El camino para encontrar la forma de mantener en pie los derechos de los trabajadores, fue la expresión del triunvirato de la CGT respecto al proyecto de reforma laboral que tratará el Congreso. Bajo la tónica de “nivel de consenso necesario” que remarcó el Gobierno para anunciar la llegada al Parlamento de la iniciativa respecto a modificaciones para el ámbito laboral, la dirigencia de Azopardo rescató del proyecto el blanqueo para 900.000 trabajadores, el freno al capítulo de tercerizaciones bajo la premisa de que no se puede subcontratar para “bajar costos laborales” con la vigencia de la concepción de “solidaridad” y el freno a la equiparación de empleadores y empleados. El triunviro Héctor Daer señaló en declaraciones radiales que legitimar ese principio era vulnerar la filosofía del derecho tutelar y el equilibrio que consagra la legislación del Trabajo vigente.

Del proyecto donde a consideración de expertos en legislación laboral solo se rescataba la extensión de licencias parentales a 15 días, mantiene la figura del fondo de desempleo globalizado, desde el formato que hace años posee el sector de la construcción. Bajo la figura del Fondo de Cese Laboral se permite la creación de un fondo voluntario, con contribución a cargo del empleador, aprobado para el cumplimiento de las indemnizaciones. Se crearán institutos que administrarán dichos fondos, garantizando el cumplimiento de las obligaciones, reseña el brief que elaboró la cartera a cargo del miinistro Jorge Triaca.

Entre los enunciados del mismo se prioriza la formalización laboral, la baja de litigiosaidad, la generación de puestos de trabajo, el incremento de la productividad, mejoras en la formación y la protección de poblaciones vulnerables. Traza además la senda del diálogo sectorial como “herramienta” y proa hacia la baja de la informalidad que se oficializó en el 33,7%.

También la creación de un nuevo formato para los trabajadores autónomos que presten labor en para personas físicas o jurídicas “de la que dependan deconómicamente hasta el 80% de sus ingresos anuales” o no superen ls 22 horas de dedicación. En el presente bajo la figura de autónomos existen 370.000 personas. A criterio del Gobierno el proyecto de ley permitirá cubir las relaciones de los autónomos que confrontan con aquellas que se dan el marco de “dependencia encubierta”.

El resto del contenido no dista en demasía del paper que circuló semanas atrás y despertó el rechazo de la oposición política, las organizaciones sindicales de izquierda y los sindicatos que conviven entre mutuas desconfianzas en Azopardo.

Grieta cíclica
Los dichos de Pablo Moyano respecto del proyecto de Cambiemos, que suscribió el triunvirato (ver nota abajo) vislumbran una situación ya vivida en Azopardo, respecto de la “reconfiguración” de la CGT, cuya última versión tuvo lugar en 2012, hecho que también anticipó este medio. Cotizan también las reflexiones que fuentes cegetistas que se esfuerzan por buscar el “menor daño posible” ante la avanzada de la Casa Rosada, cuyo prólogo expuesto fue el último Coloquio de IDEA.

Para estos tiempos, según dirigentes que aún en sectores diferentes comparten la experiencia de haber cumplido todos los grados de la “escuelita sindical” hay un tópico inevitable: “Para lo que nos toca enfrentar, la solución no será gremial sino política. Y en ambas la consideración hoy es relativa; haremos lo posible para que no avancen los perjuicios, pero hoy tienen el rebenque que los votos les han dado, es decir, la gente”.