Las líneas de colectivos urbanas de casi todo el país están desde el lunes pasado de paro entre las 22 y las 6 de la mañana. La huelga fue convocada por la Unión Tranviarios Automotores ( UTA) porque las empresas dicen no poder pagarle a los trabajadores el 5,7% de aumento que les corresponde. Salvo Rosario, Mendoza, Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, no hay servicio nocturno en el resto del país y todo indica que la medida seguirá firme hasta el miércoles próximo.

La crisis en el sector es tal, que ya comenzaron a quebrar empresas como Cooperativa Juan Bautista Alberdi en Santiago del Estero y TUS en Córdoba, que dejó a 200 trabajadores en la calle. Pero todo se agudizará si la promesa del ministro de Economía, Nicolás Dujovne se cumple y desde el 1º de enero, le quita los subsidios al transporte de pasajeros.

El transporte público en el interior permite mantener con vida a 2.164 municipios de 23 provincias, cubre el 99% del territorio argentino, más de 35.000 familias dependen en forma directa. Por día suben 6 millones de usuarios a los colectivos.

Marcelo Hase, gerente general de la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP), explica que "si el Gobierno nacional nos quita los subsidios de $25.000 millones a las líneas de colectivos todo el país, en las localidades más chicas un pasaje de colectivo puede llegar a valer $50 desde enero. Las empresas no pueden hoy ni pagar los aumentos de sueldos, es justo el reclamo de la UTA. Es una situación muy injusta porque tanto Capital como el área metropolitana seguirán cobrando subsidios, mientras los trabajadores del interior serán los que sufran este ajuste".

El objetivo es que cada distrito se haga cargo de los subsidios, pero en el contexto de crisis generalizada, ni los gobiernos alineados al Ejecutivo están en condiciones de hacer frente a este gasto. Un pasaje de colectivo en Neuquén vale $19,12; Río Gallegos $19; Rosario $18,28; Córdoba $17,22; Comodoro Rivadavia $16,50 y Formosa $16, entre otros.

Mientras tanto, avanza la negociación entre las provincias y la Casa Rosada en torno al presupuesto 2019. El caso de Santa Fe es un ejemplo que se replica en varias provincias del interior. Según publicó el diario La Capital de Rosario, el gobierno nacional condicionó nuevos aportes al transporte urbano de Rosario y Santa Fe para compensar la quita de subsidios al sistema a que el gobernador Miguel Lifschitz firme el nuevo pacto fiscal. Según la intendenta rosarina Mónica Fein, se dejarían de enviar $1.500 millones.

El servicio de colectivos está compuesto por 14.414 unidades. Hase explica que "La ley 26.028, que establecía una tasa de combustible que era afectada para ayudar al transporte público, la derogaron el año pasado con la Reforma Tributaria. Ahora quieren romper todos los convenios que se firmaron con las provincias. Con el artículo 111 de la nueva ley de Presupuesto se quedan con la plata de lo recaudado del combustible y lo redistribuyen".

Sin servicio nocturno desde el lunes, la situación de las empresas es crítica. El gerente general de la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP) argumenta que "este quite de subsidios se está convirtiendo en un tema político que tiene a los pasajeros y a las empresas de transporte de rehenes. Brindamos un servicio esencial, sin subsidios es imposible darlo, la suba se trasladaría al boleto y los trabajadores no podrían pagarlo. Si no hay compensaciones, de un día para el otro, aumentaría su valor. Las jurisdicciones deben tomar conciencia, ya comenzaron a quebrar varias empresas y esto empeorará. Sólo un tercio de los subsidios al transporte va al interior, los otros dos tercios se quedan en Buenos Aires".