El presidente de la Unión Argentina de Salud (UAS), Claudio Belocopitt, advirtió que el Gobierno "no cumple con la Ley de Medicina Privada" y criticó que las soluciones al problema de financiamiento que tiene el sector "nunca aparecieron".

En una conferencia de prensa en la que se trató la "Situación del Sistema Privado de Salud en la Argentina", Belocopitt alertó que "bajo estas circunstancias, el sistema tal cual millones de conciudadanos han elegido voluntariamente no está en condiciones de seguir funcionando".

La Unión Argentina de Salud es una Confederación que nuclea a la mayoría de las organizaciones de medicina privada, que atienden al 70% de los ciudadanos de nuestro país. Es decir, a más de 30 millones de argentinos.

Tras el discurso del presidente de UAS, los diferentes especialistas respondieron preguntas.

El discurso completo:

Como hemos repetido muchas veces la Unión Argentina de Salud es una Confederación integrada por Cámaras del sector que incluyen obras sociales, prepagas con y sin fines de lucro, sanatorios, hospitales de comunidad, centros de diagnóstico y tratamiento, servicios de emergencia, personal en relación de dependencia y profesionales independientes, que atienden, en su conjunto al 70% de los pacientes de la Argentina, alrededor de 32 millones de personas".

Dentro de nuestra organización conviven empresas de una gran variedad, localizadas no sólo en la Ciudad de Buenos Aires o en el AMBA, sino en toda la geografía de la República Argentina. Tanto por sus dimensiones; pequeñas empresas, medianas o grandes.

Si bien la crisis de financiamiento es general en todo el sector privado de la salud, hoy vamos a referirnos específicamente al sistema prepago de salud y sus prestadores.

Los recursos de declaraciones públicas o conferencias de prensa para exponer situaciones de extrema gravedad, manifiestan el fracaso del diálogo y de la política, como arte de lo posible.En este caso, habiendo agotado todas las instancias de negociación entre el sector privado de la salud y las autoridades gubernamentales, y no habiendo tenido ningún avance ni proyección de soluciones a futuro, no nos han dejado otra opción que la de estar hoy aquí para transmitir a toda la sociedad lo que está ocurriendo.

Aún cuando el sistema de salud fue anticipando desde el comienzo de la actual administración acerca de los graves problemas de financiamiento del sector que se vienen arrastrando desde hace años, no hubo forma de generar un marco de ordenamiento entre las autoridades y el sistema privado de salud, para que éste pudiese generar una planificación que le permitiera tener mínimas certezas hacia el futuro.

Sin embargo, cuando irrumpió la pandemia en nuestro país, esa discusión pasó a un plano muy secundario, porque no hubo ninguna organización o empresa de salud que no haya privilegiado por sobre todas las cosas atender rápidamente las consecuencias de la crisis sanitaria para mitigar lo más posible sus impactos.

Pero como siempre hemos manifestado, tanto los sistemas de salud pública, como los privados requieren financiamiento. Porque aún cuando sigamos repitiendo aquel lugar común de que “la salud no tiene precio”; sí tiene costo y más en medio de una pandemia donde no se interrumpe la ley de la oferta y la demanda, y los insumos y medicamentos adquieren una importancia tal que sus valores se disparan y sus existencias muchas veces escasean, por el aumento y la necesidad indispensable de su uso.

La discusión sobre el financiamiento del sector siempre se dejó para después. Y a principios de marzo del año pasado, cuando lo imposible de la llegada del virus, se transformaba en inevitable, circularon –inclusive- borradores de decreto que mencionaban un eventual plan de gobierno para estatizar el sistema.

Versión que volvió a repetirse a principios de este año.

En ambas oportunidades, ante el estrépito causado en la sociedad, fuimos citados por el Presidente de la Nación para transmitirnos su conocimiento sobre el grave problema de financiamiento del sector y desmentir la intención de la nacionalización del sistema de salud privado.

En esa oportunidad nos pidieron “algunas semanas” para encontrar el camino, a fin de dar una respuesta de fondo al problema de nuestro sistema que contiene a millones de argentinos.

Las semanas y los meses pasaron y las soluciones nunca aparecieron, situación inversamente proporcional a los rumores sobre la intervención del sistema que aumentaban y eran cada vez más profundos, ratificados, inclusive, por confirmaciones en “off”.

Llegamos a esta situación, a esta realidad actual, donde los informes técnicos surgidos del propio Gobierno e inclusive Decretos del Poder Ejecutivo, acreditan que la situación técnica de atraso es gigante y la sustentabilidad ha dejado de ser una opción para las organizaciones. Mientras al mismo tiempo desde el Congreso de la Nación se siguen incorporando más y más prestaciones al Programa Médico Obligatorio, sin mencionar en ningún caso el origen del financiamiento para afrontarlo.

En consecuencia, tenemos un Gobierno que verbal y técnicamente reconoce la existencia de un desfasaje a esta altura inmanejable, y aún así no cumple con la Ley de Medicina Privada, que obliga a estudiar las estructuras de costos de las empresas y a otorgar, en consecuencia las actualizaciones necesarias, de acuerdo a lo que se establece específicamente en el artículo 17 de su regulación.

En el barrio se dice que si tiene cuatro patas, bigotes y hace “miau”, es un gato. Y aunque quisiéramos ilusionarnos y ver en esas descripciones tan nítidas una mariposa o un elefante, seguiría siendo un gato.

La estatización de un sistema puede producirse de hecho o de derecho. En este último caso –la estatización por derecho- las autoridades elevan un proyecto al Congreso, este se debate y se aprueba de cara a la sociedad, y si fuese posible a la luz del día. Así se hizo en su momento con las AFJP, por ejemplo.

Pero si alguien decidiera tomar de hecho el sistema de salud privado, primero debería desfinanciarlo, ponerlo al límite de su capacidad operativa, arrodillarlo y mantenerlo así hasta que colapse y su capacidad de atención sea deficitaria. Entonces sobre los escombros, las ruinas y la salud de millones de argentinos, se expondría como un relato la excusa perfecta de que debe nacionalizarse bajo el supuesto de que el sistema no está en condiciones de dar respuestas sanitarias.

Es una estrategia similar a la de obligar a un grupo de pilotos a despegar sin combustible suficiente y luego de que tres o cuatro aviones caigan al océano, intervenir la aerolínea y decir que los pilotos no estaban a la altura para estar a cargo del manejo de las aeronaves.

Nosotros no estamos dispuestos a ser los comandantes de estos vuelos, para que los aviones caigan en el camino o deban tomar rutas alternativas, donde las tormentas generen condiciones de viaje espantosas.

Por eso estamos hoy aquí. Porque queremos transmitir y contar a toda la sociedad el estado de situación y decirles que bajo estas circunstancias el sistema tal cual millones de conciudadanos han elegido voluntariamente, no está en condiciones de seguir funcionando.

Como sector nos presentaremos mañana ante la justicia para pedir una medida cautelar urgente que exija al gobierno y a las autoridades correspondientes el cumplimiento de la ley.

Por otra parte, solicitaremos al Congreso de la Nación que, al igual que procedió con los laboratorios, se nos convoque a los efectos de que podamos explicar la gravedad de la situación y que además se incluya en el debate a las autoridades regulatorias para que expliquen porqué la ley no se está cumpliendo, lo que constituye una irregularidad de una gravedad institucional inusitada, y además suicida, en medio de una pandemia.

Quisiéramos por último decirle al Poder Ejecutivo Nacional que si quiere un nuevo sistema lo plantee a la sociedad en forma franca y transparente y que esté dispuesto al debate con la gente. Y si no es así, y nuevamente nos dicen que estamos viendo cosas y proyectos que no existen, que cumplan de una vez por todas con la ley, y que discutamos pautas precisas hacia el futuro, para darle sustentabilidad al sistema. Porque ni siquiera la ley hoy es suficiente. Y la política lo sabe.

Lamentablemente los tiempos se acaban. Han pasado 15 meses desde el inicio de la pandemia y hemos enfrentado todas las dificultades sin poner ninguna piedra en el camino ante tan dramática situación.

Parte de nuestro sector tiene las paritarias vencidas y el otro está a 15 días de tenerlas. No nos parece justo que muchos de los gremios hayan logrado durante el último año actualizaciones de hasta un 40%, mientras el personal de salud, que se ha jugado su vida y la de su familia, y en ocasiones la han perdido, siga humillándose para conseguir lo que más que nadie se merece.

Que quede claro, porque siempre hay personas que se hacen las distraídas, estúpidos o cobardes que quieren falsear la realidad. Acá se terminaron las palabras, los panfletos y las bravuconadas. Esto no es, queridos trabajadores de la salud, una discusión entre el gremio y la patronal. Es una discusión sobre la propia existencia de un sistema en el que estamos todos.

Pero aún si la situación llevara definitivamente a la desaparición del sistema de salud privado y sus dirigentes debiéramos, inclusive, dar un paso al costado, es de pura justicia reclamar la actualización de los salarios de los que estuvieron, están y seguirán estando en el frente de esta batalla sin cuartel. Lógicamente las vacunas que comienzan a llegar son la solución de fondo de esta crisis sanitaria inédita. Pero que nadie se cuelgue medallas ajenas: han sido las mujeres y los hombres del sistema de salud tanto público como privado, médicos, enfermeros, camilleros, emergentólogos, terapistas, residentes, administrativos, los que han sostenido y sostienen la lucha contra el coronavirus y los que han evitado que la catástrofe de los más de 85.000 muertos no haya sido aún mayor.

Esperamos que las autoridades entiendan definitivamente este mensaje y que, en lugar de enojarse con los espejos, todos estemos a la altura de las circunstancias para poder encontrar soluciones para un sector que lo ha dado TODO Y MÁS, y para millones de argentinos cuya salud está en juego.

La hora lo exige.

MUCHAS GRACIAS