Con más de 90 años, Loma Negra es líder en la producción de cemento. Tiene nueve plantas en todo el país y donde se instala, transforma todo a su alrededor. En el pueblo de Barker, de 7000 habitantes, tienen una cementera desde 1956. Si bien históricamente contrató al personal por plazos, que luego efectivizaba, la empresa comunicó que no renovará los contratos que se venzan. Ante esta medida -y al no tener una respuesta sobre su futuro-, los trabajadores declararon un paro por tiempo indeterminado que comenzó el lunes. Hoy, el gremio estableció el estado de alerta en todas las fábricas de la empresa y exigió una respuesta.

Los primeros cuatro contratos se vencen a fin de mes y se suman despidos de contratistas. La preocupación mayor de los trabajadores y habitantes del pueblo es que Loma Negra decida cerrar la planta. En Olavarría, a menos de 140 kilómetros, la empresa está haciendo una ampliación de su planta con una inversión de u$s355 millones que se inaugurará en el 2020 y aumentará un 40% su capacidad de producción.

Tal fue la transformación en el lugar que a la planta de Barker, distante del pueblo a 10 minutos en auto, le creció "un barrio" que hoy lleva el nombre de Villa Cacique. Sus habitantes ya sufrieron el cierre de la planta en 2001, donde algunos trabajadores fueron reubicados lejos de su hogar y otros fueron despedidos. Recién en 2003, cuando comenzó a reactivarse el país, reabrió la planta. Justamente la película "Pueblo chico, historia grande", cuenta todo lo que pasó.

Martín Isasmendi, secretario general de la Asociación Obrera Minera, seccional Barker le dijo a BAE Negocios: "En 2001 no hicimos nada y nos cerraron la planta. No queremos que nos vuelva a pasar, sólo queremos que la empresa no nos ignore y nos responda qué hará. No hay ninguna crisis en el sector del cemento, el pueblo quiere una previsibilidad. El viernes a las 16 habrá una concentración de todo el pueblo, sólo pedimos una respuesta".

El CEO de Loma Negra, Sergio Faifman, explicó a este diario que: "El año pasado la planta estuvo parada seis meses y no despedimos ni echamos a nadie. Informamos que no renovaremos los contratos que finalicen. Podríamos funcionar sin esa fábrica, la mantenemos abierta por el impacto social que provocaría el cierre. Pero con todo lo que está pasando -en el pueblo-, lo estamos repensando", advirtió.

La cementera del grupo brasileño Camargo Correa, compró en la localidad de Pipinas, la planta de Corcemar y luego la cerró. Pipinas se convirtió en un pueblo fantasma y ese es el temor de los habitantes de Barker. 

El CEO de Loma Negra planteó que la situación no se puede comparar con el 2001. Faifman señaló: "En 2002 se despacharon 4 millones de toneladas de cemento y el año pasado, la cifra fue de 12 millones de toneladas, el triple que en aquel momento".

El secretario general de los mineros en Barker, dudó de lo que pueda pasar: "Por la gran dependencia del pueblo, pedimos que no nos oculten información. Si no van a cerrarla, queremos firmar un acuerdo que nos garantice que por un año no van a despedir trabajadores. Hace 50 años que le vendemos a esta empresa nuestra fuerza de trabajo y explotan nuestros recursos minerales. Somos un pueblo chiquito, olvidado, pero queremos luchar antes que la cierren", reclamó Isasmendi.

En 2017, las ventas crecieron, en 2018 se mantuvieron y en 2019, la empresa espera que se recuperen en el segundo semestre. Las plantas de Loma Negra trabajan al 85% de su capacidad. 

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