"Los datos son la nueva ciencia. El Big Data son las respuestas"
Pat Gelsinger

La inteligencia artificial (IA) crece a pasos increíbles. Si bien creada por el ser humano puede tomar su propia conducción y autoaprendizaje. De hecho, los algoritmos que construyen un acercamiento al diagnóstico de personalidad con los macrodatos, no develan cómo se genera el proceso de ese conocimiento. Es un proceso empírico, a partir de millones de datos, de los cuales la IA saca conclusiones

Todos estos programas tratan de obtener información supuestamente con fines loables, pero con aplicaciones de gran riesgo. Desde tomar información a partir de Big Data, elaborarla, evaluarla y generar una devolución. Eso sucede al estudiar los cinco grandes tipos de personalidades de los usuarios de internet.

Existen instancias constitutivas de la personalidad, llamadas por muchos autores como «rasgos": conjunto de características que se suman e imbrican en diferentes grados, consumando un tipo de personalidad, sea normal o patológica.

Uno de los principales referentes del estudio de la conformación psíquica de la personalidad fue el psicólogo alemán que desarrolló sus trabajos en la Universidad de Londres Hans Eysenck, quien plantó tres rasgos básicos constitutivos y mensurables de la personalidad: el neuroticismo, la extraversión y el psicoticismo; siendo la extroversión un rasgo de la personalidad que marca sociabilidad y creatividad, el neuroticismo un rasgo implica ansiedad e inseguridad y el psicoticismo una conducta de agresión y desconfianza.

Hay que entender que estos rasgos descriptos por Eysenck pueden tener diferente intensidad, como dos polos (por ejemplo, extraversion/introversion), estando engramados en la personalidad normal siendo que probablemente la mezcla de estos marcará la idiosincrasia e individualidad de cada sujeto. Es decir, son rasgos presentes y estables en el tiempo de personalidades pertinentes pero que podrían desbocarse, para transformarse en un trastorno: sujetos que padecerán probablemente gran parte de su vida dificultades para adaptarse a la estructura socio-cultural.

Estos tres rasgos luego sufren modificaciones por diferentes escuelas como la de Golberg y se le agregan dos rasgos más. En realidad, divide al psicoticismo entre hostilidad y responsabilidad y se le suma la «capacidad de apertura a las experiencias". Estos rasgos son llamados los cinco grandes rasgos de personalidad establecidos por Robert MaCrae y Paul Costa: extraversión, estabilidad emocional (neuroticismo), hostilidad/amabilidad, responsabilidad y búsqueda de experiencias. Este modelo de cinco grandes rasgos («Big Five") también es llamado «pentafactorial".

Un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge con la dirección de David Stillwell, midió las características de personalidad, incluso el consumo del sustancias y riesgo de suicidios, a partir de la información que entrega la big data; en este caso por ejemplo, midiendo likes de 70.000 personas en Facebook. Así, con la medición de apenas 300 likes se pudieron predecir los tipo de las cinco grandes personalidades, con más precisión aún que la evaluación que realiza una pareja, con 70 likes con la asertividad de un amigo.

En otro estudio, a partir de los likes, sumando además rasgos faciales de fotos personales, se extrae información de características de personalidad y detalles íntimos de conductas. Por otro lado, el grupo que maneja una página web Apply Magic Sauce dice poder analizar con un texto de sólo 200 palabras, la personalidad y la características de los estudiados. Existen programas de salud instalados en personas que padecen enfermedad bipolar, pudiendo analizar síntomas prodrómicos de riesgo de suicidio, siempre con autorización de la persona estudiada.

Muchos científicos de diferentes ámbitos advierten desde hace años, que con el manejo de la macro data, la cibernética y las redes sociales se puede poner en riesgo al sistema democrático.

No sólo porque empresas y Estados puedan manejar información personal, sino porque podrían influir en la toma de decisiones ciudadanas en forma inconsciente. Manejando las conductas de los individuos y de las sociedad, tanto a corto como a largo plazo.

