Luego de dar marcha atrás con la autorización de subas a las cuotas de la medicina prepaga, el presidente Alberto Fernández planteó que el país no está "en condiciones de favorecer aumentos", ya que "no los podemos cargar sobre la gente", y afirmó que "existe un problema estructural del sistema de salud que hay que revisar".

En declaraciones a la FM Radio Con Vos, el mandatario se refirió a la reunión que mantuvo ayer con Claudio Belocopitt, dueño de Swiss Medical y titular de la Unión Argentina de Entidades de Salud (UAS), quien reclama que se avance con el aumento previsto: "Tuvimos más coincidencias que diferencias", rescató Fernández.

"Me parece que Belocopitt se equivocó. Lo llamé a Belocopitt, tuvimos una charla de una hora y pico y tuvimos más coincidencias que diferencias. No estamos en condiciones de ofrecer aumentos de esa naturaleza. Tenemos que bajar el déficit fiscal y controlar la inflación, y se necesita el esfuerzo de todos", enfatizó.

En este sentido, analizó que "hay un problema estructural en el sistema de salud que hay que revisar, cómo se fue formando, cómo se financia". "Lo que se ve es un intermediario que cobra cuotas, acumula recursos, las maneja e invierte financieramente, y a partir de ahí ve cómo paga a los prestadores, que siempre están disconformes por lo que reciben. No podemos seguir cargando sobre la gente semejantes aumentos", puntualizó.

El conflicto

El 31 de diciembre, el Gobierno había autorizado una suba de 7% para las prepagas, pero horas más tarde se publicó una nueva resolución en la que indicaba que "por expresa decisión del Sr. Presidente de la Nación se procede a suspender los incrementos" que se habían aprobado a partir del 1° de febrero.

Además del reclamo por los aumentos en las cuotas que pagan los clientes, las empresas de salud privada piden la continuidad de las ayudas estatales, como el ATP que recibieron durante el 2020, la excención del pago de contribuciones patronales y la baja alícuota del impuesto a los débitos y créditos bancarios.

El Presidente se mostró molesto con las exigencias del empresario y dirigente del sector de prepagas en medio de la crisis por el coronavirus. "Yo hablo de gobernar un país en pandemia y me contestan como si fuera gobernar un país normal, y esto no es normal. Yo tengo que cuidar el bolsillo de la gente porque estamos en una situación muy delicada, muy delicada. Yo no puedo seguir funcionando con la lógica de una economía normal, porque no estoy en una economía normal", insistió.

Con respecto a la decisión de suspender el aumento que había sido autorizado para las cuotas de prepagas, se atribuyó a sí mismo toda la responsabilidad y desligó al ministro de Salud, Ginés González García, al asegurar que el funcionario no conoce las "expectativas de inflación".

"Hay uno que sabe todo en el gobierno y es Alberto Fernández. Yo sé las expectativas de inflación, y Ginés no, no lo tuvo en cuenta. No tiene que ver con que se equivocó o no, él le prestó atención a su sector, yo le presto atención a todo", defendió.

Además, negó que la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, tenga algo que ver con la marcha atrás en el incremento: "Yo sé que a algunos les rinde y dicen que Cristina mandó a hacer, pero ¿qué tiene que ver Cristina con esto?", se preguntó.

Por otro lado, sobre las razones de la suba que plantean las empresas, reflexionó: "Tenemos que ver cómo financiar el sistema de salud. El problema es que el ser humano por naturaleza busca la eternidad, no quiere morir. Y la medicina permitió que se prolongue la vida de la gente, las expectativas de vida no son las mismas de años atrás. Y eso se traduce en mayor inversión en salud".

Fernández comparó la situación del sector de salud privada con el alimenticio, porque hay "una lucha con la producción de alimentos en Argentina", ya que "el mundo demanda alimentos y suben los precios, pero los productores argentinos producen en pesos argentinos y hace años que no tienen aumentos de luz, gas, tuvieron bajos aumentos en combustibles, tuvieron ayuda de la ATP".

"Entiendo que el maíz creció mucho y es una gran oportunidad para exportar, pero no entiendo por qué quieren cobrarle al argentino al mismo precio que paga el mundo. El mundo demanda carne, producen en pesos, pero ¿por qué los argentinos pagan el kilo de asado como lo paga un alemán? Es una discusión que estamos dando", analizó.