Giro comercial

Trump pone bajo revisión anual el acuerdo clave con México y Canadá

El USMCA seguirá vigente hasta 2036, pero sin la prórroga por otros 16 años. La decisión instala más incertidumbre en el comercio regional.

La administración de Donald Trump decidió no renovar el Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) en los términos originalmente previstos y optó por mantenerlo activo bajo un sistema de revisiones anuales, lo que modifica de manera sustancial el funcionamiento del principal bloque comercial del mundo.

 El acuerdo, que reemplazó al NAFTA y entró en vigor en 2020, tenía prevista en 2026 su primera revisión conjunta. En esa instancia, los tres países podían confirmar una extensión por un nuevo período de 16 años. Como Washington rechazó esa prórroga en los términos vigentes, el tratado no queda cancelado: seguirá activo hasta 2036, pero sometido a revisiones anuales y a eventuales negociaciones para modificar sus condiciones.

Un tratado que sigue vigente, pero bajo nueva lógica

Según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, la decisión responde a los persistentes déficits comerciales con México y Canadá, uno de los principales argumentos de la política económica de Trump.

El USMCA no se cancela, pero cambia su dinámica: continuará vigente hasta 2036, aunque sujeto a evaluaciones anuales que pueden derivar en ajustes parciales o renegociaciones de fondo.

De esta manera, el esquema deja de funcionar como un acuerdo estable de largo plazo y pasa a operar bajo un mecanismo de revisión constante.

Negociaciones bilaterales y posibles cambios estructurales

Estados Unidos ya inició conversaciones con México para revisar reglas de origen, coordinación en materia de seguridad económica y aspectos vinculados a la industria manufacturera.

En el caso de Canadá, el proceso todavía no alcanzó el mismo nivel de avance, lo que abre la posibilidad de negociaciones asimétricas dentro del propio bloque.

Uno de los escenarios que analizan los mercados es una eventual transición hacia acuerdos bilaterales, lo que debilitaría la arquitectura trilateral que definió el comercio norteamericano durante las últimas décadas.

El impacto sobre el comercio regional

El volumen de intercambio entre Estados Unidos, México y Canadá alcanza aproximadamente USD 1,9 billones anuales, lo que convierte al bloque en uno de los más integrados del mundo.

Sectores como el automotor, la energía y la industria alimentaria dependen de cadenas de suministro transfronterizas que podrían verse afectadas ante cualquier modificación de reglas de origen o políticas arancelarias.

Analistas advierten que incluso cambios marginales pueden trasladarse a precios finales y decisiones de inversión, especialmente en sectores de alta integración productiva.

Déficit comercial y tensión política

La Casa Blanca sostiene que el USMCA no logró corregir los desequilibrios comerciales con sus socios regionales, un punto central del discurso económico de Trump.

México y Canadá habían impulsado una renovación por 16 años para garantizar estabilidad regulatoria, pero la administración estadounidense priorizó un esquema de control y revisión continua.

El resultado es un escenario donde el acuerdo deja de ser un marco fijo y pasa a depender de negociaciones periódicas entre los tres países.

Incertidumbre para empresas e inversiones

El cambio introduce un factor de incertidumbre relevante para empresas que operan en América del Norte, especialmente aquellas que dependen de cadenas de suministro integradas.

La posibilidad de revisiones anuales, o incluso de renegociaciones parciales, obliga a recalcular estrategias de inversión y producción en sectores clave.

Si bien el tratado sigue vigente, su transformación en un instrumento sujeto a revisión permanente altera el nivel de previsibilidad que caracterizó al comercio regional durante casi tres décadas.

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