"Son escoria, se acabó"

Trump descartó un acuerdo con Irán y retomó los bombardeos en Ormuz

Horas después de que el presidente declarara "terminado" el alto el fuego con Teherán, el Pentágono confirmó nuevos ataques para mantener abierto el estrecho por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) lanzó este miércoles una nueva ronda de ataques contra objetivos militares de Irán, con el objetivo declarado de "degradar la capacidad" de Teherán para amenazar la libre navegación en el estrecho de Ormuz.

El anuncio llegó pocas horas después de que Trump, desde la cumbre de la OTAN en Ankara, sepultara en público el frágil acuerdo de tregua vigente desde el 17 de junio: "Son una escoria, se acabó", disparó el mandatario.

El tablero se movió rápido. Irán respondió atacando instalaciones militares estadounidenses en Bahréin y Kuwait, sedes de la Quinta Flota de la Armada y de fuerzas terrestres de EE.UU. respectivamente. Kuwait interceptó dos misiles balísticos y 13 drones; varias líneas eléctricas quedaron fuera de servicio por metralla. En Bahréin y Kuwait sonaron las alertas antimisiles al filo de la mañana.

El mercado, que nunca duerme cuando huele pólvora, reaccionó de inmediato y el barril de Brent saltó más de 6% tras las declaraciones de Trump.

Qué pasó en Ormuz

Todo se aceleró el martes, cuando Irán atacó tres buques mercantes en el estrecho (uno de ellos transportaba gas natural qatarí). Uno de los petroleros se incendió frente a las costas de Omán. Teherán no reivindicó formalmente el ataque, aunque su televisión estatal sostuvo que la embarcación había ignorado advertencias previas.

En respuesta, Estados Unidos golpeó más de 80 objetivos iraníes durante la noche del martes: sistemas de defensa aérea, radares y más de 60 embarcaciones pequeñas de la Guardia Revolucionaria, la fuerza paramilitar que Washington señala como la mano ejecutora de los ataques a la navegación.

El negocio detrás del humo

Por el estrecho circula, en tiempos normales, cerca de un quinto del petróleo y el gas natural que se comercializa en el mundo. Esa cifra explica por qué cada escalada ahí repercute directo en los tableros de Wall Street y en las góndolas de cualquier supermercado: más crudo caro es más fertilizante caro, es más flete caro, es más de todo caro.

Como parte del acuerdo de junio, Washington había levantado sanciones y autorizado a Irán a vender petróleo en dólares por primera vez en años -un permiso que China, según se sospecha, ya aprovechaba antes por izquierda, comprando crudo iraní con descuento-. Ese respiro económico se cerró esta semana: EE.UU. revocó la licencia apenas se conocieron los ataques a los buques.

Teherán quiere cobrar peaje por el paso de barcos por Ormuz, algo que rompería con décadas de uso libre de la vía. Washington y los estados árabes del Golfo ya avisaron que no lo van a aceptar.

Las voces

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificó los ataques estadounidenses de "absolutamente necesarios" y acusó a Irán de violar el alto el fuego. Del otro lado, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, sostuvo lo contrario: para Teherán, quien rompió la tregua fue Washington. "Se acabó la era de la intimidación y la extorsión. No nos rendiremos", escribió en X.

Trump, que ya había amagado varias veces con escalar para después bajar el tono, dejó la puerta entreabierta: dijo que las negociaciones podían continuar, aunque "están perdiendo el tiempo".

El diplomático emiratí Anwar Gargash resumió el humor regional: los ataques de Irán a Bahréin y Kuwait son, dijo, "un claro indicador de que Teherán sigue siendo incapaz de comprometerse con los requisitos de desescalada".

Por ahora, el acuerdo firmado hace tres semanas para poner fin a la guerra que arrancó el 28 de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sigue en pie solo de nombre. El mercado energético global, mientras tanto, vuelve a mirar el mapa de Ormuz con el mismo nerviosismo de siempre. 

Esta nota habla de: