A pesar de haber quedado por sorteo uno al lado del otro, Macri y Fernández no se miraron mutuamente en ningún momento cuando algún otro de los cuatro candidatos hablaba. Su pésima relación personal se vio reflejada al terminar el evento. Todos los candidatos se saludaron entre sí, excepto ellos dos, que siguieron de largo al cruzarse sobre el escenario.

Aun así, la grieta argentina estuvo a punto de terminarse durante unos breves segundos. Durante la alocución de Del Caño en lo referente a empleo, a Macri se le cayó uno de sus papeles, que voló hacia el lado de Alberto Fernández. El ex jefe de Gabinete se levantó entonces de su silla y comenzó a agacharse para devolverle su apunte al Presidente, pero este último logró agarrarlo primero, por lo que el cierre de la división entre los argentinos tendrá que esperar.

El postulante del Frente de Todos casi no tomó apuntes, pero sí tomó mucha más agua que el resto, seguramente para paliar disfonía que anoche parecía afectar particularmente a su voz.

Más allá de algunos cuchicheos, el auditorio permaneció en silencio excepto por las risas que despertaron cuatro "highlights" del debate. El primero, claro, cuando Nicolás Del Caño ( FIT) afirmó que Miguel Pichetto "quiere igualar a Micky Vainilla". El segundo, cuando Juan José Gómez Centurión (Frente NOS) logró terminar casi por primera vez su alocución antes de que suene el timbre, pero con el detalle de que le sobraron 25 segundos y, ante el ofrecimiento de la moderadora, respondió con un seco "no" a si deseaba utilizarlos.

El tercer lugar momento de jolgorio se dio cuando José Luis Espert (Frente Unite), durante el bloque referido a Rol del Estado, hizo hincapié en los parecidos entre Macri y Fernández y les pidió que "se den un abrazo", logrando sacarle incluso una leve sonrisa al actual jefe de Estado. Y por último, cuando Macri se lamentó de que tener que volver a escuchar "las mentiras" de Fernández dentro de tres semanas, en un eventual tercer debate que tendría lugar si hubiera balotaje. "Espero ganarme el cielo de por vida", añadió el Presidente, despertando alguna que otra carcajada del público.

La previa había comenzado apenas pasadas las 18, cuando el equipo de colaboradores de Del Caño fue el primero en subir las anchas escalinatas de la Facultad de Derecho.

A las 20:30, el rector de la UBA Alberto Barbieri dio un breve discurso protocolar en el que agradeció a la Cámara Nacional Electoral por haber elegido a esta casa de estudios como sede del segundo debate.

Más tarde, a apenas 15 minutos de empezar el debate, llegaron algunos de los principales dirigentes, como Horacio Rodríguez Larreta y Miguel Pichetto, aunque mientras que el jefe de Gobierno logró conseguir un asiento en primera fila, en paralelo y a pocos metros de Patricia Bullrich, el candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio tuvo que conformarse con un lugar en la sexta.

Por suerte para el rionegrino, durante el bloque de cierre logró pasarse a la fila delantera. Aunque, como no hay mal que por bien no venga, quedó ubicado al lado de Jaime Durán Barba, con quien mantiene una tensa relación.

Pocos minutos después, con todos ya sentados, fue el turno para la entrada de las otras estrellas de la noche: las mujeres de los dos candidatos más votados. Fabiola Yáñez, pareja de Alberto Fernández, quedó sentada en segunda fila, al lado de Santiago Cafiero. Juliana Awada quedó flanqueada por Marcos Peña, Fernando De Andreis y Durán Barba.

Hubo tensión, hubo risas, hubo alocuciones fuera de tiempo y algún que otro furcio. En una semana, habrá votación.

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