China y Vietnam tensan el mar del Sur: más buques, islas fortificadas y riesgo de choque
Un análisis de datos navales detectó más de 100 buques chinos cerca de posiciones vietnamitas en las Spratly, en una ruta clave para el comercio global.
La disputa por el mar del Sur de China sumó una señal concreta de alarma: más de 100 buques chinos pasaron durante el último año a menos de 10 millas náuticas de posiciones controladas por Vietnam en las islas Spratly, donde Hanoi aceleró la construcción y fortificación de arrecifes, bancos de arena e islas artificiales.
El dato surge de un análisis de Bloomberg News sobre registros de seguimiento naval de Starboard Maritime Intelligence. Según ese relevamiento, al menos 45 de esas embarcaciones estuvieron vinculadas a entidades respaldadas por el Estado chino, entre ellas la Guardia Costera y la milicia marítima. La cifra casi duplicó los 57 buques detectados entre mayo de 2022 y abril de 2023.
La actividad se concentró sobre todo alrededor de tres puntos: Sand Cay, un pequeño banco de arena convertido en guarnición fortificada con helipuerto; Namyit Island y Petley Reef, dos posiciones que recibieron nuevos puertos y otras mejoras. Cerca de esos tres enclaves, el número de buques chinos que pasó dentro de un radio de 10 millas náuticas trepó a 89 en los 12 meses cerrados el 30 de abril, contra 50 en el mismo período tres años antes.
Las islas que cambiaron el equilibrio
Vietnam ocupó y desarrolló posiciones en las Spratly durante décadas, pero el ritmo de los trabajos se aceleró en los últimos años. Desde 2021, Hanoi recuperó casi 11,2 kilómetros cuadrados en 21 formaciones marítimas que controla, según la Asia Maritime Transparency Initiative, con sede en Washington. El volumen de esa expansión solo quedó por debajo de las obras de China en la misma zona.
El movimiento vietnamita replica, en otra escala, la estrategia que China desplegó bajo Xi Jinping: convertir arrecifes y bancos de arena en posiciones con infraestructura militar, logística y de vigilancia. En el caso de Beijing, algunas bases incluyen sistemas de misiles tierra-aire, radares de gran escala, puertos para destructores y pistas aptas para distintos tipos de aeronaves militares.
Ray Powell, director del proyecto Sea Light de Stanford, citado por Bloomberg, señaló que la expansión vietnamita es "real, significativa y acelerada", aunque todavía difiere cualitativamente de las grandes bases construidas por China. Esa diferencia no reduce el riesgo de roce: las posiciones están próximas entre sí, en una zona saturada de reclamos superpuestos.
Nguyen The Phuong, experto en seguridad marítima de la Universidad de Nueva Gales del Sur, sostuvo que la estrategia busca reforzar la capacidad disuasiva de Vietnam para desplegar fuerzas frente a tácticas agresivas de China. Pero advirtió: "Expandir esas islas es una actividad que tiene el potencial de aumentar la posibilidad de una confrontación marítima".
Una ruta de USD 4 billones
Las posiciones fortificadas están a cientos de millas náuticas de la costa vietnamita y atraviesan un corredor estratégico por el que circulan alrededor de USD 4 billones en comercio global cada año. La zona también concentra recursos pesqueros y reservas potenciales de petróleo y gas natural aún no explotadas.
El valor económico del área elevó la sensibilidad del conflicto. Bloomberg Economics estimó que una interrupción del comercio en el mar del Sur de China podría restar cerca de 1,9% al producto bruto mundial, el equivalente aproximado a USD 2 billones.
La tensión se produce además con los mercados energéticos bajo presión por la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Esa amenaza de escasez de combustibles llevó a Vietnam y a otros países del sudeste asiático a procurar relaciones más fluidas con China, aunque sin abandonar sus reclamos marítimos.
El presidente vietnamita, To Lam, viajó a Beijing en abril para apuntalar los vínculos con un socio económico central y con reservas energéticas relevantes. Pero los datos navales muestran que la cooperación política y comercial convive con una competencia cada vez más visible en el mar.
Diplomacia de bambú y alianzas cruzadas
Vietnam procura moverse entre potencias sin quedar atado a una sola órbita. Esa política, conocida como "diplomacia de bambú", le permitió fortalecer vínculos de defensa con EEUU y otros socios del Indo-Pacífico sin romper sus canales con China.
