El empresario Orlando Canido, dueño de Manaos, es un hombre que prefiere el perfil bajo. Da muy pocas entrevistas y cuando alguna pregunta lo incomoda, la esquiva o da por terminada la charla. En una entrevista radial realizada por el periodista Alejandro Bercovich habló de su liderazgo en ventas, el aporte solidario a las grandes fortunas, la reducción de jornada laboral y por primera vez, respondió a las denuncias del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) que lo acusan de querer desalojarlos con actitudes violentas y patoteras.

El dueño de Manaos contó que desde la planta bonaerense de Virrey del Pino produce 7,5 millones de litros de gaseosa por día. “Soy el número uno en venta de gaseosa por litro en Argentina. Si es por tamaño, el número uno es la empresa número uno del mundo. No tengo lata, ni vidrio, ellos tienen todas las medidas, yo no puedo, no salgo bien en la foto”, contó Orlando Canido al programa Pasaron Cosas. Confirmó que quedó en la nada la propuesta de Netflix de hacer una serie con su vida.

Habló de la tensa relación que mantiene desde marzo con las principales cadenas de supermercados del país que decidieron no comprar más sus productos, como lo adelantó BAE Negocios y dijo: “No empeoró, no hemos podido encontrar el punto de equilibrio para poder hacer negocios. Yo necesito que ellos me compren y ellos necesitan vender mi producto porque la gente lo consume. No es un producto barato, está dentro de la canasta familiar… No puedo comprar a $300 y vender a $270, a ellos les autorizan aumentos en góndola, pero si aumenta la luz un 30%, los sueldos, tengo insumos dolarizados, si vendo a $270 a los cinco meses entro en convocatoria y tengo que cerrar la fábrica”.

Cuando en radio Con Vos le consultaron si pagó el impuesto solidario a las grandes fortunas Canido respondió: “Sí lo pagué, yo vivo acá y tengo que acatar todo lo que disponga Argentina. Sino, me voy a vivir a otro país donde no me lo cobren. Tenemos necesidades, dificultades y las tenemos que sacar adelante entre todos”.

Sobre los proyectos existentes para reducir la jornada laboral a seis horas, Canido fue consultado si su negocio podría sobrevivir a un recorte así y respondió: “Sí, porque cuando se aprueba una ley y es para mí solo, me sacan de la cancha. Cuando es para todos igual, estamos todos en la misma cancha jugando el mismo partido. Si el otro puede, yo también tengo que poder. Si tengo que pasar de 600 a 2400 empleados, el otro también. Si es a mí sólo me crucifican”. Aclaró que tiene 500 trabajadores, afiliados al sindicato unido de trabajadores de agua y gaseosas y en Camioneros.

El dueño de Manaos contra el Mocase

El momento más tenso de la entrevista fue cuando le preguntaron sobre las denuncias del Mocase que aseguran que comanda bandas armadas para desplazarlos de sus campos y quedarse con el ganado. Orlando Canido se incomodó: “Es un tema muy espinoso, un tema muy complicado, vos ves lo que pasa en el sur, ocuparon el sur y prendieron fuego las cabañas y casas, ocuparon todo. Me pasa algo parecido, no da para que lo hablemos así, abiertamente en la radio y al aire libre. Es un tema muy profundo y complicado con esto de los pueblos aborígenes, las comunidades indígenas. Hoy un rubio de ojos verdes alemán es indio. No quiero entrar en ese tema, hablemos de la parte industrial, de las ventas, te doy la nota por el tema Manaos y vos me salís con un tema personal que nada que ver, te estas equivocando”.

Ante la insistencia, Canido dijo molesto: “Una cosa es Manaos y otra es Orlando Canido. Mira te digo esto y termino esta comunicación, hace seis años me ocuparon un campo. Vinieron cinco mandamientos de desalojo, fue la policía a desalojarlos y le rompieron el auto al oficial de justicia, le pegaron a la policía, los pasaron por arriba y no se pudo llevar adelante el desalojo. Yo no desalojé a nadie, me desalojaron a mí y la justicia en Santiago del Estero me dio la razón cinco veces, no una. Estoy esperando que se resuelva, cuando vienen a desalojarlos te ponen a 50 chicos y 20 mujeres adelante. Ellos usurparon, la justicia lo declaró ilegal. Me robaron 7 tractores, 7 acoplados, una casa rodante para 8 personas, 10 motosierras, 3 grupos electrógenos y me tiraron abajo 36 hornos de carbón. La estancia me la hicieron mil pedazos y se quedaron a vivir adentro y tienen 5 desalojos encima, y yo estoy afuera y ellos están adentro”.

Cuando Alejandro Bercovich le preguntó si tenía matones pagos, Canido respondió sin inmutarse: “Ellos vienen 300 contra 1, no son la madre Teresa de Calcuta ni son las carmelitas descalzas. Si vos vas a defender tu casa porque se te metieron adentro, ¿vas a ir sólo contra 300? Tenes que llevar gente, tu papá, cuñados, tíos, para tratar de recuperar la casa que te usurparon”.

BAE Negocios consultó a Adolfo Farías, miembro de la Secretaría de Territorio y de Derechos Humanos del Mocase sobre las denuncias de Canido: “El conflicto comenzó hace como 10 años, por la zona conocida como Bajo Hondo, en Santiago del Estero. Ese territorio pertenece al pueblo Guaycuru y a la comunidad Yacu Kachi que forma parte del Mocase. Ha sido relevado y tiene reconocimiento del estado provincial y nacional por parte del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). Ahí viven 12 familias y tuvimos varios episodios porque Canido quiere desalojarnos. Cayó hace unos años con bandas armadas y dos camionetas con barra bravas de Chicago a desalojar la comunidad. Quemaron las casas, la producción, tiraron veneno al agua, eran 50 personas armadas”.

Farías cuenta que estos actos violentos se repiten desde hace años. “Canido comanda todo, anda adelante y por detrás la banda armada que ahora vive en una casilla. Son alrededor de 30 personas armadas a quienes les paga $3000 por día por disparar tiros a la noche alrededor de las casas y hostigar a los miembros de la comunidad. Los chicos están con atención psicológica, las mujeres no pueden salir porque las atajan en los caminos. Nos mataron 40 animales, vacas, chanchos y los matones hasta engancharon el pilar de la luz y se lo llevaron para dejarnos a todos a oscuras.  Hicimos más de 200 denuncias que investiga el fiscal Miguel Ángel Torresi y la fiscal Sotini. Canido reconoció que anda con gente que lo cuida. Es un matón que tiene mucho poder, porque es el dueño de Manaos. No hay ninguna estancia ocupada miente, él se metió a ocupar tierras que pertenecen a las comunidades desde épocas ancestrales”, sostuvo el miembro del Mocase.

Las denuncias de las comunidades se conocen hace bastante, pero Orlando Canido siempre prefirió no hablar del tema. La comunidad indígena intentó ser desalojada en 2019 con una orden judicial, ellos dijeron que no tuvieron derecho a defensa y el desalojo fue suspendido, por varios pedidos, entre ellos el de Magdalena Odarda, a cargo del INAI. El conflicto persiste y por primera vez, el dueño de Manaos, Orlando Canido admite los enfrentamientos con la comunidad.

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Graciela Moreno

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