Crisis

Seis historias de empresas que cerraron o luchan por sobrevivir

Aires del Sur, Sueño Fueguino, Pauny, Socolor, Plásticos Boedo y Calzatex: algunas dan batalla y otras cerraron porque no pudieron resistir la baja en el consumo y las importaciones

La crisis se siente en todos los sectores, en la industria, en los comercios, no hay rubro que le quede mucho oxígeno para respirar en lo que respecta a la industria nacional. Los despidos, las suspensiones, los recortes de turnos y los cierres se replican por todos lados en todo el país, sin que se tomen medidas para frenarlos.

En Río Grande, la industria fueguina que ya vio cerrar textiles y ahora ve como entran en crisis las empresas de electrónica. La planta de Aires del Sur fue ocupada por sus 110 trabajadores ante la falta del pago de salarios y la incertidumbre sobre la continuidad laboral. No cobraron enero ni parte de febrero, les falta el pago de premios y se demora el reinicio de la actividad productiva. En la misma provincia y muy cerca, la textil Sueño Fueguino comunicó la suspensión de todo su personal por tres meses.

En la provincia de Córdoba, más exactamente en la localidad de Las Varillas todos están preocupados por el futuro de la fábrica de tractores Pauny. Tras volver a abrir las puertas, luego de haber estado todo enero de vacaciones, de haber pasado en el último cuatrimestre del año pasado por reducción de la jornada laboral y de sueldos, nadie sabe que depara el futuro. Los 500 trabajadores rezan para que en Expoagro se vendan tractores.

Para dimensionar la crisis que sufre Pauny, impactada por la caída del consumo y hasta por la importación de tractores usados, en 2025 apenas fabricó 35 unidades. Hace tres años, antes del cambio de gobierno, fabricaba 140 tractores anuales. En febrero se trabaja con niveles mínimos de producción. Si hay planes de financiación atractivos con tasas competitivas, quizás repunten las ventas. En caso contrario, es imposible competir con los tractores de la India.

Hasta comercios históricos bajan sus persianas en todo el conurbano y centro porteño. Plásticos Boedo fundado en 1965 por una pareja de inmigrantes que conquistó el cariño de sus clientes a lo largo de tres generaciones. No resistió más y decidió liquidar todo y bajar la persiana.

En La Plata, cerró la metalúrgica Socolor S.A., una pyme fundada en 2003 por Salvador Nicolicchia. En su planta se dedicaba a la producción de línea blanca e iluminación. Cuando el consumo cae y el mercado doméstico no responde todo se complica. Se quedan sin su fuente de trabajo las 20 familias.

En La Pampa, la empresa textil y de calzado Calzatex fundada en 2023, radicada en el Parque Industrial de Villa Rosa, busca sortear la crisis. Su dueño, Gustavo Moreno dijo a Diario Textual, "enfrentamos las peores medidas económicas que se recuerden en la historia argentina, al revés del mundo". Conocida como la ex Calzar, en esta planta trabajan 35 operarios que fabrican zapatillas, alpargatas, botas y ojotas.

"Seguimos adelante por el esfuerzo de cada uno de los que integramos esta empresa. El contexto asusta cada vez más. Ver las noticias es tremendo por cómo rompen la economía argentina sin costo alguno. Y encima siguen adelante con la Reforma Laboral para que puedan terminar de despedir a bajo costo y luego tener esclavos, más que empleados. Nos llena de angustia", opinó Gustavo Moreno, dueño de Calzatec.

Desde La Pampa, este empresario no se calla nada. "La única medida que vamos a tomar nosotros es resguardar, a cómo de lugar este emprendimiento, que no es una apuesta de un trasnochado, yo se qué vamos a hacer una gran fábrica, con una incidencia en lo laboral muy fuerte para la zona. Pero no se puede hacer nada si no tenemos un gobierno nacional que medie entre nosotros y el mundo, que vea cuáles con las potencialidades de cada región, económicamente hablando y las potencie para lograr un bienestar social", le dijo a Diario Textual.

Luego de contar que nunca antes vivió esta clase de medidas que le hacen tanto mal a la industria nacional señaló "Personalmente, sigo esperando una respuesta social, que marque los límites de hasta dónde vamos a permitir que se avasallen nuestros derechos y nuestras vidas, porque en el camino están quedando argentinos tirados sin ningún horizonte", sostuvo Gustavo Moreno, dueño de Calzatex.

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