"La imaginación es madre de toda originalidad"
José Ingenieros

¿Cómo es el cerebro de los más emprendedores? Desde ya para ser emprendedor el sistema nervioso debe estar bien nutrido, tanto en el hoy como especialmente en el pasado. Sufrir falta de alimentación haría una falacia del emprendedurismo . Sólo los que se alimenten y eduquen correctamente, dentro de un contexto de igualdad, podrán constituir personas que presentes conductas proactivas. .

Para ser emprendedor se requiere de varios procesos. Entre ellos motivación, creatividad, fluidez, flexibilidad cognitiva, introspección, metacognición y metaforización. Funciones cognitivas en general muy complejas. Pero principalmente se debe contar con originalidad y adecuación al contexto, para realizar una toma de decisión que lleve a un emprendimiento exitoso.

Se considera que no sólo el tamaño cerebral, sino el espacio intersticial neuronal en donde se desarrollan las redes neuronales ayudó al proceso de incremento cognitivo. Este sistema nervioso no sólo se estimula y aprende, sino que produce innovación creativa generando el "Impulso Cultural" descripto por Allan Willson de la Universidad de California en Berkeley, quien planteó la hipótesis sobre una relación directa entre tasa de innovación y el tamaño cerebral.

El proceso creativo es muy variado y puede ser tan complejo como plantea la neurocientífica cognitiva Anna Abraham de la Universidad de Beckett de Leeds, describiendo la diferencia de lo que podría parecer similar. Esta neurocientífica plantea que la función creativa podría resumirse con cinco "P". La "persona" que lo realiza, La "presión" ambiental a la que responde y rodea, el "proceso" creativo en sí, el "producto" obtenido y por último la "perspectiva" neurocientífica que le impacta sobre la base de sustentación.

Abrahan plantea la importancia de estas estructuras cerebrales en funciones claves para la creación. En el homo sapiens, se habría generado un cerebro que asocia y genera analogías, a partir de los millones de estímulos percibidos. Así desarrollamos la corteza prefrontal, que ocupa casi un tercio de todas las cortezas; base de la capacidad de síntesis y abstracción (prefrontal dorsolateral), asociación analógica (polo prefrontal); y procesamiento de metáforas (giro prefrontal lateral inferior). También se complejizan las áreas de planificación motoras y el cerebelo, necesarias para la gran coordinación motora-cognitiva y el lenguaje. Toda la base anterior debe contar por supuesto con la "motivación", ese primer motor relacionado con el sector medial de la corteza Frontal.

El aumento de volumen cerebral se asoció también con la neurotransmisión dopaminérgica, tanto a nivel frontal como extrapiramidal, lo que madura con el desarrollo intelectual y motor. Este neurotransmisor se encuentra relacionado con la actividad creativa, que requiere de ambas funciones.

Los científicos especializados en neurociencia llaman "fluidez" a un estado particular de automatización de una labor, en la que fluye la funcionalidad y que se trabaja principalmente en forma inconsciente o implícita.

Esto genera mayor abstracción de los estímulos externos, aumentando exclusivamente la sensibilidad a los impulsos relacionados al trabajo que se realiza en ese momento y con una especial abstracción del tiempo.

La fluidez garantiza un trabajo con mejor performance de creación y con mayor placer. Sucede especialmente cuando la persona realiza una labor ni demasiado fácil ni tampoco muy difícil, siendo importante contar con la capacidad y conocimiento para hacerlo. Por ejemplo, profesionales con experiencia ejercitan mejor su fluidez que los aprendices.

Durante el estado de fluidez se inhibe la importancia del exterior. El sujeto entra en un túnel de trabajo que requiere lo que el científico Arne Dietrich de la Universidad de Georgia, Atlanta, llama hipofrontalidad transistoria.

El lóbulo frontal de la corteza cerebral, es esencial para la atención y la "flexibilidad cognitiva". En la fluidez procedural disminuye su control consciente, inhibiendo la captación de información exterior (inhibición lateral), disminuyendo la flexibilidad a los estímulos externos o internos, que no estén relacionados con la función que se esté desarrollado.

La metacognición y la introspección componen la elaboración intelectual de quienes somos, dónde estamos y cuando o qué hacemos en términos generales. Tiene implícito además la posibilidad de descubrirnos y autoenjuiciarnos; y modificar la toma de decisiones consecuentemente.

Se ha comprobado que las personas con mayor performance metacognitiva son los más asertivos en sus proyectos y son las que tienen más desarrollada su corteza cerebral frontal anterior. Stephen Fleming y su grupo del Centro de Neuroimágenes del Colegio Universitario de Londres describen la importancia de esta gran estructura cerebral, muy evolucionada en el Homo sapiens, termina de madurar en la tercera década de la vida humana. Observaron que la mejor funcionalidad autoevaluativa tiene correlato con el volumen frontal (anterior), fundamentalmente a expensas del tamaño del cuerpo de las neuronas pero también por un aumento de las conexiones de las mismas. Se ha planteado que además participan zonas de recuperación de la memoria y la orientación como el hipocampo que otorga la información imprescindible para que el cerebro evalúe si la toma de decisiones es correcta o no.

La "metaforización" implica un punto de inteligencia muy desarrollada. Es entender los "es como que". Algunas de estas inteligencias son ya conocidas, como la lingüística y la lógico-matemática. Pero otras mucho menos difundidas, como la empatía intersubjetiva y la intrapersonal, la musical, la espacial, la destreza corporal e incluso la capacidad para evaluar a la naturaleza. Esta Inteligencia metaforia es de importante funcionalidad para entender al otro y generar procesos novedosos.

Existe una permanente lucha entre el proceso de incertidumbre y la "toma de decisión" de las personas. Decidir podría ser considerado como la función cognitiva final, consecuencia del conjunto de múltiples actividades, intelectuales, emocionales e instintivas, que intervienen en la conducta humana; es decir, toda decisión es un proceso multicausal, consciente e inconsciente.

Nuestro pensamiento tendrá así dos sesgos importantes, como sostiene el investigador en "resolución de problemas", el psicólogo y filósofo Joachim Funke, de la Universidad de Heidelberg. El "sesgo de confirmación", con el que valoramos como más certero a lo que se adecua a nuestro pensamiento previo, y la "ley de pequeños números" cuando sacamos en forma apresurada e inductiva conclusiones generales, con muy pocos datos.

Las tomas de decisiones incorporan, además, procesos instintivos. Funke propone que estos mecanismos requieren de la razón, pero también de funciones instintivas básicas de supervivencia. Se ha observado que el razonamiento lógico es mucho más efectivo en decisiones cotidianas de mediana complejidad que en las de complejidad extrema. En estas últimas, sería más efectivo dejar mayor rienda a lo instintivo, según muchos estudios de investigación.

Es clave para el emprendedurismo la capacidad creativa. Ser un buen emprendedor es innovar, revolucionar. Desde el punto de vista neurológico esto es muy disruptivo. Pues deben prenderse redes neuronales diferentes a las convencionales, a las que normalmente se activan. Es enfrentarse entonces a procesos nuevos e incómodos del sistema nervioso central, para que un hecho original y exitoso se genere.

*Psiquiatra y Neurólogo. Profesor titular y Director del Departamento de Psiquiatría. Facultad de Medicina UBA. Doctor en Filosofía. Investigador del Conicet