La cultura de los argentinos de invertir en ladrillos está muy arraigada. Y si a ese comportamiento se le suma la posibilidad de ingresar a un inmueble con poco dinero y en un mercado que brinde seguridad jurídica, el cóctel puede volverse muy atractivo.

El crowdfunding es una herramienta de financiamiento colectivo que está presente desde hace varios años en diferentes sectores y el real estate no es la excepción.

En ese contexto, son varias las empresas que ofrecen una llave para ingresar al negocio.

Bricksave es una start-up creada por la argentina Sofia Gancedo que se especializada en juntar inversores con desarrolladores. "Nos acercamos a proyectos que están cerca de terminarse y le ofrecemos comprarle una determinada cantidad de unidades. Ese volumen nos permite negociar descuentos de hasta 20% en el precio", le explicó a BAE Negocios la emprendedora, quien asegura tener como referente empresario al desarrollador inmobiliario Eduardo Costantini. De ese descuento, un 15% se traduce en beneficio directo para los inversores mientras que el 5% es para la compañía intermediaria.

Una vez adquirido el activo, la empresa lo pone a disposición de los inversores en su página web. Lo relevante es que se puede entrar con no tanto dinero: el piso es u$s2.500.

En la actualidad la empresa ofrece un edificio de 42 unidades en la exclusiva zona de Bay Harbor, en Miami. El objetivo es obtener u$s612.000 y hasta ahora han levantado algo más del 90%, cerca de u$s557.000. Cuando la empresa alcance el valor de máxima -por lo general, es en un plazo no mayor a los sesenta días- los inversores verán como su dinero comienza a trabajar.

En este proyecto de Miami estiman un retorno anual de entre 11,4% y 13,4% y la duración del negocio es de cuatro años, como máximo.

Ganancias

Por ejemplo, una persona que invierte u$s10.000 va a obtener, además del recupero del capital inicial, u$s1.680 por el alquiler de su vivienda cuando terminen esos cuatro años, más un retorno estimado por la venta de la propiedad cercano a los u$s2.700, producto de la revaluación del inmueble a lo largo de ese período.

"La ventajas es que los inversores no tienen que hacerse cargo de ningún costo extra, como escrituración, seguros o abogados. Eso está incluido en el servicio que nosotros damos", dice la ejecutiva.

La compañía ya cerró el financiamiento de otros proyectos en Miami, con un retorno anual de hasta 14% y en Puerto Madero, en donde prometen una renta de hasta 10 por ciento.

Además, tiene en las gateras otros dos emprendimientos. Uno de ellos está en Barcelona, en donde buscan recaudar 432.000 euros y el otro en Nueva York, en donde deberán conseguir u$s692.500 para que comience a desarrollarse el negocio. También tienen en el radar propiedades en Mendoza, Londres, Viena, Mónaco, Portugal y Singapur. "La mayoría de nuestros inversores son argentinos, aunque también hay de Brasil, Uruguay, Venezuela, Perú, Chile, Suiza y Estados Unidos", dice la ejecutiva.

Propuestas

En el mercado local hay una serie de alternativas de crowdfunding que ofrecen la posibilidad de inversión en diferentes productos que van desde oficinas, viviendas hasta los hoteles.

Por lo general, ofrecen rentas que pueden llegar al 13% anual en dólares.

Además de la plataforma tecnológica de Bricksave hay otras herramientas que funcionan en el mercado local. Una de ellas es Crowdium, que cuenta con una proyecto en la localidad bonaerense de Canning. Allí, los inversores destinan un promedio de $150.000.

A principios de año, Estudio Zabala lanzó su crowdfunding pensando especialmente en ese pequeño ahorrista que no llega a comprarse una propiedad pero que cree en el ladrillo como refugio de valor. Claro que en este caso, la inversión inicial debe ser mayor: u$s25.000.

Por medio de la estructura legal del fideicomiso, la empresa permite aportar capital para adquirir terrenos o para la construcción de unidades de viviendas diseñadas cuidadosamente bajo su concepto arquitectónico, en la Ciudad de Buenos Aires o barrios cerrados de Pilar, Tigre y Escobar.

"Este sistema es una oportunidad para que los pequeños inversionistas puedan canalizar sus ahorros en proyectos inmobiliarios muy superiores a sus capacidades individuales. En nuestro caso la inversión se hace mediante una plataforma de inversión colectiva y cada unidad funcional se divide en hasta diez partes, lo cual lo hace accesible y amplía el mercado de potenciales participantes", explican en Crowdfunding Inmobiliario Argentino (CFIA), otro player que ya está operando en la Argentina.