¿Computadoras más caras? La fiebre de la IA eleva el valor de componentes claves
La demanda global de inteligencia artificial disparó los costos de la RAM y los discos SSD. Especialistas prevén un fuerte aumento de notebooks, gaming y celulares este 2026.
Comprar una computadora en 2026 será más caro. El motivo no está en el dólar ni en los nuevos impuestos sino en la memoria. La mayoría de los usuarios no ve este componente, pero resulta clave para que cualquier equipo funcione.
En los últimos meses, los precios de las memorias RAM y de los chips NAND (que permiten almacenar información en los discos sólidos, también denominados SSD) registraron aumentos históricos que no solamente impactan en los fabricantes globales sino que también amenazan con trasladarse al valor final que abonan los consumidores.
La explicación combina tres factores: la explosión de la inteligencia artificial (IA), la construcción masiva de centros de datos y una oferta de producción que no logra adaptarse con la misma velocidad.
Por qué la memoria influye tanto en el precio
La memoria RAM permite que una computadora ejecute programas y tareas en tiempo real. Cuanta más RAM tiene un equipo, más aplicaciones puede abrir al mismo tiempo y mejor rendimiento ofrece.
La memoria NAND, en cambio, guarda archivos, fotos, documentos y sistemas operativos dentro de los discos SSD. Sin ella, no existiría almacenamiento interno moderno. Ambos componentes resultan esenciales y aumentaron sus precios con fuerza.
De acuerdo con datos de la consultora TrendForce, el valor de ciertos módulos de memoria DDR5 arrastra un aumento de hasta el 307% desde septiembre. En el caso de las DDR4, el alza llego al 158%. Para entender la magnitud del salto:
- Dos módulos DDR4 de 8 GB costaban USD60 a comienzos de octubre de 2025. Actualmente rondan los USD110.
- Un kit DDR5 de 32 GB pasó de USD100 a cerca de USD250 en pocas semanas.
Se trata de subas poco habituales en un mercado que históricamente mostró estabilidad o incluso bajas graduales.
La inteligencia artificial absorbe la producción mundial
La razón central del aumento se encuentra en la demanda explosiva de infraestructura para inteligencia artificial. Empresas tecnológicas de Estados Unidos, China y Europa construyen centros de datos de gran escala para entrenar y operar sistemas de IA. Esos centros utilizan miles de procesadores gráficos (GPU) especiales, que requieren enormes cantidades de memoria de alto rendimiento.
En ese marco, los fabricantes priorizan la producción de memorias HBM (High Bandwidth Memory), diseñadas específicamente para estas tareas. Este tipo de memoria ofrece mayor velocidad, pero también demanda procesos de fabricación más complejos y costosos. Como consecuencia, las plantas reducen la producción de memorias tradicionales (las que usan las computadoras personales) para destinar capacidad a la industria de IA.
Así, la menor oferta para el mercado de consumo y la mayor demanda global generan una presión directa sobre los precios.
Equipos más caros o con menos prestaciones
Karen Parkhill, directora financiera de HP, reveló que la memoria RAM pasó de representar entre el 15% y eñl 18% del costo de fabricación de una computadora a un 35% en apenas un trimestre fiscal. En otras palabras, más de un tercio del valor de un equipo corresponde hoy a la memoria.
Este cambio drástico obliga a los fabricantes a tomar decisiones. Algunas compañías ya ajustaron sus precios para sostener márgenes. Analistas del sector estiman que las PC y las notebooks podrían aumentar entre un 15% y un 20% durante los próximos meses si la tendencia continúa.
Las marcas deben decidir si elevar el precio final o reducir especificaciones para mantener valores accesibles.
En este contexto, podrían volver a verse modelos con 8 GB de RAM como estándar en equipos de entrada, cuando los 16 GB se habían consolidado en los últimos años como referencia en gamas medias.
Para tareas básicas como navegar por Internet, redactar documentos o ver videos, 8 GB pueden resultar suficientes. Sin embargo, para quienes utilizan programas de diseño, edición de video, videojuegos o múltiples aplicaciones abiertas al mismo tiempo, la diferencia de rendimiento resulta significativa.
Este fenómeno, conocido como reduflación, mantiene el precio nominal pero recorta las prestaciones. El impacto no se limita a la memoria RAM. Las memorias NAND, fundamentales para los discos SSD, siguen el mismo camino alcista.
Diversos directivos del sector señalaron que varios fabricantes incrementaron sus precios entre un 50% y un 75% en los últimos meses. Además, anticiparon que la oferta podría mantenerse ajustada durante varios años si la demanda vinculada con IA continúa firme.
Del exceso a la escasez en dos años
El giro del mercado resulta llamativo. En 2023, luego del pico de ventas impulsado por la pandemia, las fábricas habían producido más memoria de la necesaria. Los inventarios se acumularon y los precios cayeron hasta alcanzar mínimos históricos. Muchos usuarios aprovecharon ese escenario para ampliar sus equipos por un costo relativamente bajo.
La llegada masiva de herramientas de IA generativa cambió el equilibrio. Grandes compañías tecnológicas comenzaron a adquirir volúmenes extraordinarios de chips para sostener nuevos servicios. El mercado pasó de exceso de oferta a tensión estructural en menos de veinticuatro meses.
La solución aparente sería aumentar la producción global. No obstante, fabricar memoria requiere inversiones de decenas de miles de millones de dólares y varios años de construcción antes de iniciar operaciones. Además, las empresas evitan repetir algunos errores del pasado.
Si la demanda de IA se desacelera en el futuro, una expansión excesiva podría generar nuevamente sobreoferta y un consecuente derrumbe de los precios.
Impacto en el gaming, los celulares y la electrónica de consumo
El encarecimiento también afecta al segmento de videojuegos. Las memorias GDDR6 y GDDR7, utilizadas en placas gráficas, registran subas relevantes según las estimaciones de mercado. Esto encarece tanto las tarjetas gráficas como las consolas y los equipos gamer.
Los smartphones y las tablets tampoco quedan al margen. Estos dispositivos dependen de los mismos tipos de memoria y podrían reflejar ajustes en sus próximos lanzamientos.
¿Conviene comprar ahora o esperar? La pregunta resulta inevitable. Si la tendencia continúa, los precios podrían seguir en ascenso a lo largo de 2026. Sin embargo, nadie garantiza que el mercado mantenga el mismo ritmo de demanda en el mediano plazo.
Quienes necesiten renovar equipos por trabajo o por estudio podrían enfrentar costos más elevados si postergan la decisión. Por otro lado, aquellos que puedan esperar quizás encuentren oportunidades si la oferta logra estabilizarse.
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