"Los candidatos que no compran encuestas nunca figuran en ellas, con lo cual José Luis Espert siempre gana en las encuestas y pierde en las urnas", lanza Juan José Gómez Centurión, precandidato a diputado nacional del Frente NOS en la provincia de Buenos Aires.

El ex titular de Aduanas y ex vicepresidente del Banco Nación durante el gobierno de Mauricio Macri critica a las "maquinarias electorales" del Frente de Todos y Juntos por el Cambio y asegura que ambas coaliciones proponen una "agenda cultural que no tiene nada que ver con Argentina".

En diálogo con BAE Negocios, el veterano de Malvinas elogia su relación con Javier Milei, critica el sistema de las PASO y dice que espera salir tercero en las elecciones bonaerenses.

—¿Por qué decidió volver a ser candidato después de la primera experiencia en las elecciones de 2019?
—La experiencia de 2019 me marcó por ser una propuesta nueva en la política, con muy poco tiempo de armado. Representaba aquellos valores que la historia de la Argentina marca que fueron los que hicieron a un país exitoso e inclusivo, y que además atrajo a más de 4 millones y medio de habitantes de las tierras que decidieron cobijarse bajo bandera argentina. 
Después de las elecciones de 2019 decidimos armar el partido con más de 50 dirigentes a nivel nacional y arrancamos rumbo a 2021. Así que aquí estamos de nuevo, ya conformados como fuerza nacional, con alianzas en Misiones, donde participamos en las últimas elecciones. Vamos a participar en Santa Cruz, Córdoba, San Luis, Entre Ríos, Chaco y por supuesto provincia de Buenos Aires, que es mi distrito.

—Usted dice que hay que "eliminar a la casta política", refiriéndose tanto al Frente de Todos como a Juntos por el Cambio. ¿En qué se parecen ambos partidos y qué lo diferencia a usted de ellos?
—Nosotros decimos que Argentina tiene la agenda equivocada desde hace muchos años. Tiene una agenda internacional que marca una división internacional del trabajo detrás de una gobernanza global, que además de eso trae una transformación de los valores históricos de Argentina.
Y esa agenda arrancó con Cristina, la refrendó Macri con sus medidas y en el G20, y obviamente Alberto Fernández es un gerente. Vemos a la primera candidata del FDT (Victoria Tolosa Paz) que es la responsable de la implementación de la Agenda 2030. Nosotros decimos que esa agenda afecta la posibilidad de desarrollo y que implementa elementos culturales contrarios a eso. Por ejemplo el salario universal, la temática de planes y dádivas y el trabajo, que le quita a Argentina enormes oportunidades que hoy presenta el mundo globalizado.
Además proponen una agenda cultural que no tiene nada que ver con Argentina y que lo que hace es desactivar o deconstruir uno de los puntos principales que una nación tiene para su futuro que son las creencias, los valores, las tradiciones las raíces, aquello que le dio origen y sentido como proyecto de nación.
Y en esto las dos fuerzas políticas tienen la misma agenda. Con dos caras distintas: una más agresiva, más patotera, como el oficialismo. Y otra con una cara más light o más vinculada a un idioma menos agresivo, pero que en el fondo sostienen la agenda del fracaso.

—Va a competir en la interna de las PASO contra otro veterano de Malvinas, Juan Carlos Neves. ¿Por qué no se logró una lista de unidad en el Frente NOS?
—Porque desde NOS no llegamos formalmente a cumplimentar todos los aspectos legales para construir el partido. Tras un año de encierro y con los juzgados electorales cerrados, fue muy escaso el tiempo para poder terminar con todos los requisitos legales para armar un partido, que son muchos.
Por eso armamos una alianza con aquellos partidos con los que habíamos sido aliados en 2019, que fue Nueva Unión Ciudadana (NUC) de Neves, Unión por Todos de Juan Del Oso y Valores para mi País cuya presidente es Graciela Nemi. Y el partido NUC, que tiene la patente para competir, obviamente le imponía a Neves que tuviera una lista representativa del partido, y yo con todo gusto accedí. Porque yo no estoy de acuerdo con las PASO, pero el fundamento de las PASO es que las candidatura se disputen en internas.

