En el marco de la visita a Buenos Aires de los reyes de Noruega, del 6 al 8 de marzo, el Ejecutivo dialogará con integrantes de la delegación gubernamental sobre la profundización de las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con el bloque EFTA, también compuesto por Suiza, Islandia y Liechtenstein.

Luego de poco más de medio siglo, los reyes de Noruega volverán a la Argentina, como anticipó este medio el pasado 8 de febrero. El próximo martes, los dueños del trono, Harald y Sonia, almorzarán con el presidente Mauricio Macri. Ese día, también visitarán el Congreso y la Corte Suprema de Justicia.

De acuerdo con fuentes oficiales consultadas por BAE Negocios, el miércoles venidero cuando tenga lugar un seminario de negocios en el Palacio San Martín, “habrá conversaciones con funcionarios noruegos para dinamizar un consenso entre el Mercosur y el EFTA”, cuando ya existen reuniones planeadas para los próximos meses.

Las fuentes indicaron que uno de los focos del bloque sudamericano es la colocación de productos agroindustriales en Suiza, Noruega, Islandia y Liechstenstein. Por otra parte, estas naciones pretenden una fuerte apertura en los segmentos industriales del Mercosur, y son muy proteccionistas de su sector agrícola, un escenario similar al que se observa en las negociaciones con la Unión Europea (UE).

Junto con los reyes, arribarán también más de cincuenta empresas como Kongsberg (soluciones tecnológicas); Norwegian, que empezó a operar en el país como la sexta aerolínea de bajo costo más grande del mundo; y la poderosa Statoil, una compañía transnacional de energía basada en la tecnología cuya principal actividad es la producción de petróleo y gas. La compañía desarrolla también importantes operaciones en el sector ‘downstream’ y actividades en el sector de las renovables, inclusive la energía eólica marina. Statoil tiene actividades en más de 30 países y se encuentra entre los principales vendedores netos de petróleo crudo y condensado del mundo y es uno de los mayores proveedores de gas natural del mercado europeo.

Como sucede con la mayoría de los acuerdos comerciales, se liberalizaría el 90% de los bienes propuestos, con excepciones en el 10% de los productos.