A esta influencia los especialistas la llaman "nunding" o insinuación. El manejo de la información puede manipularse y además rebotar cibernéticamente, retroalimentando una respuesta grupal repetitiva; que avanzará sobre las funciones instintivas de los ciudadanos.

Todavía el cerebro es más poderoso que Internet y acumula más capacidad que el mayor servidor. Pero la cantidad de información cibernética se duplica cada año. Es decir, la información de un año acumula todo lo generado desde la existencia del hombre.

La IA no es empática, toma decisiones económicas, eficaces e independientes. Sin embargo, cuesta pensar que sea ética a pesar que controla sociedades, armas e inteligencia militar. El sistema de información cibernético utiliza la red internet de donde obtiene macroinformación; influyendo en la sociedad intensamente. Internet equivaldría, por ejemplo, aproximadamente a 11.000 de cerebros interconectados al unísono.

El cerebro humano cuenta con aproximadamente 100.000 millones de neuronas conectadas entre 5.000 a 10.000 veces. Esto todavía le otorga una situación astronómica a la capacidad cerebral, mayor que los sistemas actuales.

Un ensayo chino de "puntuación ciudadana", que apunta al control informático civil, es uno de los programas más cuestionables. Pues a partir de los clics que se realicen se puntuará a la persona. Esto condicionaría accesos a visas, créditos, educación y demás beneficios que otorgue el país. Un Estado controlador tendrá sobre los ciudadanos una franca invasión sobre los derechos civiles.

La gran cantidad de información permite usar una minería de datos e influir en una "Big nudging" o macroinsinuación. Influencia que se genera a través de análisis supertinteligentes de los datos e impactando a partir de la potencia social que las redes tienen cada vez más sobre nosotros.

El Estado debe controlarlo para evitar abusos. Desde impactos desleales sobre consumos hasta influencias sobre la toma de decisiones políticas. Especialmente en campañas electorales, como ya se ha corroborado con el caso Cambrige Analytica en el 2016, un caso de "fisura" reconocido por Facebook, que maneja la friolera de más 2.000 millones de usuarios, un cuarto del mundo.

Cambridge Analítica realizó estudios psicográficos en el 2016 a partir de un test que realizaba inocentemente a los usuarios. Incorporaba así un conjunto de información privada que habría usado electoralmente en varios países. En otros casos, directamente se aprovecharon las fisuras del sistema por la cual se cuela información.

La influencia que realiza la IA apela a funciones instintivas primarias; desde la alimentación, la agresividad, el miedo, la intuición, el altruismo y la sexualidad, entre otros desinformar, desunir grupos, ocultar datos, generar sofismas y posverdades rompe los lazos sociales que unen a los grupos disidentes con un gobierno o una empresa.

Los medios exitosos como la televisión o las redes apelarían a la satisfacción de instintos básicos, aunque no siempre los mismos. Entre ellos, el de autonomía, el de cooperación y el de competencia. La autonomía estaría más relacionada con los medios gráficos y la cooperación y la competencia en las redes sociales como Twitter, WhatsApp o Facebook.

Un cerebro almacena más que todos los servidores de Google; es decir, analizar el sistema nervioso es más dificultoso que investigar el mayor motor de búsqueda en Internet. Sin embargo, se ha adelantado años luz en el estudio del funcionamiento neuronal y prontamente nos superará.

Incluso existen varios estudios que muestran cómo se puede incidir sobre un grupo de sujetos analizados, con influencia que se sustenta en consumos simples, pero con diferentes estrategias. Según las características de grupo se instalan campañas agresivas en personas extrovertidas y recatados silencios para personalidades introvertidas, todo a través de la información obtenida según los likes de Facebook. Generando resultados muchos más fieles de los pensados.

Este gran con conocimiento genera una situación peligrosa, si bien puede ser usado para el bien. Por ahora su utilización ha resultado bastante conflictiva. Como el rumbo que se ha dado en el caso de Cambridge Analytica, analizando el perfil de los votantes e influyendo sobre ellos, en forma secreta y subrepticia. Este camino no está para nada terminado y sus consecuencias son realmente impredecibles.

* Doctor en Medicina y en Filosofía. Director INEAAR. Prof. titular UBA. Conicet