Tragedia y desesperación

Un número que no para de crecer: Venezuela ya cuenta 1.943 muertos por los terremotos

El terremoto en Venezuela dejó un saldo abrumador de heridos y desaparecidos. Entre ellos, seis argentinos

El terremoto en Venzuela sigue dejando réplicas, a una semana de una de las catástrofes naturales más importantes en la historia del país. La Plataforma Desaparecidos Terremoto reportó 1.943 muertos confirmados, mientras continúan las tareas de búsqueda de 40.736 personas que aún permanecen desaparecidas.

La ONG Comité Internacional de Rescate (IRC) estimó que hay "casi 50.000 personas" que continúan desaparecidas en la zona de La Guaira y Caracas bajo los escombros de las estructuras colapsadas.

"La respuesta no está a la altura de la magnitud de las necesidades humanitarias", dijeron desde el organismo, al tiempo en el que precisaron que "los servicios médicos de los centros de salud y las unidades móviles están desbordados, los refugios están a plena capacidad y los servicios de agua y electricidad siguen interrumpidos en todas las zonas afectadas". "Los rescates que quedan son muy difíciles y riesgosos", aseguraron.

El miembro del Grupo USAR de la brigada de bomberos de Chile, Exequiel Gallardo, le dijo a la cadena estadounidense CNN que la situación se pone cada vez más compleja porque "los rescates que quedan son los imposibles, muy difíciles". 

Según explicó, los rescates que se dan después del quinto día son considerados como "rescates milagrosos" porque "no es normal o es muy poco frecuente que la gente sobreviva a tantos días". "La lucha de esas personas no es solo contra el reloj, sino también contra la deshidratación", aseguró.

Buscan a un nene argentino de 8 años, tras el terremoto en Venezuela

Lucas Gámez fue visto por última vez en La Guaira, uno de los epicentros de los dos terremotos que sacudió Venezuela. El niño tiene ocho años, es hijo de padres venezolanos y viajó a la zona costera con sus tíos. 

Según reconstruyeron las autoridades, Lucas regresó al complejo de departamentos después de pasar el día en la playa. Un testigo relató que él compartió el ascensor con el niño y su tío, quienes descendieron en el tercer piso del edificio un momento antes de que comenzaran los primeros movimientos del terremoto. Lo que aún no se sabe es si ambos ingresaron a la vivienda o si quedaron atrapados al intentar salir del inmueble.

A través de una entrevista televisiva, el papá de Lucas, Marcos Gámez, aseguró que las características físicas del niño pueden resultar una ventaja por su contextura pequeña, lo que le podría permitir permanecer a salvo en lugares reducidos entre los bloques de hormigón.

Los padres sostienen que existió un intento comunicación por parte de Lucas desde el sector del desastre hace dos jornadas, cuando se oyeron gritos. Sin embargo, estiman que el cuadro clínico actual del menor podría verse afectado por el impacto del calor y la deshidratación.

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