La crisis social e institucional que atraviesa Chile se coló en la agenda sobre el cierre de la campaña para las presidenciales. Diferentes integrantes del Gobierno nacional y del oficialismo cuestionaron las manifestaciones en Chile, que en la tarde de ayer ya habían dejado un saldo de 17 muertos, y denunciaron una supuesta "injerencia venezolana-cubana" detrás de las protestas sociales.

Una de las primeras funcionarias en opinar al respecto fue la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien consideró que existe "una insurrección con carácter cuasi terrorista" contra el presidente del país trasandino, Sebastián Piñera. Además, se refirió a las víctimas fatales por los enfrentamientos con la policía local y opinó que "cuando hay una rebelión como la que hubo en Chile va a haber muertos, es inevitable".

"En ninguna democracia se puede aceptar el nivel de violencia y destrucción atrás de una protesta social. Es una protesta que termina rompiendo todo Chile. No es una protesta social, no jorobemos. Ninguna de las razones que puede haber de insatisfacción pueden plantear que incineren medio Chile. El descontento social no puede llevar a la violencia", manifestó.

Por otra parte, Bulrrich cuestionó los incidentes que un grupo de manifestantes produjo frente al consulado chileno en Buenos Aires y responsabilizó a "la izquierda, la CTA y la CTEP" por los hechos. "La izquierda siempre dice lo mismo: salen a la calle, destruyen todo y dicen que son infiltrados. Siempre son unos "santitos", que están tranquilos y aparecen unos infiltrados. ¡Déjense de joder! Vamos, somos grandes para creer eso en la Argentina a esta altura del partido!", dijo la ministra.

Quien también criticó estos disturbios en la Argentina fue el canciller, Jorge Faurie, que afirmó que "hay como un manual que alguien lee sobre cómo hacer este tipo de manifestaciones".

"Es un afán destructivo con manifestaciones anárquicas. Ni siquiera veían de quién era la cámara (de los canales de televisión que estaban en el lugar) y lo pateaban de manera criminal. Fue muy cruel y mostró una técnica peculiar de enfrentarse a los periodistas", señaló el funcionario.

Para Faurie, en varios países de América Latina "hay gente organizada" para "generar situaciones de extrema violencia" y "desestabilizar a los procesos políticos".

Por su parte, el candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, Miguel Ángel Pichetto, consideró que existe "un proceso de desestabilización en la región con injerencia venezolana-cubana" detrás de las protestas sociales.

El compañero de fórmula del presidente Mauricio Macri resaltó que "lo que está pasando" en Chile fue motivado por "algo muy nimio", pero "sin embargo ha derivado en desórdenes de envergadura".

"Hay un conjunto de acontecimientos que tienen un eje: la desestabilización de los países de la región. Parecería que hay injerencia venezolana-cubana. Se perciben grandes convulsiones políticas y de reclamos sociales", sostuvo el referente peronista en diálogo con Radio Mitre.