El profesor inglés David Nutt insistió tanto en el Consejo Asesor del Gobierno sobre el Uso Indebido de Drogas que el alcohol y los cigarrillos eran más peligrosos que el cannabis y el éxtasis que terminó siendo despedido. "No podía soportar engañar al público ... sus políticas estaban tan mal" declaró. Años después, decidió probarle a las autoridades que no estaba equivocado, por lo que se puso manos a la obra y junto al doctor Robin Carhart-Harris comenzó a darle psilocibina (también conocida como hongos mágicos) a pacientes que padecían depresión.

Esto no es parte de una locura vengativa, sino un estudio dedicado a cómo una medicina alternativa puede ayudar a personas depresivas a sobrellevar su trastorno mental de una mejor manera que con antidepresivos. El estudio se llevó a cabo en 59 voluntarios y se refleja en el documental "The Psychedelic Drug Trial", producido por BBC Two.

¿Cómo fue el procedimiento? Los voluntarios fueron elegidos muy cuidadosamente. Entre ellos estaba Steve, que quería "encontrar una forma diferente de vivir con este sentimiento de tristeza", y la enfermera pediátrica Ali, quien declaró que si la prueba no funciona "probablemente acabará con su vida".

A la mitad de los voluntarios se les administró dos dosis de psilocibina con tres semanas de diferencia. A la otra se les dio inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), una medicación que se receta comunmente para la depresión. Los pacientes, que pelean contra la depresión hace años y a veces décadas, fueron monitoreados de cerca por especialistas médicos y psicólogos clínicos.

Los voluntarios se mostraron muy satisfechos

"Hongos mágicos"

Los resultados, a priori, parecen alentadores. Según reportó una cronista de The Guardian que vio el documental, "los participantes que toman las dosis psicodélicas hablan de sus experiencias de manera tan hermosa y con una esperanza tan anhelante". "Hablan en términos de que se han aliviado las cargas, de volver a sentir la felicidad, de estar libres de las cavilaciones obsesivas que dominan y aprisionan la mente depresiva", agregó.

Quienes se trataron con los "hongos mágicos" aseguran que fue su experiencia más cercana a la normalidad en mucho tiempo. Según cuentan en el documental, hubo "un cambio en ellos" que permitió que les "entrara más luz" y pudieran disfrutar de los colores y el aleteo de los pájaros.

Una prueba no es suficiente

Pese a los resultados altamente alentadores, especialistas aclaran que todavía hace falta mucha investigación para poder considerar a la psilocibina como un equivalente de las drogas normalmente recetadas para la depresión.

En este sentido, la doctora Ekaterina Malievskaia dijo a Entertainment Daily que cree que la sustancia química puede ayudar a combatir la depresión, si se combina con terapia. "La psilocibina funciona en un sistema de conexiones en lo que se conoce como la red de modo predeterminado del cerebro. Es donde vive su ego, su sentido de sí mismo", explicó.

Cuando los pacientes se acostumbran a la psilocibina, pueden "adquirir una perspectiva diferente y generar soluciones por sí mismos". Esto es, al menos, a corto plazo. Todavía restan más investigaciones a una mayor escala y con diferentes estadios. De hecho, los médicos investigan el uso de drogas alucinógenas en trastornos de ansiedad, depresión y adicciones hace más de 20 años.

Esto también es reflejado en el documental, donde un psicólogo que participó del estudio confesó que los efectos de dos sesiones tienden a desaparecer después de seis meses. Incluso si otros estudios respaldan los hallazgos, todavía queda un largo camino para obtener la licencia.

¿Son legales los "hongos mágicos"?

La Ley Británica de Drogas de 2005 establece que tanto los hongos mágicos frescos como los preparados son medicamentos de Clase A. Esto significa que es ilegal tener este tipo de seta mágica para posesión personal, regalar o vender.

No es legal vender este tipo de hongos

Sin embargo, algunos médicos destacados dicen que los hongos mágicos deben legalizarse de la misma manera que el cannabis para que puedan usarse para tratar la depresión. De todas formas, una persona que posea hongos mágicos podría enfrentar siete años de cárcel y una multa por posesión.