El formidable atleta bonaerense Braian Toledo, a quien llora el deporte argentino, explicaba que siempre antes de lanzar la jabalina miraba alto y lejos, allá donde el foco más alto del estadio se confundía con el cielo. Jamás los periodistas que ahora peinan canas y que tuvieron el gusto de conocer a aquel tímido estudiante secundario allá por 2010 habrían imaginado que iban a tener que escribir su necrológica.

La sensación de incredulidad es lo que predomina en todos: los deportistas famosos que le dan su despedida en la medida que se van enterando de lo ocurrido, los periodistas que tuvieron la oportunidad de conversar con él y cualquier padre de un chico de su edad, apenas 26 años.

Braian Toledo comenzó siendo un proyecto de atleta -con grandes marcas desde el vamos- que se expresaba fundamentalmente a través de su "profe" de la secundaria, Gustavo Osorio, su primer entrenador y se convirtió en el atleta carismático. Apenas tuvo la ocasión de salir al exterior en plan de perfeccionamiento con su entrenador, trabó amistad con la multicampeona rusa del salto con garrocha Yelena Isinbayeva, quien se acercó a la pista para sacarle fotos al jabalinero argentino un día que lo vio cuando se entrenaba, asombrada por su técnica de lanzamientos.

Braian llamó la atención también de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. "Antes de ir a competir me llevaron a ver a la Presidenta y me acuerdo que me dijo `cuando vayas a tirar la jabalina, pensá en tus padres y tus hermanos, pensá que va la bandera argentina y llevala lo más lejos posible", afirmaba Toledo.

Con ese bagaje, Toledo, al compás de su progreso deportivo consiguió que su madre tuviese una casa decente allá en Marcos Paz, Merlo, provincia de Buenos Aires. Conocedor de la pobreza que lo acunó, hace dos años escasos había revelado el gesto solidario que cultivaba al menos una vez por mes, cuando cargaba su auto de mercadería para repartir por diferentes barrios con carencias de las zonas aledañas al centro de Marcos Paz.

Su novia había sido la impulsora de la idea, que él abrazó entusiasmado.

Toledo también formaba parte de "HuellaWeber", el programa social de Weber Saint Gobain que elige a deportistas para protagonizar cambios en la sociedad eligiendo un lugar para refaccionar con los materiales que pone la empresa. En pos de progresos técnicos había emigrado a Finlandia, allí donde la jabalina es pasión y se entrenaba a las órdenes de Kari Ihalainen. Cada vez que volvía, atendía a la prensa y se mostraba didáctico si algún periodista no estaba empapado acerca de la disciplina.

Comenzó a progresar en el atletismo desde Marcos Paz a Núñez con su entrenador, viajando en moto, como la que esta vez le costó la vida.

*Agencia NA