Sin sorpresas y con un clima más calmo del vivido semanas atrás en la Cámara de Diputados, el Senado avanzaba anoche hacia la votación del proyecto que impulsa la legalización del aborto. Todos los sondeos previos, y el discurrir de los discursos parecía ratificarlo a medida que avanzaba la noche, hacían prever que se impondría el rechazo de la iniciativa, que según lo expresado antes de la sesión aglutinaba 38 voluntades.

Los únicos dos senadores que mantenían en secreto su definición se partieron para ambos bandos, con lo que ratificaron la tendencia previa. El tucumano José Alperovich ( PJ) manifestó finalmente su vocación de votar negativamente. “He estudiado mucho este tema, he recorrido mucho Tucumán y hablé con los tucumanos: voy a votar en contra del proyecto de ley”, señaló el ex gobernador. El santafesino Omar Perotti ( PJ), en tanto, no se expresó fehacientemente pero desde su entorno adelantaron que no se opondría a la iniciativa, con lo cual dejaron abierta la puerta a un voto positivo o una abstanción.

La maratónica sesión comenzó con el discurso del jujeño Mario Fiad ( UCR), titular de la comisión de Salud, quien presidió los plenarios. “No pudimos implementar mínimamente la ley de Educación Sexual Integral, la ley de salud sexual y procreación responsable, y hoy estamos pretendiendo legislar sobre las consecuencias que dicha omisión produce”, sostuvo el radical, que reivindicó la decisión de definir su voto fundado en sus “convicciones” ante los consejos para dejarlos de lado en este caso en atención a una cuestión de salud pública.

Lo siguió Pedro Guastavino (Entre Ríos-Justicialista), que denunció haber recibido “gran cantidad de mensajes que en nombre de Dios me descalificaban. Me la pasé esquivando crucifijos”.

Más allá de las claras diferencias entre los opinantes, el único cruce durante el debate se produjo a partir de la intervención del senador del bloque Justicialista Rodolfo Urtubey, que al defender una propuesta de despenalización “por causas” específicas del aborto, marcó diferencias entre casos de violación y otros en los que ese hecho delictivo “no tiene esa configuración clásica de la violencia sobre la mujer”, como el abuso intrafamiliar, por lo que luego debió salir a aclarar sus dichos en el recinto.

Con la polémica instalada ya en las redes sociales, la kirchnerista Anabel Fernández Sagasti aludió al salteño horas después al señalar: “Si es una violación, es violenta. A las víctimas se las denomina sobrevivientes. Creo que no estamos pensando en las consecuencias que pueden tener nuestras palabras”.

Minutos después, Urtubey volvió al recinto y pidió la palabra para intentar “aclarar” sus dichos y señaló: “Refiriéndome a la violación como causal de aborto no punible, afirmé que toda forma de violación debe ser considerada un caso de aborto no punible, De ningún modo quise acotar el concepto de violación ni negar que lleva violencia”.

La lista de oradores tuvo 64 inscriptos, incluidos informantes y jefes de bloque, con lo que solo siete integrantes del cuerpo transitaron la sesión sin dejar su mensaje, dada la anunciada ausencia de la puntana Eugenia Catalfamo.