"Yo he vivido porque he soñado mucho"
Amado Nervo

El sueño es un proceso necesario para la salud de nuestro cuerpo. Si lo suprimimos, como se realiza en muchas investigaciones, se presentan grandes problemas psíquicos y corporales.

Dormir es una función fisiológica que limpia el cerebro de sustancias tóxicas, refuerza la memoria y recupera la energía del sistema nervioso y del cuerpo, entre otras cuestiones.

La falta de sueño producirá alteraciones de memoria, de la atención, de los reflejos y aumentará las respuestas emocionales.

Al no cumplir con las horas de sueño se predispone a caer dormido repentinamente por períodos pequeños, pero lo más grave es que se perderá la capacidad de metacognición del sueño. Es decir, no reconoceremos la carencia del mismo, poniendo en peligro a la persona y quienes lo rodean ante una acción como manejar u operar una actividad medianamente compleja.

El sueño representa un tercio de la vida. Si viviéramos noventa años, aproximadamente treinta lo habríamos pasado durmiendo. En realidad sólo vivimos sesenta años conscientes de nuestra existencia o por lo menos en vigilia.

El sueño es parte de un gran sinnúmero de ritmos biológicos que tiene nuestro cuerpo y por supuesto nuestro cerebro. Uno de estos ciclos es el ritmo sueño y vigilia. Que se repite día tras día y sólo se pierde si la persona se encuentra en coma, momento en que el cerebro disminuye su actividad.

El dormir es entonces una función activa y necesaria, en la cual el cerebro cambia sus funciones, pues si bien existen partes del sueño en la que el cerebro funciona menos que en la vigilia, tenemos otras en las cuales se produce mayor consumo de glucosa y por ende mayor actividad.Que muestra que el sistema nervioso está trabajando y generando muchas funciones, como por ejemplo el soñar y muchas otras más como mejorar el rendimiento cognitiva través del reposo (activo en otras cuestiones) cerebral.

Así las cosas, el sueño no es un factor que hoy no se pueda considerar. Es una función fisiológica clave y activa para el cuerpo humano que genera un conjunto de funciones vitales.

Además el sueño tiene ciclos y en los mismos suceden funciones. Estos ciclos se repiten entre 4 a 6 veces durante cada noche. Cada uno de estos ciclos está compuesto por etapas llamadas 1, 2, 3, 4 y el de sueño de movimiento oculares rápidos (MOR), todos muy disímiles.

Este sueño MOR es el sueño que más trabajo cerebral genera y con más consumo de glucosa así como también gran actividad eléctrica. En el mismo se presentan los sueños vívidos y se produce el borrado de la memoria que no debería acumularse y se guarda lo que debemos recordar. Entonces para olvidar necesitamos dormir y además mucha energía.

Es decir que el olvido de las cuestiones poco importantes se produce durante la noche. Este olvidar es un proceso complejo en el que se reduce el recuerdo a muy pocas cuestiones, que son a las que le otorguemos una impronta emocional, sea positiva o negativa.

Entonces si debemos rendir un examen es mejor que durmamos un periodo de sueño entero (que dura aproximadamente una hora) en el cual produciremos un reforzamiento de lo estudiado, (siempre y cuando le hayamos dado la ansiedad suficiente). Es decir le indicamos a nuestro cerebro que esa circunstancia presentaba una situación importante.

Por otro lado, como en ese momento de sueño activo es cuanto tenemos los sueños más reales, entonces podríamos movernos mucho. Por eso el sistema nervioso genera una falta de tono muscular en ese momento en todo el cuerpo. Para que no podamos actuar nuestros sueños y generar muchos problemas para nosotros y nuestro entorno como consecuencia de vivenciarlos.

Solo dos músculos se mantienen activos: el diafragma para respirar (lo cual no podemos dejar de hacer). Y los músculos de los huesecillos del oído para despertarnos ante un peligro. (Un claro mecanismo de protección darwiniana para despertarnos ante el peligro).

Existe otro soñar que se produce en el dormir menos activo, que sin embargo al no haber falta de tono muscular lleva a movernos, hacer conocer a otras personas que estamos soñando:su máxima expresión es el sonambulismo.

El ciclo sueño-vigilia es un ritmo circadiano de aproximadamente de 24 horas regulados por el sol y el resto de las actividades diarias influyentes desde el medio ambiente (llamadas en alemán Zeitgebers) , realizando pequeños ajuste sobre los ritmos encuadrándolas en un día exacto. Otorgándoles una especie de subjetividad y dependencia ambiental para que no se vayan a más de 24 horas. En caso de no cumplirlo, se produce un fenómeno ecológico, llamado homeostasis de rebote con mayor sueño, al otro día.

Durante la vigilia prolongada se acumulan sustancias que aumentan el sueño, esto se conoce desde hace más de cien años. Sin embargo hoy puede estudiarse específicamente sustancias que provocan sueño. Una de ellas es llamada "adenosina" cuyo aumento genera incremento de ganas de dormir, con consecuencias intelectuales, emocionales y corporales.

Al dejar de dormir varios días la cantidad de horas adecuadas con el cerebro agotado, diferentes áreas comienzan a funciona peor, como ha descrito el en un trabajos muy interesante publicado en Nature Reviews Neuroscience, Adam Krause y colaboradores en la Universidad de California.

Entonces el área de la atención (lóbulo prefrontal ventromedial) disminuye su actividad; también áreas de respuesta emocional como la amígdala o del recuerdo como el hipocampo, ambos se encuentran disminuidos.

Un capítulo especial requieren los sistemas de conciencia, que se encuentran también en baja. Disminuyendo la capacidad de respuesta y un incremento funcional de la corteza en default, es decir zonas cerebrales que funcionan sólo cuando no pensamos en nada, función también llamada de " fluidez".

Se encuentran aumentados además los somniloquios, es decir al no dormir se produce una tormenta perfecta para funcionar mal y/ o quedarse dormido mientras se mantiene una actividad.

Cuando padecemos deuda de sueño, por haber dormido pocas horas durante varios días, se paga cuando tratamos de dormir. En ese momento aumenta el sueño lento, que se relaciona con el dormir profundo, incrementando también la cantidad de sueño total.

El grupo de Eva Elmenhorst del Centro Aeroespacial Alemán de Colonia ha detectado que con deuda de sueño de 4 días, durmiendo como máximo cinco horas, el cerebro se comporta en forma equivalente que con la presencia de 0.6.gramos de alcohol en sangre. Poniendo en peligro las actividades de la persona.

Existen varios trabajos internacionales que detectan que la población activa que carece de las horas de sueño correspondientes. (Menos de 7 horas diarias). Existe además un tercio de personas que responde realmente muy mal a la falta de sueño. Habiendo otro tercio que lo tolera mejor.

Será entonces el momento de reflexionar y empezar a dormir correctamente; por nuestra salud, la mejor cognición y para la protección de terceros.

*Neurólogo. Doctor en medicina y doctor en Filosofía. Investigador del Conicet