La tecnología es la nueva estrella en los cambios de rutinas experimentados por millones de personas en distintos rincones del planeta. Teletrabajo, aulas virtuales, videollamadas, conferencias en streaming, capacitaciones, juegos on line y encuentros donde las pantallas reinan por doquier en la sociedad de la información. No estamos ajenos a esta realidad que llegó para quedarse y la infraestructura de la Argentina tiene mucho por desarrollar en la topología de su red.

El uso de Internet subió un 40% en todos los segmentos de consumos en el mundo y los centros de interconexión más grandes registraron tráfico récord en tiempos de pandemia. A su vez, la red de banda ancha doméstica se sobrecargó por la creciente demanda. 

Al respecto, Tadeu Viana, Director de Ventas de Corning para América Latina señaló: "Este crecimiento descomunal de consumo de Internet a raíz del Covid-19, debe generar conciencia especialmente en los operadores y empresas proveedoras, ya que el aumento de tráfico llegó para quedarse y se extenderá en el escenario post pandemia”. También resaltó que las conexiones por fibra óptica van en camino a convertirse en la principal forma de conexión a Internet en los hogares argentinos.

Según datos oficiales de ENACOM, entre fines de 2018 y el primer trimestre de 2019, la fibra óptica se incrementó un 96%, lo que demuestra su gran tasa de crecimiento. Sin embargo, su incidencia representa el 8,49% a nivel país, porque demanda una alta inversión para ampliar su red. Las tecnologías más utilizadas en la Argentina corresponden a la conectividad vía cable módem (51,74%) y por ADSL (33,37%); en tercer lugar la fibra óptica y, por detrás, Internet inalámbrico (3,44%) y Dial up y BPL (2,96%).  

Por su parte, la Cámara Argentina de Internet (CABASE), estimó que entre el 9 y 10% de las conexiones fijas de Internet son por fibra óptica, en su reporte del segundo semestre de 2019. La fibra óptica es una una tecnología eficiente desde el punto de vista ambiental e innovadora, supera en velocidad a los cables de cobre y los cables coaxiales y se destaca por la fidelidad de la señal, que no se ve afectada por interferencias de fuentes externas. Su ritmo de evolución depende de la macroeconomía y del desarrollo de inversiones en telecomunicaciones, un sector concentrado en pocos operadores.

Mientras la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene más conexiones que hogares y la penetración de Internet a nivel nacional alcanza al 65,8%, aún hay con provincias con penetración por debajo del 50% como La Rioja, Chubut, Salta, Jujuy y Mendoza y otras por debajo del 40% como Tucumán, Misiones, Corrientes, San Juan, Chaco, Santa Cruz, Catamarca y Formosa. También es dispar la proporción de acceso a través de las distintas tecnologías y, en ciudades cosmopolitas, la fibra óptica tiene menor penetración por su cableado subterráneo.

De cara al futuro, la banda ancha en Argentina tiene pendiente el aumento de velocidad y la capacidad de red, cuestiones donde es clave el desarrollo de la infraestructura de fibra al hogar (FTTH).