La acciones de las aerolíneas cedieron ayer en los mercados después de que Francia anuncie la implantación de un impuesto ecológico, que aplicará a los vuelos desde el país a partir de 2020 -excluyendo a los que están en tránsito- con el que espera recaudar cerca de 180 millones de euros.

El impuesto ecológico propuesto por Francia para todos los vuelos con origen en territorio galo ha motivado que los títulos de Air France-KLM hayan caído 3% en la Bolsa de París. Un efecto que se ha extendido a las principales aerolíneas en Europa con descensos para Lufthansa (-5%) en Frankfurt; Ryanair (-2%) en Dublín; EasyJet (-3%) en Londres e IAG, matriz de Iberia y British Airways, en Madrid (-1,5%).

El impuesto planteado va desde los 1,50 euros en billetes de clase turista dentro de la Unión Europea ( UE) (3 euros en destinos internacionales) hasta los 18 euros para los vuelos internacionales en primera clase o los 9 euros en clase preferente dentro de la zona comunitaria.

A partir de la medida, el Gobierno francés espera recaudar 180 millones de euros

Al ser una tasa fija la planteada por Francia, los efectos se notarán especialmente en los billetes de las compañías low cost, que es donde mayor será el aumento proporcional, según han explicado analistas consultados por Europa Press.

"Es por ello -explica Felipe López Gálvez de Self Bank- que están cayendo con más fuerza si cabe las acciones de Ryanair o EasyJet, más incluso que las tradicionales Air France, IAG o Lufthansa.

No obstante, el sector teme que otros países se sumen a esta iniciativa que tras el anuncio de Francia añade presión a Bruselas para abrir un debate en el seno de la Unión Europea.

España ya ha dicho que no está en sus planes y hoy mismo la ministra de Economía y Empresa en funciones, Nadia Calviño, ha indicado desde Bruselas que no lo tiene como "primera opción", por el impacto que podría tener para un país periférico como España y en donde el sector turístico tiene tanto peso.

Desde Self Bank, señalan que otra industria en sobreaviso es la de fabricación de aviones, que al igual que ya está ocurriendo con la automovilística debe empezar a pensar en desarrollar motores eléctricos de cara al futuro.

La decisión de Francia se produce después de tener que echar atrás su propuesta de aumento del impuesto al diésel que provocó el alzamiento de los chalecos amarillos. Desde entonces se abrió el debate sobre la posibilidad de imponer tasas al consumo de queroseno a medida que lo hacía el tráfico aéreo.

El Gobierno de Emmanuel Macron busca con ello recaudar más y mantener su elevado gasto público, "uno de los más elevados del mundo como porcentaje de su población", apunta este analista.

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