Durante la visita de Joe Biden en 2023, Vietnam elevó sus relaciones diplomáticas con EEUU al mismo nivel de vínculo que mantiene con China y Rusia, un giro histórico que terminó de dejar atrás la etapa marcada por la guerra de Vietnam. Semanas después, Xi pidió a Hanoi "no olvidar" las raíces de la amistad bilateral.
El giro regional también se nota en la relación con Filipinas, otro país enfrentado a Beijing por disputas marítimas. Vietnam y Filipinas ampliaron la cooperación entre guardias costeras, los intercambios militares y la coordinación naval, incluida una línea directa. Indonesia y Vietnam, por su parte, elevaron sus vínculos el año pasado después de un acuerdo histórico sobre límites marítimos.
El secretario de Defensa filipino, Gilberto Teodoro Jr., afirmó que existe un "rechazo más amplio contra China" y destacó que Manila y Hanoi desarrollaron un nivel de confianza que evita que ambos busquen debilitarse entre sí, pese a sus propios reclamos superpuestos.
Malasia, tradicionalmente más cautelosa en sus críticas a China, también aumentó patrullas y coordinación de seguridad con socios regionales. Su ministro de Defensa, Khaled Nordin, resumió el dilema: cada país de la Asean por separado no está en condiciones de enfrentar a una superpotencia, pero una posición unificada modifica el cálculo de cualquier actor externo.
Beijing presiona y Hanoi mide el riesgo
China reclama más del 80% del mar del Sur de China sobre la base de su llamada "línea de nueve trazos", desconocida por Vietnam, Filipinas, Brunei, Malasia y Taiwán. En 2016, un tribunal internacional rechazó esos reclamos por carecer de base legal bajo la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Beijing desestimó ese fallo.
La estrategia china combina presencia estatal, Guardia Costera, milicia marítima y grandes flotas pesqueras para rodear áreas disputadas y reforzar reclamos territoriales sin llegar necesariamente a una confrontación naval directa. En los últimos años, esos métodos tuvieron episodios frecuentes y a veces violentos con Filipinas. Los nuevos datos exhiben que un escenario similar puede crecer frente a Vietnam.
El presupuesto militar chino ronda los USD 250.000 millones y supera más de 20 veces al de Vietnam. Aun así, Gregory Poling, director del programa del sudeste asiático del Center for Strategic and International Studies, sostuvo que Hanoi conserva capacidad para elevar el costo de cualquier choque.
"Vietnam tiene dos cosas a favor: posee absolutamente la capacidad naval, aérea y de artillería para hacerle pagar un precio a China, y mostró un apetito considerable por el riesgo cuando determina que necesita plantarse ante Beijing", afirmó Poling.
El especialista agregó que los líderes chinos saben que, si empujan a Vietnam hacia una confrontación militar, el Ejército Popular de Liberación ganaría en el mar, pero debería pagar un costo.
China, por su parte, rechazó las obras de otros países en las Spratly. Su cancillería afirmó que Beijing "se opone firmemente a las actividades de construcción realizadas por ciertos países en islas y arrecifes de Nansha ocupados ilegalmente" y aseguró que tomará las medidas necesarias para defender su soberanía territorial y sus derechos marítimos. Nansha es el nombre chino de las islas Spratly.
Los pescadores, en la primera línea
La escalada no se limita a los mapas, los radares ni las bases militares. En la costa central de Vietnam, pescadores de la provincia de Quang Ngai describieron un aumento de la presión china, con arrestos y decomisos de embarcaciones en aguas disputadas. Las autoridades locales les pidieron operar en grupo por seguridad, reportar incidentes en el mar y aceptaron ofrecer subsidios limitados para combustible.
Las tensiones golpean a una actividad de peso para Vietnam: la industria pesquera exportó USD 11.300 millones el año pasado. Pero para los pescadores, el conflicto se mide en trayectos cada vez más inciertos entre islas, arrecifes y patrullas.
"Esto no existía antes", dijo Huynh Van Dam, integrante de una sociedad pesquera de Quang Ngai. "Aunque la gente está muy decidida a salir al mar, está preocupada y un poco asustada".
Sanh, un pescador de unos 30 años que pidió ser identificado solo por su apellido por temor a represalias, describió la dificultad cotidiana de navegar una zona partida por reclamos rivales.
"Hay tantas islas pequeñas, algunas ocupadas por Vietnam, otras por China, y todas están cerca unas de otras", relató. "A veces estás en el territorio de una isla ocupada por Vietnam y, con solo dar vuelta el barco, quedás en una zona china y te persiguen. Es muy difícil para nosotros."

