El ex ministro de economía Roberto Lavagna presentó apuntes sobre su "programa de reactivación para liberar fuerzas productivas", que incluye una reforma laboral. La reacción sindical y del sector académico no se hizo esperar.

"Lavagna propone violar la Constitución Nacional, a partir del reemplazo de la indemnización por despido a través de un fondo de desempleo. El artículo14 bis establece la protección contra el despido arbitrario y la ley por ello fija la indemnización", le resumió a BAE Negocios el laboralista Héctor Recalde.

El ex ministro de Economía justificó esa idea desde el altísimo nivel de trabajo en negro en el país, escenario agravado por el Covid. No existe novedad en cuanto a sus preceptos que pontenció la crisis Covid y es una cuestión puntual que significó un alejamiento de sindicatos que en 2018 avalaban su candidatura a Presidente.

Aquel "romance sindical" con Lavagna que brotó tras la crisis 2001 tuvo un corte para lo que comenzó siendo una mesa amplia, y se despobló cuando Lavagna sinceró que entre sus planes estaba reformular a pleno los convenios de labor.

"No es correcto culpar a la cuarentena por los despidos o suspensiones de trabajadores, cuando el origen es la pandemia. Asemeja el culpar a la fiebre, cuando la causa es la infección", enfatizó Recalde.

La comparación global al fracaso de reformas laborales en diferentes naciones, para gremios y abogados del fuero laboral, se potencia con el ejemplo de Brasil. "Ningún índice de empleo mejora a partir de leyes, por más flexibles que sean. El ingrediente del trabajo es la economía", sustanció Luis Roa, secretario académico de Relaciones del Trabajo (UBA)

El líder de Consenso Federal evaluó que no alcanza que el esquema actual proteja al 49,5% de la población y urge uno nuevo, "que incluya a los que hoy sufren la exclusión absoluta". Para ello propone dos ejes: el primero la creación de trabajo en el sector privado y el segundo con impulsar esa apuesta empresaria, a la par de inversiones públicas en infraestructura física y educativa.

Para esa visión poscoronavirus se necesitan otras herramientas aseveró el dirigente del Suteba y la CTA de los Trabajadores Roberto Baradel, quién sostuvo que cualquier reforma laboral debe ser debatida en las paritarias. "Estamos dispuestos a discutir siempre y cuando no se restrinjan derechos. Las modificaciones deben ser en paritarias porque allí la discusión será en igualdad de condiciones", sostuvo.

En las apreciaciones que el docente ofreció al programa "Crónica al Mediodía", también reseñó que la alternativa de una modificación de convenios por fuera de la mesa entre empleadores, sindicatos y el Gobierno, no ofrecerá ninguna seguridad a los trabajadores sobre protección de su condición.

Para lo que fue hace dos años una mesa tendida en el sindicato de Luis Barrionuevo, la lista de comensales había incluido entre otros a los titulares de la CGT Héctor Daer y Carlos Acuña, como también Andrés Rodríguez ( UPCN), José Luis Lingeri ( Obras Sanitarias), Gerardo Martínez (Uocra), Armando Cavalieri (Comercio) y Omar Maturano (La Fraternidad). Con el currículum de sus gestiones con Duhalde y Kirchner en la presidencia, después de los postres y el café, fuentes que habían participado de aquella mesa le reseñaban a este diario que un estudio de "Proyección Management y Consultoría" -realizado entre los días 9 y 31 de octubre 2018 en el área Metropolitana- marcaba que Lavagna, todavía sin lanzamiento oficial, poseía un 21,5% de aceptación en la imagen.

"Lo que propone Lavagna es terminar con la indemnización por despido", remarcó Recalde para explicar que sin lucar al sistema de indemnizaciónes "a muchos empleadores les dará igual despedir o no", más allá de sus grietas clásicas en el movimiento obrero comparten ese análisis y mucho más en tiempos de una crisis inédita como la que agravó la pandemia.