La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró este viernes que la causa en la que se investiga la firma del memorándum de entendimiento entre Argentina e Irán en el marco del expediente por el atentado a la AMIA, en la que está acusada de encubrimiento, es un “disparate judicial, institucional y político” y, tras realizar un recorrido histórico del caso, aseguró que fue reabierta por jueces que se alinearon con el expresidente Mauricio Macri.

La expresidenta expuso durante poco más de una hora ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 8, en el marco de la audiencia en la que comenzaron a tratarse los pedidos de nulidad formulados contra la causa reabierta en el 2016 por la Cámara Federal de Casación Penal y que tiene su origen en la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman.

Para Fernández de Kirchner, la causa de los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA "tuvo desde su inicio una tendencia a intervenir o a ser usada en la política interna y también en la política internacional".

"Hoy estamos acá sentados, acusados de encubrir el atentado de la AMIA 27 años después, gente que no tenía ningún tipo de responsabilidad institucional, ningún tipo de conexión ni siquiera territorial en la comisión de este terrible delito aún impune. No me quedan dudas de que uno de los problemas de la impunidad fue justamente este manejo político que se le dio a la causa", sostuvo durante su exposición virtual en la audiencia.

Según afirmó, en la audiencia la vicepresidenta busca "demostrar desde la más simple lógica el disparate judicial, institucional y político que es esta acusación" de "querer encubrir" el atentado a la AMIA.

"Andrés Larroque, cuando sucedió el atentado a la AMIA, tenía 17 años. Oscar Parrilli, por ahí hace 27 años tenía pelo, pero había abierto su estudio de abogados en Neuquén. Había perdido la interna del Partido Justicialista y andaba bastante alejado de nuestro espacio político, se había acercado al Frepaso. Carlos Zaninni era ministro de la primera gobernación de Néstor Kirchner", recordó la vicepresidenta.

Por su parte, rememoró dónde estaba ella en esa época: "¿Y dónde estaba yo? Yo estaba sentada en una banca en la provincia de Santa Cruz, era legisladora provincial. Como verán, no teníamos ningún contacto", con los autores materiales o intelectuales de la causa como para justificar un encubrimiento, sostuvo.

"Esto solo debería conducirnos a comprender la magnitud de lo que sucedió con esta causa, con la que recién tomo contacto en el año 1996. En el año 95 la provincia de Santa Cruz me designa como senadora en el Senado de la Nación, y al año siguiente se designa una comisión bicameral, por ley, de seguimiento a la investigación de los atentados a la embajada de Israel y la AMIA. Había mucha disconformidad con lo que pasaba, no se sabía quiénes eran los responsables. Es así como tomo contacto por primera vez siendo miembro de esa comisión bicameral", la cual funcionó hasta 2001, recordó.

La comisión "tenía contacto permanente con el entonces juez de la causa, Juan José Galeano". "Al cabo de un tiempo la investigación comienza a complicarse, no avanzar o tener diferencias. El último informe se publica en 2001 y yo ya tenía una posición sumamente crítica respecto del curso de la investigación de Galeano", lo cual le valió "enfrentamientos en el seno de la comisión, "sobre todo porque me daba cuenta que la AMIA se había convertido en un teatro de operaciones de la política interna e internacional".

Kirchner indicó que su informe del 2001 en disidencia incluyó lo que ella pensaba sobre la investigación, "que no iba a conducir a conocer la verdad". "Manifesté que se estaba haciendo algo como para no conocer o encubrir la verdad. Como para armar un juicio y no conocer la verdad, que es lo que todos seguimos queriendo saber", expresó.

"Ahora estoy como encubridora de aquel atentado por el que fui a dos juicios orales como testigo. Esto revela un poco el disparate que significan todas estas actuaciones", planteó.

Al recordar que el tribunal declaró nulo todo lo actuado y enjuició a Galeano por encubrimiento, "en aquella oportunidad" dijo que "lamentablemente la causa de la AMIA se había convertido en un escenario, en un tablero de ajedrez" político.

Atentado a la AMIA 

Con la voz quebrada, la vicepresidenta expresó con su dolor por "estar discutiendo a 27 años de la tragedia" del atentado a la AMIA una causa -la del Memorándum- que sólo se trata del "montaje de una mentira para poder ganar elecciones, mantener entretenida a la gente y echar la culpa a los que, mal o bien, cuando nos tocó gobernar la Argentina lo hicimos para que la gente pudiera vivir mejor".

"Me duele tanto, tengo 68 años, fui presidenta dos veces, lo que me mueve es dejar un país mejor", dijo con la voz quebrada la vicepresidenta, en una audiencia pública convocada por el tribunal, previo a resolver si declara la nulidad de la causa, como piden las defensas de Fernández de Kirchner y otros imputados

En este mismo marco, la mandataria  se preguntó hoy si todo lo realizado para involucrarla a ella y al resto de funcionarios en el presunto encubrimiento del atentando a la AMIA fue "por perseguir opositores" y "estigmatizarlos" y reflexionó que "hay algo más" y apuntó a los "fondos buitres" que "intentaron doblarle la mano" para que pagara "cualquier cosa".

"Intentaron doblarme la mano y me negué. Me banqué lo que me banqué y no me doblaron el brazo, porque era condenar a la Argentina", dijo la vicepresidenta en relación a lo que fue la negociación de la deuda con bonistas privados que le tocó afrontar cuando fue Presidenta.