Isla a oscuras

Cuba admitió que se quedó sin combustible y los apagones desataron protestas en La Habana

El Gobierno cubano reconoció que no tiene fuel oil ni diésel para sostener la generación eléctrica. Hubo cacerolazos y cortes de más de 19 horas por día.

Cuba volvió a quedar atrapada entre apagones prolongados, falta de combustible y protestas poco frecuentes en barrios de La Habana. El Gobierno reconoció que las reservas de fuel oil y diésel se agotaron, mientras grandes zonas del este de la isla quedaron a oscuras y vecinos de la capital salieron a golpear cacerolas contra los cortes de luz.

"No tenemos absolutamente nada de fuel oil y absolutamente nada de diésel", dijo el ministro de Energía, Vicente de la O Levy, durante una conferencia de prensa. El funcionario describió la situación como "muy tensa" y sostuvo que el país apenas cuenta con gas de producción propia, crudo nacional y energía solar para mantener en funcionamiento partes del sistema eléctrico.

La crisis golpea a una isla de unos 10 millones de habitantes, con una economía estancada y faltantes crónicos de alimentos, medicamentos y bienes básicos. En algunos sectores de La Habana, los cortes superaron las 19 horas diarias. En varias provincias, los apagones se extendieron durante jornadas enteras.

"¡Pongan la corriente!"

El malestar salió a la calle en barrios de la capital. Las protestas por los apagones se repitieron durante tres días consecutivos. AFP registró cacerolazos el miércoles por la noche en San Miguel del Padrón, en las afueras de La Habana, y otras manifestaciones pequeñas en distintos puntos de la ciudad.

En Playa, un distrito del oeste habanero, los vecinos gritaron: "¡Pongan la corriente!". Las protestas no tuvieron la escala de otras crisis sociales recientes, pero marcaron un nuevo síntoma de desgaste en un país donde la protesta pública sigue bajo fuerte control político.

Los datos recopilados por AFP mostraron una fuerte caída de la generación eléctrica en los últimos días. El martes, el 65% del territorio cubano sufrió apagones simultáneos. El presidente Miguel Díaz-Canel había advertido que el sistema eléctrico nacional enfrentaba un déficit superior a los 2.000 megavatios durante el pico nocturno de demanda.

La versión del Gobierno cubano

Díaz-Canel atribuyó el agravamiento de la crisis a las sanciones de EEUU. Dijo que el país perdió unos 1.100 megavatios de generación por falta de combustible.

"Esta dramática agudización tiene una sola causa: el bloqueo energético genocida al que Estados Unidos somete a nuestro país", sostuvo el presidente cubano, según la versión recogida por AFP.

De la O Levy usó una explicación similar. "El impacto del bloqueo nos causa un daño significativo y seguimos sin recibir combustible", afirmó. También señaló que Cuba tiene dificultades para asegurar importaciones de energía.

La crisis se profundizó en enero, cuando EEUU endureció las restricciones sobre los envíos de combustible hacia la isla. Desde entonces, solo un buque ruso con petróleo llegó a Cuba.

Ocho plantas viejas y una red frágil

El problema no se limita al combustible. La generación eléctrica cubana depende de una red de ocho plantas termoeléctricas envejecidas, algunas con más de 40 años de operación. Esas centrales sufren fallas frecuentes o deben salir de servicio por mantenimiento.

La fragilidad del sistema se arrastra desde hace años, pero se volvió más visible desde 2024. Desde entonces, Cuba atravesó siete apagones nacionales, mientras los precios del combustible aumentaron en medio de la crisis.

Con menos combustible importado, plantas viejas y una demanda que crece en medio del calor, el margen operativo quedó reducido al mínimo.

La oferta de EEUU y la respuesta de La Habana

En paralelo, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, renovó una oferta de ayuda por USD 100 millones para Cuba, con una condición: que la asistencia sea distribuida por la Iglesia Católica y no por el Gobierno cubano.

"Estamos listos para escuchar los detalles de la propuesta y cómo se implementaría", respondió el canciller Bruno Rodríguez en redes sociales. La frase dejó abierta una puerta de diálogo, aunque las tensiones entre Washington y La Habana se intensificaron durante los últimos meses.

El presidente de EEUU, Donald Trump, endureció este año la presión sobre Cuba e insinuó que la isla podría convertirse en el próximo blanco de una ofensiva estadounidense para tomar el control del país.

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