Un fármaco experimental podría marcar el mayor avance contra el cáncer de páncreas en 15 años
El daraxonrasib, una píldora en revisión acelerada por la FDA, logró prolongar la vida de pacientes con cáncer de páncreas metastásico y reactivó la esperanza.
El cáncer de páncreas es uno de los diagnósticos más temidos dentro de la medicina. Sus tratamientos son limitados y, en la mayoría de los casos, apenas logran extender la sobrevida.
Durante años, los ensayos clínicos de drogas experimentales terminaron en fracasos, y muchos científicos llegaron a pensar que era imposible superar las barreras biológicas de este tipo de tumor. Sin embargo, en los últimos meses esa idea empezó a cambiar.
Un nuevo fármaco experimental, llamado daraxonrasib, mostró resultados alentadores al lograr prolongar de manera sustancial la vida de pacientes con cáncer de páncreas metastásico. El medicamento actúa sobre la proteína KRAS, una pieza central en el crecimiento de la mayoría de los tumores pancreáticos y también presente en muchos cánceres de pulmón y colon, tres de las principales causas de muerte por cáncer.
Según especialistas, este enfoque podría transformarse en el avance más importante en oncología desde la irrupción de la inmunoterapia.
Una proteína "imposible" que ahora se puede atacar
La KRAS fue durante décadas un objetivo frustrante para la ciencia. Los investigadores la describían como una "bola grasienta", lisa e impenetrable, sin puntos claros donde un medicamento pudiera adherirse para desactivarla.
"Casi todo el mundo pensaba que iba a ser imposible fabricar fármacos contra la KRAS", explicó Marina Pasca di Magliano, investigadora de la Universidad de Michigan a The New York Times.
La función del gen KRAS es regular el crecimiento celular. En condiciones normales, su proteína se activa y desactiva según la necesidad del organismo. Pero en muchos cánceres, una mutación deja a la KRAS permanentemente "encendida", impulsando un crecimiento descontrolado. El desafío era encontrar una forma de bloquearla.
El largo camino: décadas de ciencia y derribo de dogmas
El camino hacia daraxonrasib se construyó a lo largo de más de 40 años, con aportes de la investigación pública y privada.
En 2013, el científico Kevan Shokat, de la Universidad de California en San Francisco, logró detectar una pequeña "grieta" en la KRAS, demostrando que no era completamente invulnerable. Ese hallazgo reactivó el interés mundial y abrió una nueva etapa de investigaciones.
En paralelo, Greg Verdine, de Harvard, impulsó el desarrollo de los llamados "pegamentos moleculares", capaces de unir proteínas entre sí y permitir que un fármaco se "sujete" a KRAS para desactivarla.
La empresa Revolution Medicines adquirió esos avances y perfeccionó el compuesto que terminó dando origen a daraxonrasib.
Resultados prometedores en pacientes terminales
Revolution probó el fármaco en un ensayo avanzado con pacientes con cáncer metastásico que ya habían recibido quimioterapia. En esos casos, los tratamientos disponibles suelen ser considerados una última opción.
Los resultados preliminares mostraron que quienes recibieron daraxonrasib vivieron en promedio más de 13 meses, frente a menos de siete meses en el grupo tratado con quimioterapia.
Los datos serán presentados en una conferencia médica en Chicago este mes, aunque todavía no fueron publicados en una revista científica revisada por pares.
El fármaco se administra en forma de píldora, tres veces al día. No es una cura definitiva: con el tiempo pierde efectividad y algunos pacientes no responden. Además, tiene efectos adversos importantes, como diarrea, fatiga, náuseas, erupciones cutáneas y lesiones dolorosas en la piel.
Aun así, en el contexto del cáncer de páncreas, los médicos remarcan que el impacto es significativo.
"Es el principio, no el final", señaló Elizabeth Jaffee, especialista en cáncer pancreático en Johns Hopkins.
Un cambio de paradigma para páncreas, pulmón y colon
La relevancia del hallazgo va más allá del cáncer de páncreas. La KRAS está involucrada en tumores que hoy figuran entre los más mortales en el mundo, por lo que la estrategia podría expandirse a tratamientos para cáncer de pulmón y colon.
Con estos resultados, decenas de empresas farmacéuticas ya comenzaron a desarrollar fármacos similares, lo que abre un escenario de competencia científica inédita para este tipo de tumores.
La FDA acelera el proceso
Daraxonrasib ya fue incorporado en un proceso de revisión acelerada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), por lo que podría recibir aprobación este mismo año.
Hasta entonces, el organismo autorizó a Revolution Medicines a ofrecer acceso anticipado a algunos pacientes.
"Estoy segura de que no estaría viva"
Uno de los casos que reflejan el impacto del medicamento es el de Rhea Caras, una abogada jubilada de California diagnosticada con cáncer de páncreas metastásico. Tras recibir quimioterapia, ingresó a un ensayo clínico de daraxonrasib.
Más de dos años después, continúa tomando el fármaco, con el tumor reducido.
"Estoy segura de que no estaría viva si no fuera por este medicamento", afirmó. Y agregó: "Llevo una vida bastante buena, y no me lo esperaba".
Una esperanza concreta después de décadas
El cáncer de páncreas tiene una tasa de supervivencia bajísima: apenas el 3% de los pacientes con metástasis sobrevive más de cinco años. En Estados Unidos provoca más de 50.000 muertes por año.
Por eso, el entusiasmo científico es enorme.
"Cada vez que se producía un avance, daba lugar a otro derribo del dogma", resumió Adrienne Cox, investigadora de la Universidad de Carolina del Norte.
Para muchos, daraxonrasib podría ser el primer paso de una nueva era en el tratamiento de tumores que durante décadas parecían imposibles de combatir.

