redada de inmigración en fábrica de hyundai en georgia detiene a cientos de trabajadores

Las autoridades de inmigración de Estados Unidos han detenido a cientos de trabajadores en una fábrica de Hyundai en Georgia, en su mayoría ciudadanos surcoreanos, como parte de una investigación sobre prácticas laborales ilegales. La operación ha paralizado la construcción de una planta de baterías para vehículos eléctricos, generando tensiones diplomáticas con Corea del Sur, que critica la medida y defiende los derechos de sus ciudadanos.

En un operativo que ha generado gran repercusión, las autoridades de inmigración de Estados Unidos han detenido a cientos de trabajadores en una fábrica de Hyundai Motor ubicada en Georgia. La mayoría de los detenidos son ciudadanos surcoreanos, y la redada forma parte de una investigación sobre prácticas laborales ilegales. Según informó 'NBC', la medida afecta a 475 personas y ha paralizado la construcción de una planta cercana de Hyundai en conjunto con LG Energy Solution, destinada a la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.

El operativo fue ejecutado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, en el marco de una investigación criminal en curso sobre denuncias de prácticas ilegales de empleo y otros delitos federales graves. La situación ha generado tensiones diplomáticas, ya que el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, Lee Jaewoong, rechazó la redada, señalando que los trabajadores detenidos eran parte de una "red de subcontratistas" y empleados para varias empresas diferentes en el país.

Hyundai ha confirmado la operación policial en sus instalaciones, pero ha negado que haya detenidos que trabajen "directamente" para la compañía. En un comunicado, la automotriz defendió su compromiso con el cumplimiento de "todas las leyes y regulaciones en todos los mercados donde operamos". Además, Hyundai ha designado a su director de fabricación en Norteamérica, Chris Susock, como responsable de la planta de Georgia y encargado de realizar una investigación para analizar el cumplimiento de las normas en todos sus proveedores.

Esta operación se enmarca en una serie de redadas por parte de agentes de inmigración, cumpliendo con la promesa del presidente estadounidense, Donald Trump, de emprender la mayor operación de deportación de la historia. Aproximadamente un 5% de la fuerza laboral estadounidense está conformada por inmigrantes indocumentados, y la creciente represión amenaza con destruir cientos de miles de millones de dólares de producción económica. La situación plantea un desafío significativo para las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Sur, así como para las operaciones de empresas internacionales en territorio estadounidense.

Esta nota habla de: