La Ciudad Autónoma de Buenos Aires ( CABA) “experimenta una crisis sin precedentes” en materia laboral tras la irrupción de la pandemia, con una profundización de las desigualdades en cuanto a género, región y nivel educativo, alertó la Dirección General de Estadística y Censos (DGEyC) porteña.

El organismo estadístico porteño enfatizó el momento crítico que inició partir del segundo y tercer trimestres de 2020, cuando se registró “una fuerte expulsión de la fuerza de trabajo, marcada especialmente por el aumento de personas que se encuentran fuera del mercado laboral pero que se declaran disponibles para trabajar”.

De esta manera, la DGEyC alertó por un incremento de “las brechas laborales y de ingresos entre los distintos segmentos poblacionales”. De acuerdo al informe, el escenario pandémico “amplifica las desigualdades estructurales de acceso al mercado de trabajo y la incorporación al ‘trabajo decente’”. 

La brecha de género 

En su análisis de la situación del mercado de trabajo en el primer trimestre del 2021, el informe precisó que del total de los 165.500 desocupados que hubo en la Ciudad entre enero y marzo, el 59,7%  fueron mujeres y el 40,3% varones, mientras que la tasa de desempleo fue del 6,3% en la zona norte del distrito y del 15% en el sur.

“En el año 2020 se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, en buena medida no retomaron la búsqueda de empleo para atender al trabajo reproductivo no remunerado en un contexto de mayores demandas al interior de sus hogares”, remarcó la Dirección.

Si bien la PEA (Población Económicamente Activa) se redujo 2,6% en relación con el mismo período del año anterior, el decrecimiento fue del 3,5% entre las mujeres y del 1,6% entre los varones. En cuanto a la población ocupada, con una caída general del 1,3%, mostró una mejora en el segmento masculino del 1,5% contra una caída del 4,2% en el femenino.

Con 165.500 desempleados en la ciudad, “la composición por sexo de la población desocupada en el trimestre muestra la feminización de la tasa: 6 de cada diez personas económicamente activas sin ocupación son mujeres (solo representan el 49% en la PEA)”, agregó el reporte oficial.

A pesar de representar el 49% de la población económicamente activa, el 59,7% de personas desempleadas fueron mujeres

Empleo por nivel de estudios 

La tasa de empleo solamente mejoró ente las personas que cuentan con estudios terciarios o universitarios incompletos, con una mejora interanual del 6,5%: pasaron del 58,4% a 62,2%. A su vez, “los que certifican nivel secundario completo participan en el mercado laboral 7,3% menos y entre ellos cae el empleo 6,8%”, informó.

Por último, “los que tienen incompleto el nivel medio o solo tienen estudios primarios conforman el grupo que más reduce su participación en el mercado de trabajo y el empleo (en casi 11%) con respecto al mismo trimestre del año anterior”.

Desempleo y subocupación

A pesar de que el desempleo del 10% mostró una leve mejora, eso se debió a una baja del 1,7% en la tasa de actividad. Es decir que la caída en el porcentaje de desocupación en realidad obedece a una menor cantidad de desocupados que buscan un trabajo, fenómeno que se como “efecto desaliento”.

Además, la DGEyC advirtió que “el desempleo abierto no es el único indicador de la contracción del mercado”, en referencia a la subocupación horaria. De esta forma, si se suman la cantidad de desocupados y subocupados se alcanza la cifra de 339.000 personas, el 20,5% de la población de la ciudad.

En ese sentido, destacó que en el primer trimestre del año, la tasa de subocupación horaria, es decir quienes involuntariamente trabajan menos de 35 horas semanales y desean trabajar más horas, es de 10,5%, levemente por encima del valor de un año atrás, afectando a cerca de 173.500 personas.

 “La significativa contracción de las horas de trabajo y, en consecuencia, la disminución de los ingresos laborales da cuenta de los efectos que la reducción del nivel de actividad económica imprime a la dinámica laboral”, añadió el informe.