La fiscalía de la causa AMIA señaló que Carlos Telleldín, el único acusado en el segundo jucio oral por el atentado a la mutual judía, sabía que que la camioneta Trafic que vendió de forma ilegal en los días previos al ataque terrorista iba a ser utilizada para cometer un delito grave y "no le importó". 

"Se lo representó como probable y no le importó", sostuvo el fiscal Roberto Salum ante el Tribunal Oral Federal 3 en el alegato final que seguirá el próximo miércoles con el pedido de pena.

La fiscalía que actúa en el juicio inició el alegato por videoconferencia y anticipó que pedirá condena a Telleldín porque "falta a la verdad cuando dice que nunca supo para qué sería usada. Eso es falso", sostuvo.

De acuerdo con los fiscales, Telleldín compró en 1994 una camioneta utilitaria incendiada que llevó a un taller mecánico donde pidió que le saquen el motor que puso en otra camioneta similar. Ese motor fue encontrado entre los escombros de la AMIA y parte de sus esquirlas en los cuerpos de las víctimas del atentado ocurrido el 18 de julio de 1994, que provocó la muerte de 85 personas y heridas a 151.

Las esquirlas del motor de la Trafic vendida por Telleldín se encontraron entre los escombros

Sin embargo, al igual que la querella de la AMIA-DAIA no consideró probado que el exreducidor de autos y actual abogado haya sido parte del grupo terrorista que voló la AMIA y causó 85 muertos el 18 de julio de 1994.

La querella por las instituciones que tenían sede en Pasteur 633 pidió ya 20 años de condena a Telleldín por el delito de estrago culposo, mientras que los Familiares de Víctimas solicitaron prisión perpetua, la pena máxima para el homicidio agravado.

Apenas cometido el atentado a las 9.53 del 18 de julio de 1994, Telleldín "ya sabía que había sido usada su Trafic porque al momento de concretar la operación ilícita de venta se lo había representado y al instante de cometido el atentado supo definitivamente que la Trafic que se usó fue la que él entregó", argumentó la fiscalía.

Los fiscales Salum y Sergio Eyherabide recordaron que Telleldín en esa época se dedicaba al negocio ilícito de compraventa de autos robados, mediante el doblaje, y por eso tenía herramientas para darse cuenta de que la operación de venta de la Trafic usada en AMIA no había sido "normal", como la quiso presentar.

"Fueron a verlo tres extranjeros y un día después otro casi disfrazado con una valija llena de dólares, no revisaron el vehículo, no pidieron papeles", enumeraron.

El atentado le costó la vida a 85 personas

Además aludieron al pasado de Telleldín como parte del área de Inteligencia de la policía cordobesa en la dictadura militar, entre 1977 y 1981.

"Sólo basta recordar que esa dependencia fue tristemente célebre en la represión ilegal en la dictadura, sus integrantes se destacaban por la saña contra los secuestrados en la tortura", dijo Salum.

Todo esto "le daba a Telleldín herramientas poderosas y sofisticadas para identificar lo obvio, que la finalidad de la obtención de la Trafico podía ser para un hecho terrorista y no le importó".

Además estaba el antecedente del atentado a la Embajada de Israel dos años antes, mencionó Eyherabide.

El juicio contra Telleldín lo lleva adelanta el Tribunal Oral Federal 3, a cargo del magistrado Andrés Basso.