El consumo de vinos en la Argentina viene cayendo desde hace siete años. Sólo en 2018, la caída es del 6% y vale recordar que en 2017, ya habían enfrentado una baja del 5 por ciento. Cuando se mira con lupa cuál es el segmento más afectado, no hay dudas: es el que reúne a los vinos de mesa de menos de $100, donde reinan los tetra.

Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentinas, hace un balance y mide el impacto. "Perdimos tres litros promedio en el consumo de vino de los últimos tres años, hoy podemos decir que el consumo per capita ya cayó a 20 litros. En los últimos años, la caída en el consumo interno fue de un 20 por ciento. En 2016 y 2017 las cosechas fueron bajas, más o menos se compensó el consumo, pero este año la cosecha fue normal y se complicó el panorama".

El informe del tercer trimestre 2018 de la División vinos de Supervielle explica que hace siete años que el sector está en caída. "Desde el ya lejano año 2011, el sector ha perdido ventas por más de $19.000 millones (en moneda constante de junio de 2018). Es decir, un derrumbe del 26%. La facturación para el mercado interno continuará su declinación y a la disminución de casi el 10% que tendrá en 2018, se agregará otro probable 4% en 2019, situándolo en la cifra más baja de los últimos 20 o 30 años", puntualiza el informe.

Las exportaciones caerán un 6%, pero el sector se esperanza para el 2019

A diferencia de otros años, los vinos del segmento más bajo, que son los que consumen las clases sociales más humildes, fueron los que más aumentaron de precio. Bressia sostiene que "en general, estos años que tuvimos bajas cosechas se trasladaron los aumentos de precios a las góndolas y el segmento de vinos más económicos fue el que más sintió el impacto. En algunos casos, los aumentos alcanzaron entre un 30 y un 45%, pero también hay que reconocer que los precios estaban muy baratos en ese segmento".

Más competitivos

A la hora de exportar, los números siguen en rojo, pero el sector está más esperanzado en crecer y sumar nuevos mercados para el año próximo. "Repuntaron muy bien las exportaciones de vinos a granel, es lo que reaccionó más rápido, después de la actualización del tipo de cambio. Nos está faltando recuperar el mercado del vino fraccionado en las exportaciones. Veníamos con una caída del 5,9% y vamos a terminar con una baja del 3%".

Así como el consumo interno viene cayendo desde hace varios años, lo mismo pasa con las exportaciones. Bressia, presidente de Bodegas de Argentina que reúne a 250 empresa, sostuvo que "en los tres últimos años, las exportaciones cayeron fuertemente, sobre todo porque no podíamos ofrecer precio porque estábamos fuera de mercado por los costos. Hoy estamos en valores para competir y queremos recuperar mercado".

Entre los principales problemas de la industria señaló que "lo que más nos preocupa es la falta de acceso al crédito, algo que nos permitiría mejorar la competitividad y hacer inversiones. En cuanto a las exportaciones, necesitamos conseguir acuerdos internacionales que nos permitan entrar a nuevos mercados.

En 2017, la industria vitivinícola ocupo a 106.000 puestos de trabajo directos y 279.000 puestos de trabajo indirectos, de acuerdo al últimos estudio del Observatorio Vitivinícola Argentino.