El Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa se declaró en estado de "alerta y movilización permanente" en demanda del "inmediato cese de las erráticas políticas" para el sector. La organización denunció más de mil suspensiones, riesgo de despidos y bajas de equipos.

En 2016, al inicio de la gestión Cambiemos, este sindicato fue de las primeros en modificar sus convenios de labor, en pos de sumarse al fenómeno productivo de los yacimientos de Vaca Muerta. Tras aquella decisión, que enmarcó un nuevo rumbo del gremio a estos tiempos de crisis, desempleo y recesión, el titular del gremio, Guillermo Pereyra, pasó a calificar de "terminal" a la actual coyuntura de la actividad. En efecto, en tono crítico apuntó a quienes "deben garantizar las condiciones de crecimiento del país incumplen en cambio todos los acuerdos". "La actividad hidrocarburífera en la cuenca está parada y no se vislumbran soluciones por parte del gobierno, que adoptó determinaciones que atentan de forma decidida contra el trabajo y la producción", sostuvo.

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