A la medianoche del 31 de diciembre, el deseo de muchos industriales será que este año no vuelva a repetirse. Marcado por el cierres de importantes fábricas, despidos, suspensiones y vacaciones anticipadas refleja un panorama más que complicado para la industria. Un número marca sin compasión la pérdida de 107.993 puestos industriales entre septiembre de 2015 y el mismo mes de 2018.

El impacto golpea por igual a diferentes rubros. Son pocos los sectores como el de software que se expandieron un 4,9% y crearon 4.798 empleos. El Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) relevó que en el segundo trimestre de este año los sectores de mano de obra intensiva fueron los que más empleos perdieron.

Un repaso del segundo trimestre 2018 muestra que el sector de cuero y calzado cayó un 14,6% dejando en la calle a 5.415 trabajadores: confecciones bajó su actividad en un 6,9%, lo que representó 3.040 puestos menos y edición cayó un 6,6% y tuvo que despedir 2.728 empleados. Los químicos tuvieron una baja de 2,2%, lo que representó 2.400 despidos, mientras que el sector textil sigue en picada, con una caída de 4,2% dejo sin trabajo a 2.704 personas.

En septiembre, el Ministerio de Producción y Trabajo fue contundente: la industria manufacturera registró 40.045 trabajadores formales menos que en el mis- mo mes del año pasado (-3,37%) y 66.455 puestos menos que en septiembre de 2016 (-5,5%).

Algunos de los casos más emblemáticos fue el cierre de casi una docena de locales de supermercados Carrefour y la venta de puntos de venta de Walmart, además de sus ópticas y ajuste en el resto de la compañía.

En el mundo textil, Alpargatas fue una de las más afectadas por la caída en ventas y apertura de importaciones. Los brasileños decretaron cierres y despidos en sus plantas de Catamarca, La Pampa, Tucumán y Florencio Varela. Pasó de tener 3.700 empleados a menos de 1.600, casi un 60% menos desde fines de 2015.

En el sector calzados, la propia Alpargatas, Extreme Gear, Gaelle, Calzados Paquetá y Dass fueron algunas de las que cerraron fábricas enteras. En la industria automotriz a los despidos y suspensiones se sumaron el cierre de varias autopartistas como Metalúrgica Tandil de Renault, entre otras.

Pocos son los rubros que se salvan. La fábrica de motos Motomel despidió, igual que Cresta Roja, Metalkrom y Finning Cat, que produce maquinarias agrícolas. Eyelit cerró su planta catamarqueña y hasta Apogeo, después de 30 años, bajó su persiana. Refinor está actualmente en conflicto ante el inminente cierre. Los ingenios Ledesma, La Esperanza y San Isidro despidieron trabajadores. Siam, empresa del grupo Newsan, continúa en conflicto por los despidos. Acindar cerró su planta de Navarro.

Alco Canale, Freddo, Molino Cañuuelas despidieron trabajadores, al igual que Flecha Bus, Bunge, Longvie, entre otras innumerables empresas y Pymes. Intentar enumerar la cantidad de empresas que cerraron o despidieron personal este año es díficil, en todas las provincias, en los rincones más chicos del país quedaron trabajadores fuera del sistema. Catamarca fue una de las más afectadas no sólo por los cierres de las plantas de Alpargatas y Eyelit, sino por otros cierres de varias industrias que dejaron al parque industrial de El Pantanillo desolado.

Alberto Sellaro, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, hace un balance del año. “Perdimos 11.700 puestos de trabajo en los últimos tres años. A fines del 2015, producíamos 125 millones de pares y teníamos un ingreso de 21 millones de pares importados. En 2016, entraron 27,4 millones de pares, en 2017 pasó a 33,9 millones y este año orilla los 35 millones de pares importados. Este año, apenas llegamos a producir 93 millones de pares, más de 30 millones de pares menos que hace tres años”.

La radiografía del sector lo dice todo. “Los grandes despidos son de las empresas más importantes, las pymes tratamos de no despedir, porque somos casi una familia. Estamos trabajando con el 45% de la capacidad ociosa. Necesitamos que las chimeneas de las fábricas empiecen a largar humo y arranque la industrialización otra vez”, explica Sellaro.

La Unión Obrera Metalúrgica fue uno de sectores más afectados. En los últimos tres años perdió casi 35.000 trabajadores en todo el país. Antonio Donello, Secretario General de UOM Rosario, la seccional más grande del país, explica que “terminamos el año mal. Cerraron entre 10 y 12 empresas en Rosario y Gran Rosario, sólo este año perdimos 1.500 trabajadores y tenemos 4.500 compañeros en riesgo por crisis y suspensiones. La mayoría son Pymes que hacían trabajos para terceros. El costo de la energía, los servicios y la caída de la producción son consecuencias de esta política que nos perjudicó mucho”.

Para el 2019, no hay todavía una luz en el camino, según sostiene. Donello señala que “corren peligro mas de 2.000 puestos trabajos, estamos muy preocupados. El año que viene empezamos igual o peor. No vemos señales que marquen que esto pueda llegar a cambiar. Fue uno de los peores años, muy parecido al 2001. Mientras que el trabajador no vuelva a recuperar el poder adquisitivo y se reactive el mercado interno los argentinos la vamos a pasar mal. A nivel nacional, este año perdimos 20.000 puestos”.