Jorge Ceballos es Secretario General del Movimiento Libres del Sur, y en diálogo con BAE Negocios planteó su preocupación por la demanda de alimentos que creció de la mano de la cuarentena por el coronavirus.

—¿Cómo ven el impacto del coronavirus en los barrios?
A nivel general el tema sanitario se lleva bien, con la cuarentena, el cumplimiento de la sociedad, las cifras nos dan una tranquilidad que vemos que no hay en otros lugares. Yendo a los sectores más postergados, barrios populares, asentamientos, villas, la situación tiene sus grises. La tarjeta Alimentar es una ayuda, pero llega solamente a los seis años y no está llegando a todo el país, todavía está en desarrollo. La mayoría de las familias tienen muchos hijos y de más de seis años. El IFE también está subejecutado, con muchas dificultades, y si me extiendo a los sectores monotributistas de los sectores más altos, el otorgamiento de los créditos también está tropezando con dificultades, la mayoría no accede, por algún requisito. 
La situación que se vive es bastante angustiante porque no se puede salir a trabajar, y la actividad ha caído mucho, aunque la cuarentena se empieza a romper, pero no hay changas ni rebusques de ese tipo. El otro drama es el de los alimentos, desde el problema de los sobreprecios la entrega de alimentos ha sido ínfima y la demanda, por el contrario, se ha multiplicado.-

—¿Hablaron con el ministro Daniel Arroyo por ese tema?
—Hemos hablado, hemos reclamado, contamos la situación, y siempre hay diálogo, respuesta de que ya se está resolviendo, pero como dice el refrán, somos todos gauchos pero el poncho no aparece. El tema es que la situación es dramática, y por eso desde el punto de vista alimentario hemos impulsado el tema de la ollas populares.

—¿Cómo se manejan en ese sentido con las distancias y los cuidados por la cuarentena?
—Somos muy estrictos con eso, primero porque estamos nosotros, yo mismo, yendo al Mercado Central, hablando con productores, para conseguir las cosas más baratas. Y mis compañeros que están bien metidos en los barrios, nos tenemos que cuidar porque sino no queda nadie; si nos mandan a cuarentena obligatoria sanitaria. 

—¿Tienen puntos fijos donde instalan las ollas populares?
—Sí, y se van ampliando. La semana pasada la cifra estuvo cerca de dos mil, el objetivo trazado era ese. Vamos a continuar porque hay mucha demanda, aparte se hace los fines de semana, y va mucha gente que los días de semana va a merenderos en parroquias y otros lugares. 

—¿Cuánto se incrementó la demanda, lo tienen estimado?
—Se multiplicó la demanda. Y no podemos dar respuesta porque no las tenemos del Gobierno, hay mucha demanda sobre los gobiernos, particularmente en los municipios, que muchos tampoco tienen respuestas. Nosotros hacemos maravillas con las donaciones, las compras comunitarias, estamos trabajando directamente con productores o yendo al Mercado Central. El tema de las ollas es impresionante, pero hay en los barrios un montón de ollas populares que las organizan docentes, por ejemplo, que nos han venido a pedir nosotros una mano con el tema de los alimentos, porque ellos vienen armando eso para la comunidad. Si bien hay algunos docentes que se asustaron y no quieren salir de sus casas, hay otros que están comprometidos y nos piden alguna ayuda. 
Hay gente que va a las ollas y lleva un paquete de fideos. Es decir que va ahí a comer, pero aporta eso que tenía en la casa y colabora. Esa dignidad en el gesto de compartir lo poco que se tiene

—¿Hubo alguna señal desde el Gobierno de cómo podría revertirse esta situación?
—A esta altura lo que nos dicen es relativo. Hasta la otra semana habían entregado mercadería en una boca, en Morón, y en un par de provincias. Pero en el resto de la provincia nada, en el Gran Buenos Aires nada, y el gobierno provincial tampoco. El gobierno provincial nos entrega para La Plata y Mar del Plata, y tampoco entregó nada. El tema de los alimentos es crucial y es complicado, y otra cosa que la gente nos dice es que tal vez les avisan que un municipio va a repartir alimentos y tienen que hacer una cola larguísima para dos paquetes de fideos, con el riesgo de contagiarse que eso conlleva. 

—Es decir que no se entregan alimentos o lo que se entrega no es lo que tenían que entregar
—No llega a ser ni la cuarta parte. Estamos recibiendo menos que en la etapa del gobierno anterior. Nosotros tenemos una visión de apoyo, en nuestros dos bloques políticos nos sentimos obviamente más cerca de Alberto Fernandez que de (Mauricio) Macri, pero desde este lugar también decimos que llega menos de lo que llegaba con la gestión anterior. Y en esta etapa en que no hay changas, los alimentos se vuelven esenciales. La IFE la empezaron a tramitar en marzo, la van a terminar de pagar en junio. Y te dan diez mil pesos, para cuánto te alcanza. Hay mucha gente que tiene un pequeño oficio, o feriantes, que iban y se las rebuscaban, siempre para la diaria tenía, porque si tenés una familia con $10000 no comés.

—¿Están proponiendo algún plan para esta coyuntura?
—Nosotros estamos haciendo Comités de Emergencia, porque el otro tema es el sanitario, donde también hay deficiencias en la respuesta, en la llegada. La gente se empieza a desesperar, entonces armamos estos comités de emergencia donde se reúne la gente de la escuela, de la asociación civil del lugar, hasta barras de los clubes. En San Justo, antes de llegar a Casanova, hay uno organizado por gente ligada con el club Almirante Brown. Estamos tratando de juntar todo esto para tratar de dar respuesta desde lo sanitario. 

—¿Y la respuesta de ustedes es distribuyendo barbijos, elementos sanitarios?
—Exacto, pero también a veces es cuestión de que los vecinos encuentren alguien que los atienda para cosas como hacer cumplir la cuarentena. Hay muchas cosas que se ven desde un escritorio y no desde lo que pasa en concreto. Hay excepciones también. El otro día me junté con Mariano Cascallares porque le fuimos a llevar un problema de un barrio para que lo sigan, y la verdad que nos respondió, nos recibió él. Inclusive el protocolo no le permitía actuar todavía, pero estaba agradecido que le avisamos porque así ponía gente a controlar el tema, que no se ande propagando el virus. A veces falta territorialidad, por lo que estamos con estos comités de emergencia porque también la gente está desesperada por tener una respuesta, que por ahí con un llamado a las autoridades nosotros se lo podemos resolver.