—¿Por qué no esta de acuerdo con las PASO?
Porque las PASO son una maquinaria y la herramienta para poner a funcionar a las dos grandes billeteras que giran alrededor de las máquinas electorales, basadas obviamente en los impuestos del ciudadano en Provincia, CABA y a nivel nacional.
Las PASO sirven solo para polarizar al electorado y para meterlo en dos corralitos. Es realmente inaceptable para un sistema republicano que se obligue a la población a votar en las internas de las fuerzas políticas. Deberían definir sus propias candidaturas a través de sus afiliados, a través de aquellas fuerzas que congregan a las alianzas y a las nuevas metodologías de espacios políticos.
Y por otra parte para los partidos que no tenemos ni amigos narcotraficantes ni bolsillos de payaso de las grandes administraciones es un esfuerzo enorme poder sostener dos campañas. Con lo cual no estoy de acuerdo con este modelo de PASO. Cambiemos se había comprometido a transformarlo en su gobierno, pero ahora ninguna de las dos maquinarias electorales lo quiere transformar.

—¿Cuál sería su objetivo de mínima para estas elecciones generales? Por el momento en las encuestas aparece por debajo de Espert y del Frente de Izquierda.
—El sistema de encuestas tiene un patrón estadístico que el ciudadano no conoce, que es que los candidatos que no compran encuestas nunca figuran en ellas. Esto es infalible, con lo cual Espert siempre gana en las encuestas y pierde en las urnas. En 2019 las grandes encuestadoras le auguraban entre 6 y 8 puntos y sacó 1,5%, la mitad que nosotros, que decían que íbamos a sacar el 0,7% y no pasábamos las PASO (NdR: en rigor, en las generales de 2019 el Frente NOS sacó 1,71% contra 1,47% de Espert, y en las PASO sacó 2,62% contra 2,16% de Espert).
Me parece que el sistema de encuestas está sumamente vinculado al sistema de medios masivos y al sistema político, y vive de la pauta y el bolsillo de esos sistemas. Con lo cual no nos vas a ver aparecer en las encuestas y sí en las elecciones.
Nuestra expectativa es ser la tercera fuerza bonaerense. Venimos creciendo a nivel nacional. Hemos ganado una cobertura territorial muy importante en la Provincia. En 2019 competimos con 32 distritos armados y ahora con 85, de los 135 que hay en total. 

—¿Qué relación política lo une con Javier Milei? Usted le mostró su apoyo en las redes sociales.
—Yo veo que Javier es una figura fresca en la política. Está dispuesto a darle pelea a las dos enormes maquinarias electorales del oficialismo y la oposición y yo eso lo respeto mucho, porque creo que ahí está la transformación del sistema político. Además Javier siempre se ha manifestado provida y es el único de los economistas liberales que entiende que la batalla en Argentina no es solo económica sino también cultural y de valores. Yo lo he apoyado siempre y creo que él se siente respaldado también por mi propuesta en la Provincia.

—A usted en general se lo piensa más cercano al nacionalismo o conservadurismo. ¿Se considera también cercano al espacio libertario al que pertenece Milei?
—No. Creo que la Argentina está intoxicada de discusión ideológica y creo que las ideologías son un problema de biblioteca. Son temas teóricos, la caricatura de una idea. A esta altura de mi vida me rijo más por la axiología, que tiene que ver con los valores y la moral de las personas, que por la ideología.

—¿En lo económico coincide más con la ideología pro mercado y de Estado ausente de Milei y Espert? ¿O piensa que debería haber un Estado más fuerte e intervencionista en la economía?
—Creo que es una discusión bastante perimida en Argentina. Los estados que tienen más nivel de desarrollo en términos de mercado son los que tienen estados más fuertes. Cuando uno mira a Estados Unidos, por ejemplo, ve que el lugar de mayor nivel de especulación financiera en el mundo es Wall Street. Sin embargo, está controlado por el FBI.
Entonces esta relación de Estado-mercado la veo más bien en términos de relación Estado-sociedad. Hay que desarrollar en Argentina el potencial productivo de la sociedad, con un Estado estratégico con características fuertes en lugares estratégicos. Y después dejar que la sociedad se desarrolle. La Argentina histórica que fue potencia en todos los términos era una donde el Estado era el 25% del PBI y la sociedad el 75%. Hoy el Estado es el 56% del PBI.
Esto no es solamente una cuestión de gastos. Significa cuánto se ha machacado la sociedad con su modelo de relaciones entre sociedades intermedias en relación a un Estado que avanza en su gasto.

