Europa despliega tropas en Groenlandia y envía un mensaje directo a Trump
Por primera vez en la OTAN, países europeos enviaron militares a Groenlandia para disuadir una posible acción de EEUU. El gesto buscó elevar el costo político y estratégico de cualquier intento de control
Europa decidió mover fichas en el Ártico. Con un despliegue militar acotado pero cargado de simbolismo, varios países del continente comenzaron a enviar tropas a Groenlandia para disuadir una eventual acción de Estados Unidos, en medio de las reiteradas declaraciones del presidente Donald Trump sobre la necesidad de que Washington controle la isla por razones de seguridad nacional.
El movimiento no tuvo antecedentes dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN): por primera vez, aliados europeos desplegaron fuerzas en un territorio amigo con el objetivo explícito de desalentar una posible iniciativa militar de su principal socio estratégico.
Un gesto pequeño, un mensaje explícito
El trasfondo del movimiento europeo se inscribe en una etapa de fuerte tensión geopolítica en el Ártico, donde el deshielo amplió el interés estratégico por rutas marítimas, recursos naturales y posiciones militares. Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca, aloja desde hace décadas instalaciones estadounidenses, incluida la base aérea de Pituffik, y su valor geopolítico creció en paralelo al deterioro de las relaciones entre Occidente, Rusia y China. En ese marco, las declaraciones de Trump sobre la necesidad de "poseer" la isla marcaron un quiebre con el consenso histórico dentro de la OTAN, que hasta ahora había tratado la presencia militar en la región como un asunto de cooperación y no de disputa entre aliados.
Quince soldados franceses de infantería de montaña llegaron a una pista aérea en Groenlandia y abordaron un colectivo identificado como "Greenland Excursions". A unos 320 kilómetros al norte, un avión militar C-130 de Dinamarca descargó tropas suecas, mientras un equipo alemán de reconocimiento, integrado por 13 efectivos, inició un despliegue de dos días.
El refuerzo, todavía simbólico y de alrededor de 30 militares, se preparó durante semanas y se activó mientras diplomáticos daneses se reunían en Washington con altos funcionarios estadounidenses. La intención consistió en mostrar que Groenlandia no resultaría un "botín fácil" y que cualquier intento de avanzar sobre el territorio tendría un costo para la relación entre EEUU y sus aliados.
Además, el despliegue buscó fortalecer la posición de Dinamarca ante una eventual negociación. El presidente francés Emmanuel Macron sostuvo que Europa debía ser "intransigente" en la defensa de la soberanía territorial y planteó que los europeos tienen una "responsabilidad particular" sobre Groenlandia, dado que Dinamarca integra la Unión Europea.
La presión de Washington
Trump afirmó en reiteradas ocasiones que EEUU debe controlar Groenlandia para garantizar su seguridad nacional. Según su argumento, si Washington no domina la isla, China o Rusia podrían hacerlo. La Casa Blanca no descartó el uso de la fuerza.
Desde Copenhague y Nuuk respondieron que el territorio no está en venta y que su población no desea integrarse a EEUU. Funcionarios europeos señalaron que China mostró poco interés reciente en la isla, mientras que autoridades rusas ironizaron con la posibilidad de ocuparla si Washington no avanzaba.
El miércoles, el canciller danés Lars Løkke Rasmussen y la ministra de Relaciones Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, mantuvieron en Washington un primer encuentro con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Rasmussen describió la conversación como un paso positivo y confirmó el acuerdo para crear un grupo de trabajo y continuar las conversaciones.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, adoptó un tono más severo. "No fue una reunión fácil", dijo, y remarcó que el diálogo no altera "el desacuerdo fundamental, porque la ambición estadounidense de tomar Groenlandia sigue intacta".
La respuesta europea dentro de la OTAN
El despliegue de tropas incluyó fuerzas de Dinamarca, Reino Unido, Francia, Alemania, Noruega y Suecia. El Reino Unido anunció el envío de un oficial como parte de un esfuerzo para disuadir a Rusia y China. El mensaje apuntó también a dejar en claro que EEUU no enfrenta solo a un país de seis millones de habitantes, sino a un bloque de aliados de los 32 miembros de la OTAN.
Macron confirmó que soldados franceses ya participaron de ejercicios militares en Groenlandia y que el contingente se reforzará con recursos terrestres, aéreos y marítimos. Francia anunció además la apertura de un consulado en la isla antes del 6 de febrero, una decisión poco habitual para un territorio donde, según el último censo citado por la prensa europea, viven 24 ciudadanos franceses, aunque el propio Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país habla de solo seis residentes.
Especialistas europeos y analistas de seguridad nacional en EEUU coincidieron en que Rusia y China no representan una amenaza inmediata para Groenlandia y recordaron que Washington ya dispone de amplias facultades para establecer defensas en la isla en virtud de un acuerdo firmado con Dinamarca en 1951.
Defensa, presupuesto y disuasión
El trasfondo de la disputa se cruzó con el debate sobre el gasto militar en Europa. En un discurso anual ante las fuerzas armadas, Macron pidió una ampliación del presupuesto de defensa francés por €36.000 millones hasta 2030, con €3.500 millones previstos para este año. "Para seguir siendo libre, hay que ser temido; para ser temido, hay que ser poderoso", afirmó.
El planteo se dio en un contexto político complejo: el Parlamento francés no logró aprobar el presupuesto 2026 y el país funcionó con una ley de emergencia. En Alemania, en cambio, el gobierno de Friedrich Merz comprometió más de €500.000 millones en defensa hasta 2029, con el objetivo de alcanzar el 3,5% del PBI que fija la OTAN seis años antes del plazo exigido.
Mientras tanto, Europa evaluó extender el despliegue en Groenlandia más allá de los pocos días previstos inicialmente. Entre funcionarios y exdiplomáticos daneses creció la percepción de que las advertencias de Washington sobre Rusia y China encubren otro objetivo. "Esto trata sobre territorio", afirmó Lone Wisborg, exembajadora de Dinamarca ante la OTAN y EEUU, al describir un escenario con escaso margen de acuerdo.
En el extremo norte del mapa, entre pistas heladas y banderas europeas, la señal quedó lanzada.

