Tensión estratégica

EEUU volvió a lanzar misiles Tomahawk y reabre el debate por sus reservas

La Operación Epic Fury contra Irán incluyó misiles de crucero clave para la doctrina militar estadounidense y reactivó alertas sobre el nivel de stock ante un eventual conflicto con China.

Buques de la Marina de Estados Unidos dispararon misiles de crucero Tomahawk contra objetivos iraníes el sábado, en el marco de la Operación Furia Épica La ofensiva combinó esos proyectiles con drones y sistemas HIMARS operados por fuerzas terrestres.

Si bien no se precisó cuántos misiles fueron lanzados ni cuáles fueron los blancos alcanzados, su uso volvió a poner en escena a uno de los sistemas más emblemáticos del arsenal norteamericano y reavivó un debate interno: cuánto margen tiene EEUU para emplear estas municiones en conflictos regionales sin comprometer su preparación ante un enfrentamiento de mayor escala, reveló Business Insider.

Un arma central en la doctrina de largo alcance

El BGM-109 Tomahawk, en servicio desde comienzos de los años 80 y fabricado por RTX Corporation, es un misil de crucero de largo alcance que puede superar las 800 millas (unos 1.300 kilómetros). Utiliza sistemas de guiado que incluyen GPS y sensores que comparan el terreno con mapas cargados previamente.

Su costo estimado ronda los USD 1,3 millones por unidad. Según datos difundidos por la propia empresa, EEUU y sus aliados lo emplearon más de 2.350 veces en operaciones reales.

El Tomahawk resulta clave para ataques de precisión a gran distancia, una capacidad considerada esencial tanto en Medio Oriente como en el Indo-Pacífico, donde la planificación militar estadounidense contempla escenarios de alta intensidad.

Uso reciente y capacidad de reposición

La Operación Furia Épica se suma a una serie de campañas en las que estos misiles tuvieron un papel relevante. En la Operación Martillo de Medianoche, dirigida contra instalaciones nucleares iraníes el año pasado, se lanzaron alrededor de 30 Tomahawk desde un submarino clase Ohio. En ataques contra fuerzas hutíes en Yemen se dispararon más de 135. En diciembre de 2025, más de una docena fueron utilizados contra objetivos vinculados al Estado Islámico en Nigeria.

Funcionarios estadounidenses advirtieron sobre la necesidad de reforzar la producción de este tipo de armamento. "Municiones de precisión y largo alcance como el Tomahawk (...) son aquellas cuya producción necesitamos aumentar", sostuvo el entonces jefe de Operaciones Navales, almirante James Kilby, durante una audiencia ante el Congreso.

El presupuesto naval para el año fiscal 2025 previó la compra de 72 Tomahawk y para 2026 redujo esa cifra a 57. La fabricación de cada misil puede demorar hasta dos años.

En paralelo, RTX Corporation informó este mes un acuerdo con el Pentágono para elevar la producción anual a más de 1.000 unidades dentro de un plan plurianual. La empresa habló de capacidad industrial proyectada, mientras que los presupuestos reflejan compras previstas, dos variables que no necesariamente coinciden en el mismo ritmo.

Un análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS) señaló que el despliegue previo a Furia Epica incluyó 13 destructores en la región que, si se encontraban en posición de disparo, podían lanzar entre 150 y 250 Tomahawk. Un submarino clase Ohio adaptado para misiles de crucero podría sumar hasta 154 adicionales, aunque no se confirmó su participación.

La hipótesis China

La discusión sobre existencias de munición se vincula con los escenarios de planificación que toman como referencia un eventual conflicto con China. Analistas sostienen que una guerra de alta intensidad en el Indo-Pacífico exigiría ataques a gran escala contra sistemas de defensa y baterías de misiles de largo alcance.

Mackenzie Eaglen, investigadora del American Enterprise Institute, recordó que durante la invasión a Irak en 2003 las fuerzas estadounidenses lanzaron cerca de 800 Tomahawk en la fase inicial. Al ritmo actual de producción, esa cantidad demandaría años para reponerse.

"Si vamos a la guerra con China, va a ser sangrienta y va a requerir muchas municiones. Nuestros stocks tienen que estar llenos", afirmó Kilby en otra intervención pública.

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