El Papa León XIV se pronunció sobre la IA en su primera encíclica, "Magnifica Humanitas"
"Magnifica Humanitas" es una encíclica que se centra sobre los últimos avances tecnológicos. En su texto, León XIV advierte sobre los monopolios, la manipulación informativa y la carrera armamentista con IA.
El papa León XIV publicó este lunes su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas, un documento de casi 200 páginas centrado en el impacto de la inteligencia artificial sobre la democracia, el trabajo, la libertad y la dignidad humana.
El texto, subtitulado "Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial", plantea una advertencia directa sobre la concentración del poder tecnológico en manos de grandes empresas y actores privados con capacidad de influir en gobiernos, economías y sociedades.
Durante la presentación oficial, el pontífice estuvo acompañado por Chris Olah, referente del sector de IA y cofundador de Anthropic.
"Cuando ese poder se concentra en manos de pocos, tiende a volverse opaco y escapar al control público", escribió León XIV en uno de los pasajes centrales de la encíclica. Allí sostuvo que la inteligencia artificial "amplifica el poder" de quienes ya poseen recursos económicos, acceso a datos y capacidad tecnológica.
El Papa también alertó sobre el uso político de estas herramientas. Según el documento, las élites tecnológicas pueden "moldear patrones de información y consumo, influir en procesos democráticos y orientar dinámicas económicas en beneficio propio".
El riesgo de una nueva "Torre de Babel"
Uno de los ejes simbólicos de la encíclica es la comparación entre el actual desarrollo tecnológico y la historia bíblica de la Torre de Babel. León XIV afirmó que la humanidad enfrenta una decisión histórica: usar la tecnología para construir comunidad o para profundizar desigualdades y control social.
"Elijamos el camino de reconstruir Jerusalén y no el de Babel", escribió el pontífice al cuestionar la "idolatría del lucro" y la idea de que todo pueda traducirse en datos y rendimiento económico.
El documento además critica el "paradigma tecnocrático" y advierte sobre los riesgos del transhumanismo y los modelos de desarrollo que prometen superar las limitaciones humanas mediante tecnología.
Democracia, desinformación y control de datos
La encíclica dedica varios capítulos a la desinformación digital, los deepfakes y el deterioro del debate público. León XIV sostuvo que la inteligencia artificial puede erosionar "la capacidad de reconocer qué es verdadero y qué no".
En línea con esa preocupación, el profesor de la Pontifical Academy of Social Sciences, Paolo Carozza, advirtió que la manipulación masiva de datos plantea "desafíos fundamentales para la libertad cognitiva".
El texto papal también reclama mecanismos de regulación internacional y supervisión pública sobre el desarrollo de modelos de IA. "Desarmar significa desacreditar la idea de que el poder técnico otorga automáticamente el derecho a gobernar", escribió León XIV.
Críticas a la carrera armamentista tecnológica
Otro de los puntos más fuertes del documento es el rechazo a la carrera global por desarrollar algoritmos cada vez más potentes con fines geopolíticos o comerciales.
La encíclica cuestiona la competencia entre empresas y Estados por alcanzar dominio tecnológico y reclama "criterios claros y controles efectivos" para el desarrollo de inteligencia artificial.
La publicación se conoció pocos días después de que Donald Trump postergara la firma de una orden ejecutiva que buscaba ampliar el control estatal sobre nuevos modelos de IA en Estados Unidos.
Continuidad con la doctrina social de la Iglesia
León XIV vinculó su encíclica con Rerum Novarum, el histórico documento de 1891 en el que León XIII abordó los efectos sociales de la Revolución Industrial.
Según el nuevo Papa, la actual revolución tecnológica plantea desafíos similares: concentración económica, desigualdad y pérdida de control democrático.
La encíclica concluye con un llamado a construir una "civilización del amor" en la era digital y a evitar que la tecnología desplace el valor central de la persona humana.

