CABA clausuró 40 comedores irregulares y evitó el desvío de alimentos por $20 millones
La auditoría alcanzó a más de 500 comedores y permitió detectar espacios que no entregaban la comida. Con un sistema digital de trazabilidad, el Gobierno porteño afirma que la ayuda ahora llega sin intermediarios y de forma directa a las familias.
La Ciudad de Buenos Aires implementó un modelo de asistencia alimentaria basado en controles diarios, trazabilidad digital y registro individual de beneficiarios, lo que permitió detectar irregularidades en comedores y mejorar la distribución de alimentos. Según datos oficiales, más de 250.000 personas reciben asistencia a través de comedores comunitarios, espacios de primera infancia, centros de jubilados, paradores y del programa Ciudadanía Porteña.
La fiscalización incluyó auditorías presenciales en más de 500 comedores y controles sobre las empresas proveedoras. A partir de la nueva aplicación de registro, cada ración queda vinculada a un beneficiario, lo que permite identificar necesidades, verificar entregas y reportar desvíos en tiempo real.
Durante el operativo se constató que 40 comedores no estaban realizando la entrega de alimentos. Además, se detectaron más de 5.000 raciones que no pudieron justificarse, motivo por el cual se suspendió el envío de comida a esos espacios. El Gobierno porteño señaló que el objetivo es “evitar la intermediación política” y asegurar que los recursos lleguen a quien los necesita.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, afirmó que la digitalización permitió “terminar con un sistema que durante años favoreció a los gerentes de la pobreza”. En ese sentido, sostuvo: “Cada persona accede con su DNI, sin listas manejadas por terceros. La ayuda llega directo, en comedores comprometidos con la transparencia. Vamos a garantizar el plato de comida a quien lo necesite, pero no vamos a permitir que alguien use el hambre para hacer negocios”.
El ministro de Desarrollo Humano y Hábitat, Gabriel Mraida, remarcó que los programas actuales funcionan “con condicionalidades claras y completamente desintermediados”. Y agregó: “La comida dejó de ser un factor de negociación política. Tenemos controles estrictos, apoyados en tecnología, para asegurar que cada plato llegue a la persona correspondiente”.
La Ciudad indicó que el programa Ciudadanía Porteña profundizó su digitalización en 2025, con inscripción virtual, pagos a través de la billetera Buepp del Banco Ciudad y una expansión progresiva de comercios habilitados para comprar alimentos sin intermediación. La meta es llegar a más de 160 locales en 2026.
Con estos cambios, el Gobierno porteño busca consolidar un sistema alimentario más preciso, directo y eficiente, apoyado en tecnología para mejorar la fiscalización y el uso de recursos públicos. El objetivo final es “garantizar una política alimentaria justa y transparente, que acompañe a cada familia y fortalezca a los comedores que trabajan todos los días”.

