La paritaria de los trabajadores de Comercio sigue manteniendo niveles de tensión a pesar de la conciliación obligatoria que decretó por 15 días hábiles el ministerio de Trabajo que encabeza Claudio Moroni. En efecto, la cuestión no sólo quedó circunscripta al cruce que mantiene la organización sindical que lidera Armando Cavalieri con el sector empresario sino también se extendió a conflictos mercantiles internos que quedaron en superficie con la última elección en ese gremio.

El frustrado acuerdo por el pago de sumas fijas en valor de $5.000 y por 7 meses, generó más que chispazos dentro de esa estructura. El más potente se disparó desde la zona Oeste del Gran Buenos Aires donde calificaron de “miserable acuerdo” el convenio que no tuvo lugar y se pronunciaron por “el freno al ajuste contra los trabajadores de Comercio”.

Con la firma del cuerpo de delegados y el dirigente Julio Ledesma se distribuyeron volantes e tanto en el Conurbano como en la sede sindical porteña con fuertes críticas a la conducción mercantil que negoció la paritaria del sector bajo el título: “Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”.

No sería el único sector de los afiliados mercantiles los que, en medio de la tregua obligatoria, están dispuestas a hacer públicas sus críticas a la conducción sindical nacional, según estimaron desde sectores opositores a Cavalieri.

Fracasado el acuerdo salarial la Federación Argentina de Empleados de Comercios y Servicios (FAECyS) emitió un comunicado en el que detalló su versión de lo ocurrido y declaró el estado de estado de “alerta y movilización”.

"Luego de arduas negociaciones, y habiendo consensuado con las cámaras empresarias el acuerdo paritario, se procedió a dar inicio la ronda de firmas de dicho convenio. Es en esa instancia, cuando con gran sorpresa, pese a la aprobación de otras cámaras, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) abruptamente se negó a suscribirlo", denunció Comercio.

La ofensiva de Cavalieri no quedó disparada contra CAME, ya que el pronunciamiento dado a difusión una vez decretada la conciliación obligatoria también se extendió a la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y la Unión de Entidades Comerciales de Argentina (Udeca): “quienes luego de haber aprobado y comprometido la firma del acuerdo salarial, al tomar conocimiento de la negativa de CAME, proceden a negar su firma en una franca violación al principio de buena fe que debe regir en las negociaciones colectivas”.