El final de la película son las 72 horas de paro que, a partir del próximo lunes, llevará a cabo el Frente de Unidad Docente Bonaerense en reclamo, entre otros puntos, de un aumento de sueldos. Pero mientras el gobierno provincial tilda a la medida como "política y desproporcionada", en el rodaje pasaron decenas de fracasos en reuniones; aumentos, por decreto, y en negro; descuentos por adherir a las huelgas; tres meses sin negociar; y un sueldo inicial que está por debajo de la línea de la pobreza. Hoy, en busca de intentar dar marcha atrás a la medida, la Provincia depositará el 16,7% que propuso en el último encuentro. Se deberá tomar nota que la discusión arrancó a principios de año. Para ser más exactos la superproducción paritaria, que tiene como protagonista a sindicatos docentes y a la gobernación empezó el jueves 15 de febrero, cuando los funcionarios, en la primera mesa salarial, propusieron un aumento del 15% en tres etapas más un plus de $4.500 por asistencia perfecta en el 2017. Inmediatamente fue rechazada. Lejos quedó el tiempo de la premura de la Provincia por dialogar con los representantes de maestros y profesores.

"No fue casualidad ni magia, incluso por estas horas amedrentan a directores de escuelas de todas las formas imaginables", le remarcó María Torre de Suteba a BAE Negocios.

Los docentes de Buenos Aires -que por aquel entonces exigían una suba del 20% con cláusula gatillo- se plegaron a la medida de fuerza convocada por Ctera, por lo que el lunes 5 y martes 6, es decir, en el inicio del ciclo lectivo, no hubo clases. Desde allí ya se veía un año conflictivo.

Con el encuentro del pasado lunes, ocho fueron las veces que se puso en discusión el salario del maestro en Buenos Aires, donde el básico es de $12.500, cuando la línea de la pobreza se ubica en los 19.600 pesos. Si uno va al promedio nacional, el salario ronda en los $14.589. También por debajo de la línea de la pobreza.

En el 2018, hubo 9 paros en territorio bonaerense. "Los que convocan a este paro saben que el mayor daño se lo hacen a los chicos que van a los comedores. Es por ello que desde la provincia vamos a garantizar la apertura de todos los comedores escolares el lunes, martes y miércoles", resumió Marcelo Villegas, ministro de Trabajo. Para el funcionario, la huelga de la semana que viene "es política y desproporcionada".

"Estamos ofreciendo un 16,7% a julio, y no es que ese aumento será para todo el año. Es lo que podemos pagar a julio. Luego, les dijimos que revisaremos nuestras metas y a partir de allí seguir discutiendo", detalló el ministro.

Al trazar un paralelismo con el año pasado, cabe subrayar que la negociación se cerró el 4 de julio, cuando los docentes aceptaron un aumento del 24%. Para ese entonces, habían realizado 17 días de paro. En el corto tiempo, la solución no aparece a la vuelta de la esquina. La última oferta -15% al mes de julio más 1,7% en material didactivo para "pasar a la inflación", dicen en Gobernación- lejos está del 30% con cláusula gatillo que exigen los trabajadores de la educación.

"Estas 72 horas de paro que resolvimos desde el frente es la consecuencia de una no convocatoria y del 15% de oferta. La responsable de que no empiecen las clases es María Eugenia Vidal", resumieron desde el Suteba.

Torre, desde esa organización dejó la puerta abierta: "Está en manos de la gobernadora que lo que puede suceder el lunes, martes y miércoles, no suceda".

Las negociaciones en versión de "diálogos", para los funcionarios; y "monólogos", para los gremios, fueron la trama de una película que, por el momento, parece no terminar de filmarse.