—Hace dos usted decía que Espert tenía una base de "liberales enojados con Macri" y que su base era más bien del "peronismo ortodoxo, cristiano y celeste". ¿Cambió su base electoral o usted ahora apunta también a otro público?
—No, creo que esa base electoral crece. Las evidencias de fracaso son cada vez más grandes en Argentina, que no tienen que ver con ningún ribete ideológico. Porque lo que ha ido viendo la sociedad es que aquellos que decían defender el Estado lo destruyeron. Pararon los ferrocarriles, hundieron los buques, remataron el Estado. Y los que decían defender al modelo privado, al modelo productivo, colocaron la tasa al 75% y fundieron a las pymes. El público está viendo que Argentina necesita un proyecto de nación que involucre a los 45 millones de habitantes afuera de este modelo de grieta que nos impone la política, con lo que creo que cada vez más argentinos piden a gritos un proyecto de país y creo que somos los únicos que estamos hablando de futuro.

—¿Qué propone en materia de seguridad?
—En todo el país y específicamente en la provincia de Buenos Aires, el tema de la seguridad tiene que ver con el delito organizado. Es un factor estratégico que atraviesa a toda la vida de los argentinos, desde las barras de fútbol a las barras de choque de los intendentes, hasta el narcotráfico a nivel de gobierno provincial y nacional.
Para revertir las condiciones de seguridad en Argentina hacen falta varios aspectos. El primero es que el Estado nacional y provincial declaren una guerra frontal contra el narcotráfico y el delito organizado. Y después falta una clase dirigente que revierta el modelo mal llamado "garantista" de los últimos 30 años, que destruyó el monopolio de la fuerza legítima del Estado por sobre el delito. Son los dos factores sobre los cuales vamos a trabajar legalmente con mucha fuerza.

—¿Y con el delincuente común que no pertenece directamente al delito organizado qué cree que habría que hacer?
—Creo que el delito organizado es el gran modelo ordenador del delito. El delito menor es hijo del delito mayor. Ese chico drogado que va a asaltar por una dosis de paco es consumidor de la cocina de cocaína que está a 20 cuadras de su casa. No hay un delito espontáneo en Argentina. No es que la sociedad argentina se volvió loca y salió a delinquir a la calle. No hay que empezar por el delito menor, hay que empezar por el delito mayor, por el narcotráfico.
Un dato, negado por todos los medios de comunicación masiva: hace menos de tres meses en Amberes (Bélgica) se descubre el contrabando de cocaína más grande que ha salido de Latinoamérica, con un decomiso de 24 toneladas de cocaína, que salieron del puerto de Buenos Aires, en marzo o abril. Argentina es la base de exportación de cocaína a Europa sin tener hojas de coca.

—¿Esa cocaína se produce en Argentina o Argentina es solo país de tránsito?
—Esa droga se produce con precursores argentinos, en el Gran Buenos Aires, Gran Rosario y Gran Córdoba, y de Argentina sale para Europa. Uno de los grandes desaparecidos de los últimos años de la democracia es el Sedronar, que empezó siendo un organismo de prevención de drogas y recuperación de adultos, en lo que falló sistemáticamente. Pero tenía también una materia en seguridad primordial: la actualización de la lista de los precursores controlados. Porque la industria química genera precursores en forma sistemática a nivel global, no solo en Argentina. Hoy el Sedronar es un organismo perdido dentro del Ministerio de Seguridad. Nadie sabe quién es el responsable, nadie logra jamás saber cuáles son las listas mensuales de actualización de precursores. 

—¿Qué opina del plan de mayor apertura del Gobierno frente a la pandemia para los próximos meses?
—Me parece que es un reconocimiento de sentido común al fracaso del encierro. El Presidente arrancó los diez meses de prisión preventiva que metió a los argentinos con un apotegma que es "prefiero tener un 10% más de pobres y no 100.000 muertos". Y hubo más de 100.000 muertos y casi un 15% de aumento de pobreza. Es un reconocimiento al sentido común obviamente vinculado a la accesibilidad de las vacunas y la confianza que los ciudadanos de Argentina vayan teniendo al sistema de la vacuna.

