Referentes sindicales analizaron el escenario salarial, los anuncios del ministro de Trabajo Claudio Moroni y el presente del Gobierno Nacional. En común denominador suscribieron en cuanto a la gravedad de la situación que asumió Alberto Fernández en diciembre, el condicionante de la deuda y la necesidad de mantener la negociación salarial como un derecho y no un privilegio. Omar Plaini (Canillitas) -en rol constante de canciller entre sectores con picantes fricciones de la CGT- aseveró que hay prioridad sindical respecto a "no continuar perdiendo poder adquisitivo". Al mismo tiempo realzó la necesidad de "cerrar del capítulo con el FMI".

Otro nombre propio de Azopardo y de los trabajadores estatales, Andrés Rodríguez ( UPCN) subrayó la decisión de "tratar de privilegiar a la gente a la gente más golpeada" en este tramo de la gestión gubernamental. La dinámica a consideración de Rodríguez es concretar la recuperación de los salarios en cuanto a poder adquisitivo "respetando las escalas". Para ello consideró positivos los dos primeros meses en gestión de Alberto Fernández y su equipo.

No obstante sobre los dichos del ministro de Trabajo, Claudio Moroni, para no aplicar la doble indemnización de los trabajadores estatales el titular de UPCN consideró necesario "evaluar" tal disposición aclarando que las cesantías a empleados de ese sector "sólo pueden ser concretadas con un sumario muy bien probado".

Con un tono más elevado de adhesión y en línea directa con lo que vislumbra la Casa Rosada para equilibrar la economía desde una base con precaución paritaria, se expresó el docente y titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky. Con referencia a la actualización automática de salarios por vía de la cláusula gatillo Yasky lo consideró "claramente indexatoria" y acotó que "con ella siempre vamos a ir corriendo desde atrás".

En tono propio los tres dirigentes gremiales respaldan al actual Ejecutivo, empero los términos económicos en relación directa a la estrategia oficial estuvieron a cargo del jefe de la CTA.

De hecho remarcó que las mejoras de la edición 2020 de acuerdos salariales y posteriores deberán sostenerse en un esquema compatible con la necesidad de detener la inflación.