El país ratificó el rumbo libertario: Milei salió fortalecido de las urnas

El Gobierno obtuvo el 40,84% de los votos y sorprendió al ganar por un punto en provincia de Buenos Aires. LLA fue la fuerza más votada, seguida por el peronismo con el 31,67%. Participó el 68% del padrón y debutó la Boleta Única de Papel

El Gobierno logró salir airoso y se mantiene de pie tras la elección legislativa, una prueba crucial para los dos años de gestión que le quedan por delante a Javier Milei. En un resultado impactante, La Libertad Avanza consiguió una amplia victoria a nivel nacional con el 40,84% de los votos y hasta ganó por un punto la provincia de Buenos Aires, el bastión histórico del peronismo, donde apenas un mes y medio atrás había perdido por 13 puntos en los comicios locales.

El mensaje de las urnas fue contundente. El oficialismo se impuso en 16 provincias y reforzó su liderazgo en los principales centros urbanos del país. La Libertad Avanza fue la fuerza más votada en las categorías nacionales, seguida por Fuerza Patria y sus aliados con el 31,67% y, más lejos, Provincias Unidas con el 7,13%. La participación electoral fue del 67,85%, el nivel más bajo desde el retorno de la democracia en 1983.

Buenos Aires, la gran sorpresa

La provincia de Buenos Aires volvió a definir la noche. Con el 94,16% de las mesas escrutadas, La Libertad Avanza se impuso con el 41,53% frente al 40,84% de Fuerza Patria. La diferencia fue mínima —menos de un punto—, pero suficiente para convertir una derrota previa en símbolo de recuperación política.

En la Ciudad de Buenos Aires, el triunfo fue aún más claro: la lista de diputados encabezada por Marcela Fargossi alcanzó el 47,44%, y Patricia Bullrich, candidata al Senado, superó el 50%. Itai Hagman y Mariano Recalde, por Fuerza Patria, quedaron en 26,88% y 30,52%, respectivamente.

Un país teñido de violeta

Los resultados mostraron un mapa dominado por el color del oficialismo. La Libertad Avanza ganó en Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Entre Ríos, Chaco, San Luis, Salta, Jujuy, Río Negro, Neuquén, Chubut, Corrientes, La Rioja y Tierra del Fuego.

Fuerza Patria y sus aliados conservaron la mayoría en Catamarca, Formosa, La Pampa, San Juan, Santa Cruz y Tucumán, aunque con márgenes reducidos. 

En las ocho provincias que elegían senadores, el Gobierno se quedó con seis: CABA, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Santa Fe y Tierra del Fuego.

El oficialismo perdió en Formosa, pero el más curioso de los casos fue el de Río Negro, donde LLA ganó en Diputados pero perdió en Senadores, aunque la candidata libertaria —cuestionada por presuntos vínculos narcos— logró ingresar igualmente a la Cámara alta como segunda fuerza.

Guillermo Francos, jefe de Gabinete, celebró la jornada electoral: “Ha sido una elección ejemplar en todo el país. Celebramos una votación con un nivel de transparencia sin precedentes”.

Nuevo equilibrio en el Congreso

Con el resultado proyectado, el oficialismo sumará 64 bancas en Diputados, lo que le permitirá acercarse al tercio necesario para sostener vetos presidenciales y negociar mayorías con aliados provinciales. En el Senado incorporará 13 escaños, un avance clave para equilibrar fuerzas en una cámara hasta ahora adversa.

Fuerza Patria mantendrá 31 bancas propias, aunque podría ampliar su bloque con legisladores de partidos afines. Provincias Unidas, impulsada por seis gobernadores, no logró romper la polarización: obtuvo el 7,13% y cinco diputados. El Frente de Izquierda, con casi 4%, conservará tres de sus cuatro escaños.

La señal política

La elección confirmó que el oficialismo logró transformar la expectativa en voto y la gestión en respaldo. La Libertad Avanza creció en la provincia más poblada, retuvo la Capital y consolidó poder en Córdoba, Mendoza y Santa Fe. El resultado reposiciona a Milei en el tablero político y deja al peronismo frente a un dilema interno: redefinir su liderazgo o profundizar su crisis.

El país votó con menor entusiasmo que en otras épocas, pero el mensaje fue claro. Entre la fatiga y la convicción, los argentinos ratificaron el rumbo libertario y le dieron al Presidente una segunda mitad de mandato con aire político propio.

 

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