—En junio hubo una polémica con una maestra santacruceña que en una clase virtual negó que hubiera enfermos por covid y que había dicho ser militante de NOS. ¿Cuál es su postura respecto al negacionismo sobre la pandemia y los antivacunas, que surge a veces en parte del espacio libertario?
No somos libertarios, somos NOS. Pero esa señora no era afiliada nuestra. Había sido candidata en Río Gallegos por Cambiemos. Y la postura de negación de la pandemia es una postura personal que yo no comparto. No hay ideología detrás de un virus. El virus es un fenómeno global. Yo he hecho ya nuestro posicionamiento. Decimos que el Estado debe poner a disposición de los ciudadanos un sistema vacunatorio, y las vacunas tendrían que haber estado mucho antes y en un sistema mucho más transparente. 
Arrancamos con Pfizer, que hizo la tercera etapa de prueba en Argentina sin primero tener un contrato de provisión, una cosa escandalosa, y la oposición ni siquiera fue capaz de pedirle juicio político a Ginés González García. Después con la AstraZeneca del amigo del Gobierno (Hugo) Sigman que tardó un año y medio en llegar, después con la vacuna rusa, después con las chinas . Y ahora tenemos gente que no sabe si a la primera vacuna rusa le corresponde la segunda china o está bien la de AstraZeneca o está esperando la de Pfizer. La vacunación es un caos en Argentina, con lo cual el Estado debe proveer en forma de plan racional y sistemático las vacunas a la población.
Lo que es una barbaridad es el pasaporte vacunatorio (NdR: el "pase sanitario" de la provincia de Buenos Aires). Yo me he declarado absolutamente en contra. Lo he discutido en Jujuy y en todos los municipios que proponen pasaporte sanitario, porque es una vacuna que no está dentro del plan nacional de vacunación. Es un acto discriminatorio que coarta las libertades de los ciudadanos. El Estado debe poner a disposición y debe generar un sistema de confianza que haga que la gente voluntariamente vaya a vacunarse.

—¿Qué espera para el país en 2022 tras dos años de pandemia?
—El 2022 va a ser un año con el Gobierno sosteniendo las variables económicas a través de la emisión monetaria. Va a ser un año de explosión inflacionaria, de carestía fenomenal, donde va a haber un pre sistema de ajuste para 2023. Un año terrible para la economía y para la sociedad.

—Hace tres semanas Agustín Rossi se despidió del Ministerio de Defensa con un aplauso unánime. Como ex militar, ¿qué piensa de la política actual de defensa y cómo ve a la conducción actual de las Fuerzas Armadas?
—La política de defensa es el mismo desastre de los últimos 30 años. Falta un plan de defensa y de equipamiento. Durante dos años, cuando Macri era presidente, pedimos que se transforme la reglamentación de la ley de defensa, que era la Ley de Defensa de Rossi en su primera gestión, donde perdió misiles, municiones. Una Ley de Defensa que luego Rossi volvió a cambiar. O sea que las Fuerzas Armadas vuelven a estar sin ninguna misión ni equipamiento ni plan. Nada más que dar de comer duarante cualquier emergencia vinculada a una inundación o una pandemia. Yo calculo que un ministro cuando se despide convoca a la gente que sabe que lo va a aplaudir. Los aplausos a Rossi son poco significantes. La historia va a estudiar las gestiones en defensa tanto de Cambiemos como del Frente de Todos o antes del Frente para la Victoria como catastróficas para el modelo de defensa nacional.

—¿Qué opina sobre la cuestión de si las Fuerzas Armadas deben intervenir en temas de seguridad interna?
—A esa reglamentación de la Ley de Defensa me estaba refiriendo: si las Fuerzas Armadas pudieran operar en apoyo de otras operaciones en el propio territorio. Hoy en día el nivel de las amenazas a nivel internacional no reconoce el escritorio de ministerio. Son un fenómeno que ataca la soberanía y la seguridad de los propios ciudadanos en forma de delito organizado transnacional y terrorismo, una cantidad de modelos de amenaza que no reconoce escritorio ni oficinas donde dejar un expediente. Con lo cual dividir taxativamente la seguridad nacional de la defensa nacional es un disparate ideológico de los últimos 40 años y no resiste análisis. No poder usar un helicóptero del Ejército en una operación de narcotráfico porque son del Ejército solo pasa en Argentina. Encima un país con cada vez menos recursos.

