Por Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challu y Lic. Walter Romero con locución de Ivan Zimberlini
 
Hace más de dos años en “Ay Patria Mia” expresábamos: “La Argentina de mayo de 2018 se enfrenta a un escenario en el que convergen los desequilibrios fiscales de 1989 (que terminaron con la gestión de Raúl Alfonsín) con los del sector externo de 2001(quesignificaron la conclusión del gobierno de Fernando de la Rúa), … ambos fenómenos se potencian generando las condiciones de una Supercrisis…”. Proceso que “Cambiemos” transfirió, cual “presente griego”, al actual oficialismo.

Asimismo, en "Sobre modelos, programas y proyectos en Economía", desarrollamos los aspectos centrales de la planificación que, a nuestro entender, permitirían empezar a transitar el camino hacia la superación de dicha situación y que esta no escalara hacia una Hipercrisis anómica.

Lo allí expresado se sintetiza en tres objetivos de imprescindible arribo:

  • resolver el Déficit Fiscal Total (DFT),
  • equilibrar la Cuenta Corriente (CC) de la Balanza de Pagos (BP) e,
  • incrementar exponencialmente la Oferta Productiva (OP).
  • Pues bien, hoy cuando pareciera que empezamos a vivir los tiempos de la “post pandemia”: ¿cuál es el “estado del arte”?

Sobre la situación fiscal

A nadie escapa que es posible resolver el DFT por la mejora de los ingresos o por disminución del gasto (“ajuste”). Claro está, las consecuencias son diametralmente opuestas.

La semana pasada, arribó una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), para iniciar una negociación tendiente a reprogramar el pago de la deuda con ellos contraída, por la anterior gestión gubernamental.

Por los estatutos constitutivos del FMI, la única posibilidad de repactar las acreencias de un país deudor con la institución, a mediano y largo plazo, es a través de un Acuerdo de Facilidades Extendidas (AFE). El AFE (SAF en inglés) fue creado para ayudar a los países que experimentan graves problemas de balanza de pagos debido a deficiencias estructurales o a un lento crecimiento y una situación de la balanza de pagos muy debilitada; respaldan programas integrales que contemplan las políticas necesarias para corregir desequilibrios estructurales durante un período prolongado", según la Pagina del FMI

Dicho procedimiento, implica el reconocimiento mutuo que la asistencia brindada oportunamente no responde a un mero hecho circunstancial sino, que es producto de un desorden estructural de la economía que resulta necesario corregir.

En este marco, que se debatan temas como el índice de actualización de las jubilaciones y pensiones, la pertinencia de los subsidios al aparato productivo o, el poder adquisitivo de los sueldos y salarios, entre otros, corresponden a decisiones procedimentales elegidas por el Poder Ejecutivo.

Ahora bien, el inicio de las conversaciones tiene como “punto cero” la situación fiscal descripta por la información brindada (Secretaría de Hacienda) donde se destaca que:

  • el Déficit Fiscal Primario (DFP) fue de $167.181 M, contemplando los ingresos por capital, pero aplicando una “correcta técnica” estos últimos se deben detraer con lo cual se alcanzaría un 7,2% del PBI correspondiente al mes y,
  • sí a su vez le adicionamos los intereses pagados, el déficit de las jurisdicciones subnacionales y el cuasi fiscal generado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), se arriba a un DFT de $333.982,1M representando un 13,5% del PBI septiembre’ 20.

Este de por si sombrío panorama, se complementa con el proyecto de presupuesto 2021 elevado a las cámaras para su tratamiento donde, con un sesgo optimista se manifiesta la intención de administrar la cosa pública con un DFT que rondaría entre el 10,1% y el 13,2% del PBI, a todas luces imposible de financiar.

Por lo tanto, solo quedan dos caminos:

  • incrementar los ingresos mediante “un sistema de Derechos de Exportación complementados con una nueva Ley de Arrendamiento en la pampa húmeda, de manera tal que impacte solo en la renta extraordinaria de la propiedad de la tierra y no en la producción” o,
  • por el contrario, disminuir el gasto público a partir de un brutal ajuste estructural.

 

Sobre la situación externa

Ninguna economía es autárquica.Sí, se observan distintos grados de interrelación entre los países.

Dichos intercambios ya sean financieros o de bienes y servicios, entre residentes y no residentes de un país determinado, se reflejan en la Balanza de Pagos (BP).

Asimismo, las decisiones de política económica, vinculadas a la tasa de interés, al tipo de cambio, a la inflación esperada, a los derechos de exportación y aranceles, o a la administración del comercio entre otras, impactan directamente en la BP.

Para el “caso argentino” el saldo de la Balanza Comercial (BC), componente central de la BP, adquiere una relevancia inusitada dado que se ha transformado (producto del nivel de endeudamiento externo y de las evidentes restricciones a la circulación de las personas inter fronteras) en la única fuente de acceso a dólares genuinos que permitan el funcionamiento del “todo económico".

Si bien los “hombres de negocios” tienen internalizado que “la venta se termina cuando efectivamente se cobra” en Argentina el INDEC registra un ingreso potencial de divisas a partir del saldo de la BC que está en los U$S 11.562 M para los 9 meses del corriente año.

Pero en el último bimestre, esto se ha revertido dramáticamente, generando un interrogante mayúsculo sobre el aprovisionamiento a futuro de divisas al mercado.

Así las cosas, septiembre’ 20 arrojó una reducción del saldo de la BC a escasos U$S 584 M, evaluándose para octubre’ 20 guarismos similares o peores. Bajo estas circunstancias, el stress al que está sometido el sector externo se refleja en la permanente perdida de reservas por parte del BCRA, a pesar del sinnúmero de restricciones para el acceso al Mercado Único de Cambios (MUC) hoy vigentes.

En síntesis

Los extraordinarios desequilibrios del sector público y externo heredados se han profundizado, e interactúan con múltiples inconsistencias macroeconómicas.

Los trabajadores y empresarios del sector privado asisten impávidos a:

  • una pérdida de competitividad sistémica (que se verifica en la persistente caída de las exportaciones),
  • un deterioro de los ingresos populares (sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones) y,
  • un descomunal incremento del “costo de oportunidad” del capital.

Sin un mercado externo accesible o un interno pujante, y con tasas de interés expropiatorias, el futuro “plan de ajuste” coordinado con el FMI, conducirá a la economía argentina hacia la depresión.

Solo un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS)orientado a la producción asumido como propio por la dirigencia política, sindical, religiosa, empresarial y social consensuado con el FMI podrá evitarla.

 

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challu y Lic. Walter Romero