NEUROCIENCIA

10 de octubre, Día de la Salud Mental: la importancia de prevenir las secuelas graves

La depresión, la esquizofrenia, los trastornos de la personalidad y el consumo de sustancias incrementan el riesgo de autolesión

El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha clave para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta nuestra sociedad en cuanto a la prevención del suicidio, una de las mayores causas de muerte entre jóvenes y adultos. Cada año, cerca de 900.000 personas se quitan la vida, lo que plantea una crisis global de salud pública. La relación entre la salud mental y el suicidio es profunda, ya que condiciones como la depresión, el consumo de sustancias, la esquizofrenia y los trastornos de la personalidad aumentan significativamente el riesgo de autolesión.

El fracaso más profundo del tratamiento de salud mental, y quizás de toda la medicina, sucede cuando la problemática de la salud mental mental lleva al suicidio. Se calcula que se suicidan 3.000 personas por día en todo el mundo, una cifra muy alta que produce un quiebre en la presencia en los instintos de supervivencia. Alterando así de cuajo las claves filosóficas de angustia de finitud, como planteó en el siglo pasado el filósofo Martin Heidegger. Cuando comunica a la angustia de finalización de la vida, como el eje central del problema humano. Pensamiento de angustia de finitud, presente en todo momento en la razón y emoción, consciente o inconscientemente.

El humano es el único ser biológico que tiene una clara conciencia de que va a morir. De ahí que Heidegger planteó la angustia de finitud como el mayor problema del ser humano. Esto impulsó al hombre a protegerse con ideas, como que existen otras vidas después de la muerte, o a realizar un solipsismo, dejando de pensar en la muerte.

La conciencia de la muerte 

No hay coincidencias entre científicos sobre si algunos grupos de animales con cerebro desarrollado (como chimpancés o elefantes) tienen conciencia de la muerte. Lo que sí parece cierto es que estos animales podrían tener conciencia que existe la muerte, asistiendo al moribundo y realizando rituales para el animal que ha perdido la vida. No obstante, esto no garantiza que entiendan el concepto de finitud proyectado a futuro.

El suicidio no es solo un acto impulsivo, es el resultado de una compleja interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales. La soledad, el aislamiento y la falta de redes de contención son elementos claves que incrementan el riesgo. Además, la adolescencia y la vejez son etapas particularmente vulnerables debido a los cambios hormonales y a la pérdida de sentido de futuro.

Es importante remarcar la reponsabilidad de la comunicación en lo que respecta a la salud mental, con el conocimiento y la ética como aspectos claves. Existen factores ambientales, culturales y sociales que influyen en la vulnerabilidad autoagresiva, como conductas imitativas a la que los medios de comunicación deberían prestarles más atención, dado que la reacción ante noticias de suicidio puede ser un arma de doble filo y generar mayor impulsividad o riesgo en la sociedad, especialmente en los menores y en los ancianos.

Por ejemplo, puede alentar cuestiones de reivindicación, imitación o la simple demostración de que es posible suicidarse, además de enseñar cómo llevarlo a cabo al mostrarlo mediáticamente.

Un proceso parecido se vivencia con las redes sociales, en donde se desarrollan tendencias o directamente indicaciones autolesivas. También en las ficciones se debe considerar tener un mayor cuidado, debiendo existir un consejo en salud mental cuando se tocan estos temas tan delicados y no solo reaccionar cuando la sociedades científicas o los pacientes los critican.

Las investigaciones revelaron que las alteraciones en neurotransmisores como la serotonina juegan un rol crucial en las personas con tendencias suicidas. Diversos estudios de neuroimágenes demostraron cómo la desconexión entre las áreas del cerebro relacionadas con la emoción agrava el riesgo de recaídas depresivas.

La prevención del suicidio debe ser una prioridad en las políticas de salud mental. Es fundamental promover la creación de redes sociales de apoyo, así como también la educación sobre salud mental y el acceso a tratamientos adecuados. Los medios de comunicación también tienen un papel clave en la difusión responsable de noticias relacionadas con el suicidio, evitando el riesgo de imitación. Con esfuerzos coordinados podemos reducir el impacto devastador del suicidio y mejorar la calidad de vida de las personas vulnerables.

Este Día de la Salud Mental recordemos que hablar responsablemente de enfermedades mentales salva vidas y también que la prevención empieza con la concientización, la empatía y el compromiso hacia quienes más lo necesitan.

* Neurocientífico y profesor. Decano de la Facultad de Ciencias Médicas (UBA). PhD en Medicina y en Filosofía. Director @alzheimerargentina.

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