—Hace dos años usted quedó penúltimo, delante de Espert. ¿Qué aprendizaje le dejó esa elección o qué mejoraría en su estrategia?
—No, en la última elección quedamos quintos de nueve. Sacamos el doble de votos que un candidato (por José Luis Espert) que estaba todos los días en los medios de comunicación y en una corporación mediática desde la mañana hasta el último mensaje del pastor de la noche. Siendo invisibilizados, sin recursos económicos, viajando la Argentina en colectivo mientras otros iban en jet privados de lujo. Y a mí la impresión que me dejó es que Argentina necesita una propuesta política que represente sus valores históricos. Me quedó claramente esa sensación cuando te bajás de un micro y le hablás a la gente de determinados valores. La gente sabe de qué estás hablando cuando hablás de soberanía, de patria, de trabajo, de producción, de un modelo de país. Con lo que aquí estamos, volviendo a desarrollar la propuesta y esperando duplicar la cantidad de votos que sacamos en 2019. Ese es el modelo de instalación de una fuerza política, no hay otra.

—¿Qué piensa de la paridad de género en las listas?
—Me opongo. Nosotros basamos el sentido de inclusión previsto en la Constitución y los ciudadanos estamos incluidos en el proyecto a través de la Constitución, no a través de ninguna ley que saque ningún burócrata privilegiando a los colectivos por encima de los individuos. Nuestro modelo de igualdad ante la ley es individual. Cuando los colectivos que son lobbies internacionales que pagan campañas, que pagan el jueguito para la tribuna, instalan el modelo de colectivos, lo que hacen es anular a los individuos. Yo estoy en contra de los cupos de género en las listas. Pasa en un montón de listas en Provincia que tenés dos mujeres brillantes y tenés que buscale un hombre en el medio. El modelo de cupo no dignifica a la mujer sino que la transforma en un objeto de tutela de parte del Estado que la mujer no necesita, porque es un par. 
Todo lo que es ideología de género obviamente es un invento que tiene que ver con los colectivos. Por ejemplo, la Ley de Cupo Trans es un escándalo contra el sistema de igualdad ante la ley de la Constitución, y yo tengo lista la denuncia por inconstitucionalidad. He encontrado varios afectados. A través de una ley, el oficialismo y la oposición entronizan a una casta privilegiada por su preferencia sexual. La Constitución prohíbe el entronizamiento de cualquier casta por nacimiento, dinero o posición social. Obviamente no prescribe por elección sexual porque en 1853 no existía ese modelo, pero no puede haber ninguna casta por arriba de los individuos.

Eduardo Bolsonaro apoyó públicamente a Milei en las redes luego de su acto del sábado anterior en Palermo. ¿Cómo ve usted este apoyo? ¿Se identifica con esa parte del arco político en Brasil?
—No conocía el episodio del hijo de Bolsonaro. Él tiene toda la libertad para apoyar la propuesta política que crea adecuada. Forma parte de las elecciones individuales, no significa más que eso.

Más notas de

Javier Slucki

Guzmán afirmó que avanzará con la promoción de la inversión externa en energía

Guzmán promoverá la inversión externa en energía

La industria y la actividad económica cayeron en marzo

La industria y la actividad cayeron en marzo

Los préstamos a empresas cayeron en marzo por segundo mes consecutivo

Los préstamos a empresas volvieron a caer en marzo

Inflación: marzo será pico para el Gobierno pero proyectan una baja en abril

Los alimentos frescos como las verduras traccionaron la inflación en marzo

Kulfas negó inflación oligopólica e insistió en fondo para alimentos frescos

Kulfas habló en Casa Rosada para dar detalles sobre el programa Argentina Productiva 2030

Argentina acordó con el FMI: ¿Por qué no bajó el riesgo país?

Argentina acordó con el FMI: ¿Por qué no bajó el riesgo país?

Kristalina Georgieva advirtió que el acuerdo con Argentina deberá "recalibrarse" tempranamente

El cumplimiento del programa acordado entre Guzmán y Georgieva suma nuevas dificultades, admitió el propio FMI

El FMI aprobó el acuerdo con Argentina que evitará default

El FMI refinanciará la deuda con Argentina a través de sucesivos desembolsos y revisiones trimestrales

La UIA advirtió por el impacto de la suba de tasas del Banco Central

La industria local se recuperó en febrero luego de una baja en enero

La inversión volvió a crecer luego de un semestre en pausa

La suba de la inversión en bienes durables fue lo que traccionó la actividad en el cuarto trimestre de 2021