Dentro de los récords nada saludables, el empleo registró en abril la mayor caída desde 2002 a la fecha. Contracción apenas superior a marzo, en virtud del -0,6% respecto a -0,5% de la estadística oficial, pero con grave realce en que para el tercer mes del año, el aislamiento social y obligatorio apenas alcanzó un tercio de los días hábiles. Certeza que comparten entre otros foros, la Universidad de San Martín, el Observatorio de Derecho Social de la CTAA y que pronosticó además la Organización Internacional del Trabajo ( OIT), por citar algunos ejes de análisis.

El síntoma de gravedad aparece claro en cuanto a suspensiones: 450 mil trabajadores fueron "parados" en abril. El nivel fue 13 veces superior al valor promedio de la última década.

"Las políticas destinadas a preservar los puestos de trabajo moderaron la destrucción de empleo", resumió a BAE Negocios Matías Maito investigador del Centro de Estudios de Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Unsam. Mientras tanto, la mensura de algunos sindicatos en cuanto a la corrosión laboral ya habla de 500.000 puestos de labor.

Entre los "amortiguadores oficiales" de la "pandemia después de la pandemia", el CETyD subrayó a la prohibición de despidos y el pago del salario complementario por el Estado (ATP), que podrían estar explicando que la situación no haya sido aún más crítica.

Más allá de eso, analizando los datos oficiales concluyen también en que caída del empleo no se provocó por el aumento en los despidos al menos en abril. En dicho mes mostraron el valor más bajo desde, al menos, principios de 2005 fecha cuando el Ministerio de Trabajo comenzó a relevar el dato.

De esta forma apuntaron a este diario que el determinante de la contracción del mercado laboral fue la reducción en las contrataciones para cubrir la importante cantidad de puestos vacantes que todos los meses se producen por renuncias, jubilaciones, finalización de contrato, entre otras.

Sí visualizaron el fenómeno innegable de que las suspensiones se constituyeron como la válvula de escape por excelencia en las empresas sin chances de asumir el pago de la totalidad de la masa salarial. "Según estimamos, 450 mil trabajadores fueron suspendidos durante el mes de abril. El nivel fue 13 veces superior al valor promedio de la última década", señaló Maito.

Y si de antipatía social se trata, cabe consignar que por cada despido o suspensión de trabajadores registrados el cálculo obligado, para el mercado en negro, hace a multiplicar esa cifra por 4 o más empleados. La mirada global, vinculante o no, pero sí comparativa hace a considerar que Estados Unidos, que en febrero ofrecía "pleno empleo", hoy supera los 10 millones de despidos.

Aportes

En virtud del derrumbe laboral de abril se apreció que la cantidad de cotizantes dependientes que registró la AFIP cayó un 25,6% interanual y volvió a niveles de 2005 (ver infografía). "En un mes más de un millón de trabajadores dejaron de registrar aportes", advirtió Luis Campos, coordinador del Observatorio de Derecho Social de la CTA Autónoma. "Vale aclarar que esto no quiere decir que se hayan perdido un millón de puestos de trabajo. La falta de aportes tuvo lugar por suspensiones o a la falta de pago de los empleadores. Lo que sí reveló es la magnitud del problema. La reconstrucción será sobre las cenizas…", ponderó el analista a BAE Negocios.