Querían fabricar un arma nuclear, así que los destruimos completamente", declaró.
El mandatario precisó que el descubrimiento ocurrió después del fracaso de las negociaciones en Ginebra y que el nuevo emplazamiento difería de los complejos nucleares conocidos. "Encontramos que estaban trabajando en un área totalmente diferente... así que simplemente llegó el momento. Dije: ‘Vamos'", señaló.

Trump también recordó ataques previos contra instalaciones en Fordow, Natanz e Isfahan y aseguró que la nueva acción apuntó a impedir que Irán reconstruyera su capacidad nuclear en otro lugar. "Esta fue nuestra mejor oportunidad de atacar su capacidad nuclear. Ellos nunca van a tener un arma nuclear", afirmó.

Plazos militares y posibilidad de tropas

El presidente indicó que la campaña avanza "mucho más rápido de lo previsto" y estimó que podría extenderse entre cuatro y cinco semanas, aunque advirtió que ese plazo podría ampliarse.

"Desde el principio proyectamos cuatro o cinco semanas, pero tenemos capacidad para extendernos mucho más. Haremos lo que sea", dijo durante una comparecencia en la Casa Blanca.
También dejó abierta la puerta a una intervención terrestre: "No tengo reparos respecto a las botas sobre el terreno... probablemente no las necesitemos, pero si fueran necesarias, las enviaremos".

Desde el Pentágono, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine informaron que Estados Unidos logró una "superioridad aérea local" sobre Irán y remarcaron que la operación no seguirá el modelo de las guerras prolongadas en Irak o Afganistán. "Luchamos para ganar y no desperdiciamos tiempo ni vidas", afirmó Hegseth.

Objetivos estratégicos declarados

Trump enumeró cuatro metas centrales de la ofensiva: impedir que Irán obtenga armas nucleares, destruir su capacidad misilística, "aniquilar" su Armada y cortar el financiamiento a aliados regionales.

En esa lista no mencionó un cambio de régimen, una posibilidad que había sugerido días antes al alentar a los iraníes a "recuperar" su país.

El mandatario argumentó que el programa de misiles iraní buscaba proteger el desarrollo nuclear. "Un régimen iraní armado con misiles de largo alcance y armas nucleares sería una amenaza intolerable", sostuvo, y agregó que EEUU "estuvo muy cerca" de enfrentar ese escenario.

Impacto regional y balance de la escalada

Mientras Washington defendió la ofensiva, la respuesta de Irán y sus aliados provocó fuertes repercusiones en la región y en los mercados energéticos. La empresa estatal QatarEnergy suspendió su producción de gas natural licuado (GNL) tras ataques con drones contra instalaciones de procesamiento, lo que impulsó una suba del 40% en los precios del gas en Europa.

En paralelo, infraestructuras petroleras saudíes y buques en el Mar de Omán resultaron atacados, según reportes citados en el contexto del conflicto.

La Media Luna Roja iraní informó al menos 555 muertos en Irán desde el inicio de los bombardeos. En Israel, misiles lanzados en represalia causaron 11 víctimas fatales, incluido un ataque contra una sinagoga en Beit Shemesh. El Pentágono confirmó además la muerte de un militar estadounidense y la pérdida de tres aviones F-15E derribados por error por defensas antiaéreas en medio de la confusión del combate.

Desde Teherán, el dirigente Alí Larijani rechazó una negociación inmediata y advirtió que el país se prepara para una guerra prolongada. China, por su parte, denunció un retorno a la "ley de la selva" en la política internacional, mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, se dispone a defender la legalidad de la ofensiva ante el Congreso estadounidense.

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